martes, 18 de agosto de 2015

Diez libros recomendables sobre la Guerra Civil Española que (tal vez) no hayas leído

Ya que en el último programa, dedicado a la fantástica obra de Fernando Fernán-Gómez Las bicicletas son para el verano (aquí la primera parte de nuestro podcast y aquí la segunda) hablamos de la Guerra Civil Española, aprovechamos para recomendar una lista de libros que -no necesariamente en orden de importancia- son altamente recomendables para entender gran parte de las características del conflicto y de sus consecuencias. ¡Esperamos que sean de vuestro interés!

1. Autobiografía del general Franco (Manuel Vázquez Montalbán)

El genial creador del antihéroe Carvalho nos sirve en esta obra una supuesta biografía de Franco que pone de relieve todas las mezquindades y contradicciones del dictador. Aún partiendo de una idea ficticia (la supuesta autobiografía), es un libro muy bien investigado y que arroja una enorme luz sobre el personaje histórico. De hecho, en sus paginas hace referencia a otros textos muy recomendables y, aunque sea otro tema, aborda fantásticamente la dinámica de las dificultades de ser un escritor en España.


2. El holocausto español (Paul Preston)
Preston, uno de los hispanistas más prestigiosos en la actualidad aborda, en esta detallada exposición, las violencias ejercidas por ambos bandos en la Guerra Civil y en la posguerra por el franquismo. Es de enorme utilidad para aclarar conceptos y entender las características  del uso de la fuerzas de cada contendiente, que no fueron las mismas (organizada y sistemática en el lado sublevado, aparte de numéricamente mayor; mientras que incontrolada en el republicano), aún sin obviar episodios a día de hoy aún polémicos como el de Paracuellos del Jarama.


3. Réquiem por un campesino español (Ramón J. Sénder)
Fruto del trabajo de uno de los mejores escritores españoles, es una de las mejores novelas para entender la confrontación bélica. En su brevedad quedan reflejados las relaciones de poder de la época y las resistencias que los sectores más poderosos del momento (caciques, jerarquía eclesiástica) presentaban contra las medidas modernizadoras de la República, como la reforma agraria.


4. Lejos del frente (Carlos Gil Andrés)
La historiografía más ortodoxa ha pecado durante largo tiempo de poner la lupa en la "historia de los de arriba" cuando la mayor parte de la sociedad está compuesta de estratos humildes. No es el caso de este libro, en el que se nos describe con todo rigor la violencia ejercida en la retaguardia sublevada y que, como no nos cansaremos de recordar por ser un punto troncal en la comprensión de la guerra iniciada en 1936, respondía a un plan preconcebido.


5. El corazón helado (Almudena Grandes)
Si alguien piensa que, por la reconocida ideología de izquierdas de la autora, se va a encontrar en esta novela con un texto maniqueo, estará en un error. Entremezclando presente y pasado, el que suscribe se encontró en esta ocasión con uno de las tramas más entretenidas y mejor documentadas que, en ficción, alguien se puede encontrar sobre el tema. Además la riqueza y contradicciones -aparte de los secretos- que presentan algunos de los personajes, ayudan en su lectura a entender los propios conflictos de la época.

6. Negrín (Enrique Moradiellos)
A veces tenemos cerca figuras que no se aprecian en su justa medida. Aquí es el caso tanto del autor como del protagonista de la biografía. Enrique Moradiellos es uno de los historiadores más prestigiosos con los que cuenta nuestro país, y aunque así se le reconoce en los ámbitos profesionales, no es tan conocido entre el gran público como se merece. Negrín, por su parte y como demuestra el investigador, fue uno de los mejores y más preparados políticos de la época. Médico, científico, políglota, tuvo que hacerse con las riendas del consejo de ministros de la República en los peores momentos de la misma y su programa político se baso en la resistencia, convencido -como así fue- de que la Segunda Guerra Mundial era inevitable.


7. Vicente Rojo (José Andrés Rojo)
Por suerte y como ocurre con la obra anterior, en los últimos años se está recuperando el género de la biografía desde un enfoque moderno, inscribiendo al personaje en su contexto histórico con rigor, permitiendo entender mejor a la persona y a su época. El caso de este libro es de los mejores al respecto y fantásticamente investigado por el autor, quien pese a ser familiar del protagonista del estudio -nieto concretamente- , hace gala de una profesionalidad y seriedad encomiables. Además es particularmente interesante conocer a Vicente Rojo, uno de esos militares de honor que mencionábamos en el programa, conscientes de su deber hacia el sistema democrático y que por eso fueron, en incontables casos, asesinados por los sublevados y en gran medida no lo suficientemente recordados.


8. Calladas rebeldías (Carmelo Romero)
Otra novela, en este caso de uno de los mejores docentes que en la actualidad existen en el ámbito universitario. A través de las andanzas de su personaje protagonista, el carismático tío Cigüeño, se nos describen brillantemente - y de una forma no exenta de humor- las dinámicas sociales de la época previa a la guerra, algo que sirve para entender parte de sus causas.


9. Inquietud en el paraíso (Oscar Esquivias)
Primera parte de una trilogía que en sus continuaciones discurre por otros derroteros (no exentos de interés pero alejados de la temática que nos ocupa). Volvemos a encontrarnos con una novela que nos permite comprender -a veces también con humor, a veces con la crudeza propia del momento- en gran medida el proceso de resistencia conservadora que llevó al golpe de estado.

10. Pagar las culpas (Estefanía Langarita, Nacho Moreno, Irene Murillo)
Fruto de más de tres años de investigación, esta obra analiza exhaustivamente el proceso de represión económica que el régimen franquista impuso a gran parte de la población española. Este eje troncal sirve para demostrar en el juicio histórico, más allá de cualquier duda razonable, que el estado de Franco se fundamentó en un entramado jurídico aberrante, alejado -a través de figuras propias de las peores dictaduras, como la retroactividad penal o la extensión de la culpa a los familiares- de cualquier respeto por los más evidentes derechos humanos.


Víctor Deckard

HOLA MR. POSTER, HOLA MR. BOGART

¿Por qué este actor no especialmente agraciado ni atlético ha pasado al imaginario colectivo como uno de los seis o siete iconos o posters del siglo veinte? Las respuestas, que "haberlas haylas" como diría un gallego, son muchas y muy variadas, pero saberlo  a ciencia cierta sería quizá complicado, aunque podríamos intentar desentrañarlo.


A mi parecer, de que Bogart era un gran actor no cabe ninguna duda y que ese ha sido uno de los factores determinantes para que pasara a la posteridad, quizás tampoco. Pero tampoco debiéramos olvidarnos de su extraordinaria fotogenia, labor también de los grandes fotógrafos de la época, y del encanto de ese blanco y negro contrastado. Pocas fotos recuerdo en las que Bogart aparezca descafeinado o con cara de lelo, y si las veo, que las veo, suelen ser de la primera época, en la que hacía sus veces de galán, y en la que su cara no tenía ese aspecto curtido y cínico que apostilló para la eternidad. Y menos le recuerdo cara de lelo en pantalla, salvo ese glorioso flashback con croma cantoso de "Casablanca" en el que Bogart posa con una cara de tonto sublime mientras conduce con Ingrid Bergman a su lado y que siempre me provoca una risotada de las mías. Una cara, que siempre me despierta la misma duda de si es casual o es labor del gran actor que era. Una cara de tonto enamorado de los días felices de Rick e Ilsa en París, cuando Ilsa iba de azul y los alemanes de gris. Una cara de tonto que no exhibe en todo el metraje y que corroboraría mi teoría de la labor del gran actor que era.
 
 
 

Otro factor importante que ha ayudado a su paso a la inmortalidad fue que los estudios Warner a los que pertenecía lo tuvieron en caché, supongo que ayudados por el talento que demostraba este señor, y sobre todo, el que varias estrellas de la época como George Raft rechazaran papeles de la talla de "El Halcón Maltés", "El último refugio" y sobre todo "Casablanca".

 

El talento demostrado en estos papeles (siempre a mi parecer) que le catapultaron fue respaldado por el buen hacer demostrado en otras películas como "El sueño Eterno", "Un lugar solitario" (perteneciente a mi podio particular de Bogart junto a "Casablanca" en primer lugar y quizá "El último refugio" en tercera posición) y otras tantas como las que hizo con Bacall, "la Reina de África", etc. Las anécdotas sobre su carácter indómito, esos desafíos a los que sometía a los hermanos Warner para conseguir realizar tal o cual papel amenazándoles de asistir a alguna fiesta o premier sin los peluquines que usaba habitualmente delante de las cámaras, (muchas fotos caseras le muestran alopécico y sin ningún tipo de complejo) esas borracheras con Huston en el rodaje de "La reina de África" que les llevó a no contraer la difteria que afectó a todo el equipo ya que ni Huston ni él osaron probar el agua en todo el tiempo que estuvieron rodando, y esa voz entre grave, nasal y autentica que ayudó a cimentar aún más su memoria. Pues bien, todo eso y más cosas que me dejaré están ahí. Todo eso está ahí, en ese mismo momento que miras un poster o una foto de Bogart, y él posa con esa boca cerrada en la que no entran moscas y mira impasible mientras sostiene una pistola, un cigarrillo, una mujer o todo a la vez. Mientras le miras y admiras cogiéndolo como modelo referencial, aunque no sea buena idea imitarlo. No es buena idea imitar a lo autentico, tienes que ir fabricando tu personalidad cogiendo de aquí y de allí. Pero sí es buena idea tenerlo de referencia, sin beberte esos cuatro paquetes de cigarrillos diarios o fumarte esa botella de bourbon diaria o al revés.
 


 

Cuando yo nací Bogart ya estaba inventado, mucho antes de hecho. Ya había nacido, hecho su carrera, muerto y empezado su leyenda. Esa leyenda que cimentamos los mitómanos hablando de él, los críticos hablando de sus películas, los periodistas celebrando fechas de nacimiento y de muerte, las empresas de posters y grandes almacenes metiéndonos su imagen.

 

El circulo está cerrado, hay vicios e inercia, y la bola que se echó a rodar no para. Pero aún con todo no quitemos mérito al talento, talento ayudado con suerte y con tesón, talento que le hizo coger papeles poco simpáticos como el de "Un lugar solitario", el de "El motín de el Caine", o el de "El tesoro de Sierra Madre", papel repulsivo donde los haya, y que quizá le convierta para mí en una suerte de mito clásico y moderno a la vez. Por ser quizá la primera estrella que desde mi ignorancia amateur me venga a la cabeza como ejemplo de coger papeles difíciles. Todos quisimos ser Rick y no ese pequeño cabrón que muere penosamente en "El tesoro de Sierra Madre" y del que no recuerdo el nombre. Papeles que sin embargo le acercaron al afecto de los que vivimos esto con pasión y emoción sin que sea ningún tipo de trauma o cosa de la que avergonzarse.

 


Por muchas de estas cosas y otras que no sé o he olvidado, ha pasado este señor a la posteridad, palabra de la que acabo de darme cuenta que viene de poster o al revés. ¡Que venga aquí un entomólogo a decírmelo! Sí, por cosas como estás creo que perdurará entre los mitos antiguos y los que se vayan creando. Y aunque parte de su leyenda se haya prefabricado seguirá erguido mirándonos con su impertérrita mirada, mientras que ese otro producto prefabricado y blandurrio como es Justin Bieber solo perdurará en carpetas apolilladas de antiguas teenagers que las guardan como recuerdo o como algo que les da pereza tirar.

 

Así que si forzando algo para que se convierta en mito conseguimos algo como Bogart, bienvenida sea la mitomanía, porque no defrauda con su voz peculiar, su fotogenia a flor de piel, sus películas gigantes y las dotes de el gran actor que fue y es cuando disfrutamos de su magnetismo en  pantalla tan marca de la casa.

 

Good save to Rick, Steele, and Roy!

 

Good save to Bogart!

 

Guau que grande!
 

 

                            

 
                                                                    Fdo:  Señor Ros en algún momento de relax de alguna de sus misiones  secretas.
 

 

jueves, 28 de mayo de 2015

Doce grandes pelis de Ciencia-Ficción que probablemente no has visto (y deberías)

The Quiet Earth
(The Quiet Earth, 1985)Director:Geoff Murphy
Esta pequeña maravilla neozelandesa cuenta la historia de un tipo que despierta una mañana y descubre que está solo en el mundo. Con una gran interpretación de su protagonista, se sirve de una sencilla y eficaz puesta en escena, conjugando el drama existencial con un desenlace inolvidable.
 
 
 
Lifeforce, fuerza vital
(Lifeforce, 1985) Director: Tobe Hooper
Una misión anglo-americana es enviada al cometa Halley aprovechando su proximidad con la Tierra. Allí encuentran una extraña nave cuyos ocupantes, de aspecto humano, permanecen en estado de hibernación.
 
Tras el éxito de Poltergeist, Hooper pudo llevar a cabo su obra más personal, de un encanto y un barroquismo demoledor.
 
 

 
El Recuperador
(Repo Man, 1984) Director: Alex Cox
Contracultura, comedia gamberra, música punk y un ChevyMalibu, cuyo maletero contiene los restos radioactivos de un extraterrestre, se dan cita en un Los Angeles tan decadente y repleto de miseria como irreal y casi mágico.
 

 
Hidden. Lo oculto
(The hidden, 1987)Director: Jack Sholder
Una pareja de policías, uno de ellos de origen incierto, van a la caza de un parásito alienígena aficionado a atracar bancos y a los coches rápidos.
Una encantadora serie B, objeto de culto con los años, que ofrece además un sutil retrato social.
 



Almas de metal
(Westworld, 1973) Director: Michael Crichton
En un parque de atracciones futurista, dividido en Época Medieval, Antigua Roma y Viejo Oeste, y poblado por autómatas, los turistas pueden dar rienda suelta a sus fantasías. Hasta que algo empieza a ir mal…
Divertidísima sátira de los clichés de género, con un Yul Brynner como una especie de “abuelo” de Terminator.
 

 
Sucesos en la Cuarta Fase
(Phase IV, 1974) Director: Saul Bass
Una serie de fenómenos cósmicos producen en las hormigas un aumento considerable de su inteligencia. Al intentar comunicarse con los humanos encerrados en una base científica, estos reaccionan hostilmente.
La única película dirigida por Saul Bass (diseñador y autor de títulos de créditos de, entre otros, Alfred Hitchcock) es una obra maestra alucinada y alucinante.
 


La invasión de los ultracuerpos
(Invasion of theBodySnatchers, 1978) Director: Philip Kaufman
Primer remake de “La invasión de los ladrones de cuerpos” (1956), donde la acción se traslada a San Francisco y se acentúan los elementos fantástico-terroríficos. Y como trasfondo, la incomunicación en la sociedad moderna.
 

 

Hijos de los Hombres
(Children of Men, 2006) Director: Alfonso Cuarón
En un futuro más bien cercano y bastante reconocible, ya no hay nuevos nacimientos, por lo que la raza humana parece destinada a extinguirse. Mientras, el Reino Unido se ha convertido en un sistema totalitario como única manera de enfrentarse al caos.
 
 

 
70 minutos para morir
(MiracleMile, 1988) Director:Steve De Jarnatt
Un joven recibe por error una llamada en la que avisan de que en poco más de una hora caerá sobre la ciudad un ataque con misiles atómicos.
Otra pequeña joya de serie B que aprovecha al máximo el planteamiento (y el presupuesto) para narrar esta odisea en tiempo real.
 


 
ENGENDRO MECÁNICO
(DemonSeed, 1977)Director: Donald Cammell
Un superordenador, de nombre Proteus, decide un buen día hacerse con el control de la automatizada casa de su creador, encerrando a la mujer de éste. Tras realizar una serie de pruebas físicas y psicológicas a la aterrorizada prisionera, se dispone a pasar a la siguiente fase de su plan…
 


 
Invasores de Marte
(InvaderformMars, 1986) Director: Tobe Hooper
Remake de la película de 1953 que, lejos de ser una actualización o una parodia de ésta, se trata deun encantador y sentido homenaje a aquel tipo de producciones.
 


Under the skin
(Under the skin, 2014) Director: Jonathan Glazer
En las lúgubres carreteras de Escocia, un ser con la apariencia de una joven atractiva y desamparada se dedica a seducir camioneros e individuos solitarios para atraerlos hasta un misterioso lugar. La excelente banda sonora añade todavía más inquietud a las imágenes.
 


 Artículo elaborado por Daniel Vigo.

domingo, 3 de mayo de 2015

Una distopía desconocida: "Nosotros", de Yevgueni Zamiatin

En el programa de Podcaliptus Bonbon dedicado a "la Broma Asesina" o "V de Vendetta" enlace comentábamos que esta segunda obra está inspirada -entre otras muchas cosas- en algunas novelas distópicas como "Un Mundo Feliz" (1932) o "1984" (1948), sin embargo es poco conocida la que se considera una de las primeras obras de estas características: Мы ("Nosotros") que escribió el escritor ruso Yevgueni Zamiatin y que puede considerarse, en mayor o menor medida, precursora de todas las obras distópicas que vinieron después, algo que reconoció el propio George Orwell al menos en su caso.


Edición alemana de "Nosotros",


En este libro, se nos describe un estado futuro y totalitario, regido por "el Benefactor", claro predecesor de "el Gran Hermano" Orwelliano. En ese mundo las personas sólo son números, habiendo perdido incluso sus nombres. De hecho, el protagonista de la novela es conocido como D 503, y es el principal responsable de la construcción de La Integral, cohete con el que el gobierno totalitario pretende expandir sus ideas políticas por el resto del cosmos. Todo está regido por patrones matemáticos, desde las horas de trabajo y comida, hasta las relaciones sexuales; las paredes de las casas están hechas de cristal para un mayor control de los habitantes. En este sentido, y como decimos, se puede considerar que la mayoría de las características literarias de las novelas de estas características se pueden encontrar aquí: la equiparación, por parte del poder, de la libertad con la delincuencia; la puesta en valor por parte de ese mismo poder, de la masa sobre la individualidad; la defensa del autor de las emociones, como el amor, contrapuestas a la burocracia deshumanizada; la necesidad de la diversidad  y de la fantasía frente a la homogeneidad y el pensamiento único: en definitiva, la necesidad de los seres humanos de ser libres.



Indudablemente, la vida de Zamiatin influyó en la elaboración de este libro. Ingeniero naval, participó de los movimientos revolucionarios rusos que desembocaron en los procesos políticos de 1905 (entre los que se produjo la famosa sublevación del acorazado Potemkin) y 1917. Desencantado posteriormente con la burocratización y violencia del proceso bolchevique, va manifestando cada vez más su descontento, hasta que logra exiliarse en Francia, por la mediación de Gorki, en 1932. Indudablemente su trayectoria política y posterior desilusión influyó en la redacción de "Nosotros" en 1920, que no pudo publicarse hasta muchos años después. Sin embargo, contó así mismo con otras influencias, como las novelas de nuestro también admirado H. G. Wells, que Zamiatin conoció en una estancia en Inglaterra para supervisar la construcción de ciertos buques para Rusia. 


Zamiatin. Dominio Público


Por lo tanto, el valor de esta obra es indudable; en sí misma, literariamente, y como punto de inflexión que hizo surgir un nuevo género con características propias (del que también hay ejemplos fílmicos, como THX 1138 o en cierto modo The Running Man, de la que hablamos en el especial de Stephen King enlace aquí. o incluso roleros como el reflejado en el mundo del juego Paranoia). Sin embargo, desde el aparato propagandístico del ámbito liberal, se suele poner el énfasis en el hecho de que las novelas primigenias distópicas tienen su razón de ser en la crítica al comunismo. Esto es cierto solo en parte. En primer lugar hay muchos tipos de comunismo, siendo el representado por la Unión Soviética (en efecto tremendamente represor, como señaló Bertrand Russell) tan solo una de sus variantes. Las obras señaladas, entre las que se encuentra "Nosotros" significan una crítica feroz a los totalitarismos en general, pero leyéndolas percibimos que muchos de los elementos que hacen a un sistema totalitario los podemos encontrar en nuestras propias sociedades. Pongamos como ejemplo la alienación del trabajador -de hecho el gobierno de "Nosotros" tiene al Taylorismo u "organización científica del trabajo" como uno de sus referentes, al igual que lo ha sido para los sistemas capitalistas- o la crítica desde el poder a las alternativas políticas como utópicas o irrealizables (como estamos cansados de escuchar en los medios de comunicación). En fin, todos los interesados en la política encontrarán esta novela interesante y les hará más atractiva -si no lo es ya- la Ciencia-Ficción. Os dejamos las referencias a las ediciones españolas en este enlace a la página -que no nos cansaremos de recomendar- de la Tercera Fundación aquí


Esta es la prueba de que el género distópico llegó al mundo del rol. De momento baste decir que el ordenador que es el "Gran Hermano" de este libro es... ESTÁS EN UN ERROR. NO HAY NADIE GRITANDO AQUÍ. GRACIAS POR TU COLABORACIÓN

Para el recuerdo las palabras que le escribió a Stalin y que, en su lucidez, alertan de cómo desde diferentes perspectivas ideológicas (cuando caen en el dogmatismo) se persigue al ciudadano de espíritu crítico:
 
 Sé que aquí, debido a mi costumbre de escribir según mi conciencia y no por mandato alguno, se me considera un escritor de derechas; mientras que allí, por esa misma causa, tarde o temprano me tildarán probablemente de bolchevique. Pero incluso bajo esas condiciones, allí no me condenarán a guardar silencio, tendré la posibilidad de escribir y de publicar, aunque no sea en ruso. (Fuente Estefanía, Joaquín (13 de febrero de 2010). «A Satán, atentamente, sus víctimas» (nota 7 de la entrada)
 
 
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LIBROS RECOMENDADOS PORQUE MOLAN "ARMA DE CLÉRIGO". ES DECIR, "MAZO" 





 
 

sábado, 28 de marzo de 2015

Ciencia ficción para aprender historia: La "Trilogía marciana" (Stanley Robinson, 1992-1996) y el materialismo histórico

¡Ustedes no harán más que repetir la catástrofe socialista!

—No juzgues tan a la ligera ese periodo replico Vlad. Los países socialistas estaban amenazados por el capitalismo exterior y la corrupción interior, y no hay sistema capaz de sobrevivir a eso. No hay que tirar al bebé socialista con el agua del baño estalinista, o perderemos muchos conceptos que necesitamos. La Tierra está en manos del poder que derrotó al socialismo, y ese poder es una jerarquía irracional y destructiva. ¿Cómo podemos tratar con él sin que nos aplaste? Tenemos que buscar la solución donde sea, incluso en los sistemas que el presente orden de cosas derrotó.

Kim Stanley Robinson, Marte Verde (1994).


En este fragmento de la "Trilogía marciana", en concreto de su segundo volumen, se pone de manifiesto lo que propugna Kim Stanley Robinson a través de su personaje Vlad Taneev: no se puede desdeñar las alternativas políticas disidentes, ni todo su corpus ideológico, sólo porque el aparato ideológico de la doctrina dominante las anule. A lo largo de estos libros el autor explora la posibilidad de colonizar Marte. La trama, que comienza en 2026, atiende no solamente a los complejos aspectos técnicos de la expedición, sino también y sobre todo a reflexionar sobre la posibilidad de la instauración de un sistema político lo más justo posible. Kim Stanley Robinson, doctor en literatura inglesa, juega en la liga de los mejores autores de Ciencia ficción: los que se sirven del género para comprender mejor nuestro presente, en aras de plantear soluciones a los peligros que nos acechan como especie. En este doble objetivo bebe de diversas fuentes, desde el cantonalismo suizo al anarquismo, pasando por las concepciones transnacionales de Kant. En el artículo me voy a centrar sin embargo en el concepto de "materialismo histórico", cuyo principal teorizador se considera fue Karl Marx.

 
Típicas barbas de teórico del XIX. Abajo: Kim Stanley Robinson realizó su tesis doctoral sobre Philip K. Dick. Los temas que aborda en sus novelas son similares a los de este último, pero desde una perspectiva tecnológica verosímil. Lo que se conoce como Ciencia ficción "dura" o "hard" (2017. Imagen Creative Commons por Gage Skidmore vía Wikicommons).


Hay figuras históricas que no suelen plantear incomodidad ante su nombre. Winston Churchill es una de ellas, habitualmente citada con admiración hace pocos días de este artículo por la política española Rosa Díez, porque se suele desconocer, o se obvia, que es una persona que defendió la posibilidad de gasear a los indígenas en las colonias británicas (1). Por contra Marx es con frecuencia visto con desconfianza. Es posible que la mayoría de la gente al oír su nombre, evoque desfiles militares de la Unión Soviética, gulags, tanques en Praga o cosas peores. Ésta es en gran medida una imagen construida por el aparato ideológico de los dos bloques principales de la Guerra fría. Los soviéticos trataron de propugnar ser los únicos y verdaderos herederos de Marx, mientras que los teóricos del bloque occidental, al unir su nombre al de la política de la URSS de aquellos años, han contribuido a desprestigiar la validez de su obra como elemento útil para encontrar alternativas al statu quo actual.

En realidad, hay muchos tópicos falsos alrededor del autor alemán. Fallecido en 1883, nunca conoció la Unión Soviética, de cuyos orígenes le separaron prácticamente 35 años. Ni siquiera fue el inventor del comunismo, como se piensa generalmente, pues era un movimiento que ya había nacido cuando se adscribió a él (2). Por otro lado hay dos ámbitos fundamentales en su obra, el de teoría política y el de investigador social, los cuales, aunque estén relacionados en su obra y desde algunos ámbitos ideológicos se buscan unir indisolublemente, constituyen elementos diferenciados que han dejado un legado teórico separado. El primero tiene como núcleo la lucha de clases y el advenimiento del comunismo como sistema político, mientras que el segundo trata de describir el funcionamiento de la sociedad. Este meta es la que se sirve del "materialismo histórico" término que es el que se ha asentado, aunque él no lo bautizó de esta maneracomo instrumento de análisis. Dejando de lado en este artículo la primera esfera marxista, la de acción política, me gustaría plantear la siguiente pregunta: ¿es el materialismo histórico una herramienta útil para interpretar la sociedad?

El ámbito de la teoría política marxista en aras del advenimiento del comunismo ha sido criticado, con buenos argumentos, por filósofos como Bertrand Russell. Consideró que conceptos como el de "dictadura del proletariado" son propensos al mesianismo y a la asunción de la ideología marxista en un plano similar al religioso. Este tipo de teorías han llevado a ciertos movimientos progresistas a volverse hacia pensadores como Baruch Spinoza, en busca de alternativas con una concepción revolucionaria menos elitista y vertical. 

El marco teórico del concepto se estableció por Marx, en colaboración con el en general obviado Friedrich Engels, principalmente en dos obras: La Ideología Alemana (1846) y el prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política (1859). Apoyándose en autores previos como Feuerbach, llega a la conclusión de que son los medios materiales de la sociedad (actividad económica, sistemas de producción) los que determinan los aspectos ideológicos de la mismaconocidos como "superestructura" (engranaje político, sistema judicial, ámbito cultural). En el texto de 1859 lo expresaba así: "El conjunto de estas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base real, sobre la cual se eleva una superestructura jurídica y política y a la que corresponden formas sociales determinadas de conciencia (...) No es la conciencia de los hombres la que determina la realidad; por el contrario, la realidad social es la que determina su conciencia".

Esta herramienta de conocimiento social no parece absurda teniendo en cuenta el mundo que nos rodea. En las sociedades denominadas equivocadamente como "desarrolladas", nos encontramos con una estructura capitalista basada en la producción y demanda masiva de productos elaborados. Los objetos de consumo en un gran porcentaje no son indispensables para la vida, sino que se basan en parámetros de prestigio social. Éste a su vez es un constructo armado por medios publicitarios y propagandísticos. Basta ver unos cuantos anuncios televisivos o expuestos en las marquesinas urbanas para ser conscientes de ello, lo que es explicado correctamente por el materialismo histórico. La herramienta no tiene nada que ver con la búsqueda del advenimiento del comunismo o la dictadura del proletariado: es un elemento de investigación político-social no la única que funciona. Por ello historiadores de prestigio utilizaron o utilizan este instrumento "marxista" para realizar su trabajo. Como los surgidos a la sombra de la revista británica "Past and Present", entre otros Eric Hobsbawn o el arqueólogo Gordon Childe, mencionado este último en un detalle gracioso como defensor de nuevas teorías en la película Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (Spielberg, 2008). Se pueden sumar a este corriente ciertas escuelas historiográficas francesas, con autores como Albert Soboul o Pierre Vilar.

Hobsbawn ha utilizado el materialismo histórico como forma válida de interpretación del pasado. Entre otros factores la publicidad, dictada por motivos económicos, transforma la forma de pensar de los seres humanos. Aunque tampoco debemos obviar que el papel de la cultura puede influir en la economía. De modo que es un camino bidireccional, algo a tener en cuenta para comprender correctamente el funcionamiento social.

Bebe Coca-Cola y se guay. Ahora necesitas Coca-Cola.

En conclusión, gran parte de la obra de Marx es válida como sistema de análisis social. Su uso no tiene nada que ver per se con la persecución de fines políticos represivos como los que instauró la Unión Soviética, pero a su vez puede ayudarnos a construir un mundo mejor como el teorizado en la "Trilogía marciana". Al respecto sirve junto con otros elementos de análisis social a encontrar los problemas que afectan al sistema en el que estamos imbuidos y que trata de anular cualquier alternativa.


NOTAS

(1) Glancey (2003).

(2) Antes de la fundación del Comunista por Correspondencia (1846) por Marx y Engels y su famoso Manifiesto de dos años después, el término en una concepción móderna ya circulaba al menos desde el siglo XVIII, con obras como el Projet de commounaté philosophe (1777).


¿QUIERE SABER MÁS?

—Uno de los documentos en los que Churchill defendió el uso de armas químicas, en este caso contra "tribus sin civilizar" (sic) en Mesopotamia (actual Irak), es el memorando que dictó el 12 de mayo de 1912. Aunque no lo he encontrado escaneado en línea, hace referencia a él Jonathan Glancey en "The Guardian" (Our last occupation, 19 de abril de 2003. Disponible aquí). La cita completa aparece así mismo en la web del America's National Churchill Museum (Disponible aquí).


—Pódcast sobre Spinoza:


—Pódcast sobre Marte, en el que se habla de la "Trilogía marciana" (dos partes):




—Pódcast sobre Bertrand Russell:

 
 
Ciencia ficción para aprender historia: La "Trilogía marciana" (Stanley Robinson, 1992-1996) y el materialismo histórico © 2026 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0

lunes, 16 de marzo de 2015

¡Perseguido en los recreativos! Smash T.V. (William Electronincs, 1990) y Nitro Ball (Data East, 1992)

En uno de nuestros "Podcaliptus Bonbón" (enlace aquí) que le dedicamos a Stephen King, oiríais como hablamos de ciertos títulos videojueguiles relacionados en mayor o menor medida con la obra del autor estadounidense. Hay dos que se desarrollaron exclusivamente para máquina arcade y que os pueden resultar curiosos. Su punto en contacto con King es indirecto, pero no deja de estar ahí, pues parecen estar inspirados en la película de The Running Man (Glaser, 1987), protagonizada por el (ex)Gobernator y que, a su vez, está basada en el libro homónimo del famoso escritor, aunque firmado con su seudónimo Richard Bachman. Al igual que en la peli, en ambos juegos nos encontramos con un programa de televisión consistente en un concursante que se defiende de enemigos que tratan de acabar con su vida, intentando llegar al final para ganar mucha, mucha pasta. El primero, Smash T.V. fue desarrollado por la empresa estadounidense Williams Electronics en 1990 y aparte de la premisa los puntos en común con el film son evidentes, más allá de tomar así mismo inspiración en otros videojuegos anteriores, como el excelente Robotron: 2084 del mismo programador, Eugene Jarvis. Por ejemplo tenemos un locutor guasón, en la más clara línea del Killian de la peli, alentando a la masa con unas exclamaciones con una intensidad en proporción directa con la destrucción provocada en pantalla. El sistema de juego es simple pero efectivo, propio de las recreativas de la época, pues desde una visión superior se han de destruir hordas y hordas de enemigos que tratan de alcanzarnos para acabar con nosotros. Al final de cada fase un jefe ciclado nos hará frente. De hecho, como comentamos en el pódcast, la propia película tiene una estructura muy videojueguil, con unos gigantones (Sub-Zero, Dynamo, Fireball y compañía) que de tanto en cuanto se ponen en el camino del Chuache. No lo probé en su época, pero en la actualidad aunque tiene una dinámica divertida es difícilmente jugable, pues se desarrolló para disparar con un segundo mando que permitía manejar la dirección del tiro independientemente del movimiento del personaje. Una dinámica de juego conocida como Twin-stick shooter no muy frecuente pero rastreable al menos hasta 1975 con Gun Fight de Taito y que tenía el ya mencionado Robotron. Si no se usa un segundo joystick en emulador, los botones provocan un lío tremendo para dirigir al proyectil, lo que lo lastra para pasar alguna tarde divertida con colegones. Lo que no le falta es gore: desmenbramientos y sangre a paletadas van a adornar nuestras pantallas, así que los fans del Peter Jackson pre-Señor de los Anillos están de enhorabuena.

¡Mejor que el Precio Justo, oigan!
¡A jugar!
Es de esos casos casos en los que dialogar no parece una opción

Nitro Ball es a día de hoy en mi opinión más divertido. Apareció dos años después de la mano de la japonesa Data East. Claramente sigue la línea de The Running Man, o por lo menos de Smash T.V. el cual tuvo cierto éxito en la época. Nos encontramos de nuevo un concurso con protagonista perseguido al que quieren asesinar y un locutor-animador con grititos (en esta ocasión sólo presentando las fases). Por otro lado en un giro extraño habitual en programas japoneses, mezclan la dinámica de acción shooter con el pinball. Los escenarios tienen elementos de este tipo de juegos, como fichas que se pueden derribar formando letras, círculos que suenan cuando se les acierta, pero lo más "ido de olla" de todo la posibilidad al coger ciertos objetos de que nuestro personaje se convierta en la clásica bola de acero de las máquinas de millón y, rebotando por aquí y por allá, les de candela a nuestros enemigos. Este sí que lo jugué en el momento de su aparición, gastándome dinerico con otro amiguete. Ya por aquellos años noventa nos gustaba bastante, pero ha sido un placer retomarlo ahora. Es divertido, corto, no excesivamente difícil y, a diferencia de Smash T.V. no da problemas a la hora de jugar con un mando estándar, así que puede ser una buena idea para un ratillo en casa mejor con dos jugadores, desde luego vía emulador.

La lista de premios de Nitro-Ball. La casa imagino que será en Torrevieja
¿Pinball y The Running Man? Claro, ¿"pa" qué elegir? 

Con estos dos juegos completamos el análisis de programas relacionados, en mayor o menor medida como decíamos, con la obra de Stephen King. En este caso concreto en el formato máquina de arcade. Esperamos que haya resultado de interés y que, en caso de oírlo, os gustara el podcast. ¡Hasta pronto!


ENLACES RELACIONADOS

—Sobre el sistema de juego Twin-stick shooter:


—Sobre Das Millionenspiel, película alemana de narrativa muy similar a Perseguido:


—Sobre The Most Dangerous Game, el relato que inaugura el subgénero de "caza al hombre":






¡Perseguido en los recreativos! Smash T.V. (William Electronincs, 1990) y Nitro Ball (Data East, 1992) © 2015 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0