martes, 16 de junio de 2026

Las máximas de Arthur C. Clarke: Un manual para filósofos, científicos y librepensadores

Nota: En nuestros artículos renunciamos al uso de Inteligencia Artificial. Lo siento, HAL. 


Arthur Charles Clarke, calificado como uno de los «tres grandes» del género en su vertiente anglosajona —junto a Asimov y Heinlein—, nos ha legado una serie de reflexiones que siguen siendo maravillosas por su utilidad y lucidez a día de hoy. No es de extrañar debido a su formación y experiencia (fue técnico de radar durante la II Guerra Mundial, amén de graduarse en física y matemáticas) que se añadieron a su interés por la filosofía. Pero no les voy a aburrir con detalles que pueden encontrar en cualquier biografía y paso directamente al «lío». Tampoco voy a ocuparme de presentar excesivamente interpretaciones personales, más allá de una contextualización relacionada con la historia del pensamiento. Al fin y al cabo la mayoría de estas máximas son una invitación a pensar por uno mismo y llegar a conclusiones propias. En numerosas ocasiones aparecen aisladas y con algún error. En este artículo hemos contrastado —y añadido— el original en inglés y la fuente de publicación.


«Las arenas de Marte» (Versión italiana por el instituto Mondadori en Wikicommons).

«Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia» («Any sufficiently advanced technology is indistinguishable from magic»).

Fuente: Profiles of the Future (1962) Véase Clarke’s three laws AQUÍ.  

Es una de sus reflexiones más famosas y junto con otras dos: «Cuando un científico distinguido pero de edad avanzada afirma que algo es posible, casi con toda seguridad está en lo cierto. Cuando afirma que algo es imposible, muy probablemente se equivoca» («When a distinguished but elderly scientist states that something is possible, he is almost certainly right. When he states that something is impossible, he is very probably wrong») y «La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de dichos límites, en lo imposible» («The only way of discovering the limits of the possible is to venture a little way past them into the impossible») constituyen lo que se ha denominado como «tres leyes de Clarke».

Siempre me han parecido una apelación a la necesaria humildad del científico, que debe reconocer como base de la ciencia la asunción de la ignorancia y de aspectos aún inexplicables, alejándose así del «cientifista» que piensa que lo sabe todo, así como de la religión, forma de aproximación a la realidad a través de la necesidad de una voluntad divina. Lo desconocido tiene un halo romántico, de magia, indicándonos que al ignorar aún nos quedan muchos terrenos por explorar.


Imagen marcada como Creative Commons. 

«La tragedia mayor en toda la historia de la humanidad posiblemente sea que la idea de moral ha sido secuestrada por la religión» («The greatest tragedy in mankind’s entire history may be the hijacking of morality by religion». Credo, 1991). 

Fuente AQUÍ

Viejo debate filosófico. ¿Puede haber moral sin religión? Para Clarke y otros autores imprescindibles como Bertrand Russell, indudablemente, considerando que la sociedad ganaría si ambas se separaran. Estar preocupado por la religión y entender la posible necesidad de una perspectiva espiritual a la hora de comprender el mundo no necesita para estos pensadores de una organización religiosa. De hecho Clarke estipuló que en su funeral no se celebrara ningún ritual adscrito a una religión.

«Hay un esperanzador simbolismo en el hecho de que las banderas no ondearán en el vacío. Nuestros conflictos tribales presentes no pueden ser mantenidos en el entorno hostil del espacio». («There is a hopeful symbolism in the fact that flags will not wave in a vacuum; our present tribal conflicts cannot be sustained in the hostile environment of space»).

Fuente: TIME Magazine.  


Cita con Rama. Imagen marcada como Creative Commons

Investigadores del prestigio de Eric Hobsbawn han analizado los componentes sicológicos y sociales que relacionan los nacionalismos con la religión. Clarke parece ir en esa línea y, a diferencia de otros escritores con los que acertadamente se le relacionan, como Stanislaw Lem, Clarke era un gran defensor de la exploración espacial. En el enlace que acompaña a la frase en original se narra la transformación que en la cultura popular ha llevado a acabar cambiando «no ondearán» por «no ondean».

«La mejor prueba de que hay vida inteligente en el espacio está en el hecho de que no ha venido aquí» («The best proof that there’s intelligent life in outer space is the fact that it hasn’t come here»).

Acreditada por el biógrafo de Clarke, Neil Mc Alleer. Véase AQUÍ

El ser humano en un universo que gira a su alrededor y hecho a imagen de Dios es una idea eminentemente religiosa contra la que Clarke se rebelaba. La humildad parece necesaria para comprender (y poder sobrevivir) en un entorno con el que se necesita un equilibrio para poder subsistir (y tal vez para que otras inteligencias más avanzadas quieran saber algo de nosotros). Incluso llegó a señalar que, de «haber dioses cuya principal preocupación fuera el ser humano, no debían ser dioses muy importantes» (if there are any gods whose chief concern is man, they cannot be very important gods, Space and the Spirit of Man, 1965). Una versión de la cita es utilizada por otra gran obra filosófica, el «Calvin y Hobbes» de Watterson en una de sus viñetas.


Imagen marcada Creative Commons

«El profesor J. B. S. Haldane afirmó sagazmente en una ocasión, "el universo no es solo más extraño de lo que imaginamos. Es más extraño de lo que podamos imaginar"» («Professor J. B. S. Haldane once shrewdly remarked: “The Universe is not only queerer than we imagine—it is queerer than we can imagine”»).


Esta reflexión la hizo suya y popularizó en gran medida Clarke, citando a un autor previo (muy bien, Arthur). Aunque originalmente no fuera de él, el hecho de elegirla y de que contribuyera a difundirla habla en gran medida del espíritu de este autor. Estamos presos en un cuerpo físico cuyos órganos sensoriales han derivado hacia nuestra forma de pensar y hacia un lenguaje particular, en una trinidad (sentidos, pensamiento, lenguaje) que se retroalimenta y que está limitada por sus propias características. No es de extrañar que haya sido un ámbito de interés para filósofos como Wittgenstein. Estamos más preocupados por las respuestas —por darnos certezas tranquilizadoras— que por las preguntas, primer paso del conocimiento. Pero hay interrogantes que ni nos asomamos a imaginar, por lo que cambiar el enfoque o abrirse a nuevas perspectivas puede ser imprescindible si queremos encontrar la comprensión del universo. Para el señalado Lem en Solaris, Fiasco, Edén o El invencible; o para los hermanos Strugatski en Pícnic extraterrestre esto era poco menos que imposible: nunca podremos liberarnos de nuestras atávicas y limitadas estructuras de pensamiento. Clarke parecía más optimista. Tal vez simplemente tengamos que elegir.


Clarke en 1982. Dominio Público en Wikicommons.

Este artículo tiene licencia Creative Commons (4.0. Atribución-Compartir igual).





¿QUIERE UD. SABER MÁS?

—Pódcast de "Torpedo Rojo" sobre Cita con rama:


—Pódcast de "Podcaliptus Bonbon" sobre Cita con rama:


—Pódcast de "Podcaliptus Bonbon" sobre Bertrand Russell:


—Pódcast doble de "Podcaliptus Bonbon" sobre Isaac Asimov:



—En la web del Instituto de Educación Espacial Arthur C. Clarke se pueden encontrar citas acreditadas del autor británico:


—Por supuesto una aproximación a la bibliografía de Clarke es imprescindible para cualquier amante de la Ciencia ficción. El centinela (1951) anticipa no solo 2001 si no también la mitología popular de los astronautas ancestrales. Cita con Rama también aborda los problemas de comunicación con otras civilizaciones y en El fin de la infancia las preocupaciones existenciales del autor están muy presentes. Un heredero, más hacia la vertiente política de la Ciencia ficción hard, podría ser Kim Stanley Robinson. Por supuesto las obras señaladas de Lem y los Strugatski son también muy interesantes. Los compañeros de Torpedo Rojo recomendaron a su vez la serie (y libros) "The Expanse".

—Artículo con la entrañable relación, con sus pullas y anécdotas, que mantuvieron Clarke y Asimov (en inglés):


—En la web "xatacaciencia" se ocuparon de las «Tres leyes de Clarke»:



Las máximas de Arthur C. Clarke: Un manual para filósofos, científicos y librepensadores © 2026 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0

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