La Ciencia ficción apocalíptica puede ser definida así mismo como "de la entropía". Es decir, del incremento del desorden en un sistema, en este caso el de la sociedad humana. Philip K. Dick es uno de los mayores exponentes con el concepto de kippel en ¿Sueñan los androides en ovejas eléctricas? (1968) (1). En los últimos años el subgénero ha conocido una revitalización, posiblemente por la convulsa situación político-económica globlal. Por citar ejemplos, han sido valoradas positivamente la serie francesa El colapso (L'effrondement, 2019) o la novela de Sara Mesa Un incendio invisible (2011). Qué duda cabe que Corman McCarthy marcó un punto de inflexión con La carretera (2006), ganadora del premio Pulitzer el año siguiente a su publicación. Ha conocido versión cinematográfica en 2009 y de cómic en 2024.
La portada de la primera edición de La carretera consiste en un fondo negro. Con posterioridad a la película será frecuente ver diseños en relación con ella (abajo)
El género apocalíptico o de la entropía tuvo otro punto álgido en época de la guerra fría, debido a la potencialidad destructiva de un posible conflicto que implicara armas nucleares. Una obra representativa es el telefilm El día después, que causó un gran impacto en su emisión original de 1983. La cadena estadounidense ABC lo programó junto a un debate en el que Carl Sagan utilizó la analogía de la situación política como una habitación llena de gasolina y ocupada por tipos enfrentados que contaban con muchas cerillas. Tras el final de la guerra fría el temor a un páramo nuclear se redujo, pero crisis como la climática, acompañada de un nuevo desprecio por parte de las principales potencias hacia el derecho internacional, han hecho que los temores del ser humano a un colapso de la civilización regresen con fuerza. También en el plano cultural.
En La carretera no conocemos las razones del apocalipsis, que ya se ha producido. El autor nos describe un mundo devastado en el que un hombre y su hijo menor de edad recorren los antiguos Estados Unidos en un viaje que les lleva hacia el sur, huyendo del frío desde su ciudad, en la cual —como en todas— han desaparecido las comodidades más básicas, desde la electricidad a la producción y distribución de alimentos.
Aviso. A partir de este punto se desvelan elementos importantes de la trama.
El niño ha nacido en esta sociedad en descomposición e interroga a su padre sobre el pasado, sorprendiéndose de conceptos como el de "estado" o ante las características de una lata de refresco. Sabremos que debido a la situación la madre optó por el suicidio y que se planteó muy seriamente el asesinato de su hijo para evitarle el sufrimiento de una vida sin esperanzas, repleta de peligros peores que la propia muerte. Es la figura de su marido, dispuesto a arriesgarse a una difícil supervivencia con su vástago, lo único que la disuade. Aunque no con la suficiente fuerza como para que ella tenga el ánimo suficiente como para sumarse a la empresa de encontrar un lugar mejor en el que vivir.
En el trayecto hacia el sur por la carretera a la que se refiere el título, los protagonistas van a ser testigos del retorno de los seres humanos a la ausencia de civilización, con el agravante de un desastre ecológico absoluto. El resto de especies animales han desaparecido casi completamente, la vegetación se encuentra muerta y derivado de todo ello, la escasez de recursos es en la práctica total. De este modo las relaciones humanas se basan fundamentalmente en la violencia y desconfianza. Padre e hijo, cuyos nombres no conocemos, serán testigos de episodios de canibalismo, encontrarán cadáveres de gente muerta en circunstancias atroces y serán víctimas y victimarios a causa de un estado general de paranoia. Con todo y pese a las dificultades, tratan de mantener un comportamiento de cierta virtud ética, calificándose como "los buenos" en parte por convencimiento y en parte como mecanismo psicológico del padre para mantener altos los ánimos del niño. La aspiración obliga a tabúes, de modo que renuncian a la ingesta de carne humana. En relación con su filosofía de comportamiento hay ciertas referencias prometaicas, al autodefinirse como los "portadores del fuego".
La historia no tiene un final per se. Tras la llegada de la pareja a la costa y comprobar que el mar se encuentra en un estado de contaminación aparentemente irreversible, el padre fallece. Su hijo decide acompañar a una familia de la cual la figura paterna le asegura que, como los protagonistas, forman parte de "los buenos", aunque no puede ofrecerle garantías al respecto. El futuro del joven y del mundo quedan inexplicados.
Las características de la novela parecen apelar a la identificación del lector con los protagonistas. Son anónimos y las referencias geográficas vagas, sin una identificación clara con lugares reales, lo que invita a pensar que podrían ser cualquier padre e hijo en cualquier lugar del mundo. El hecho se verbaliza en la escena en la que están sentados frente a la costa y el niño pregunta qué hay al otro lado. El padre responde:
Tal vez hay un padre y su hijo pequeño y están sentados en la playa.
Corman McCarthy no fue un autor dado a las entrevistas, pero a raíz de La carretera hizo la excepción de conversar con la famosa periodista Oprah Winfrey, charla en la que dejó varios datos sobre la génesis de la novela. La historia le vino a la cabeza una noche de insomnio. Se despertó de madrugada en un hotel de la fronteriza localidad de El Paso y al observar a su hijo que dormía, se preguntó como sería el lugar pasados cincuenta o cien años. Una imagen de incendios en los alrededores se le apareció. A este esquema se le sumaron recuerdos de conversaciones del autor con su hermano, en las que trataban de describir un mundo apocalíptico, siendo una de sus conclusiones que el canibalismo estaría extendido. McCarthy además avisa: debemos valorar lo que tenemos. Tanto las comodidades como las salvaguardas sociales que nos rodean no salen de la nada y pueden desaparecer si no las protegemos.
Los temas tratados por La carretera son cruciales para comprender nuestro presente como seres humanos y algunos de los más peligrosos peligros que nos acechan.
—Las construcciones sociales son artificiales y al igual que han sido construidas, pueden destruirse. ¿Qué son los estados? pregunta el hijo a su padre en un momento determinado.
—Uno de los elementos innatos de las personas es su vertiente violenta. Somos animales y algunos de nuestros instintos tienen que ver con la competencia por los recursos. Para que esos comportamientos no afloren, se debe garantizar que los individuos disfruten de unos mínimos estándares de bienestar. La sanidad, la alimentación y la vivienda aseguradas contribuirían a reducir los conflictos a su mínima expresión posible.
—El ser humano forma parte de un ecosistema. La base ecológica para la supervivencia de un ser vivo es el equilibrio con su entorno. Si este es destruido o alterado más allá de ciertos límites, la supervivencia del ser humano está en serio riesgo.
—Hay que tener en cuenta las voces que alertan sobre los peligros sociales, económicos y políticos. Especialmente las de aquellos que tienen conocimiento profesional sobre estos temas, como los científicos o los historiadores. El personaje del anciano que los protagonistas encuentran en su devenir es representativo. Comenta que ya sabía que los hechos narrados en la novela iban a ocurrir. La mitología describe esta situación mediante la figura de Casandra. Tiene el conocimiento de que Troya será destruida, pero sufre la maldición de no ser creida. Si sus conciudadanos hubieran decidido prestar atención a sus avisos, no hubieran conocido una muerte atroz.
—Existe en La carretera otra lección presente en la mitología. Padre e hijo se esfuerzan en definirse como "los buenos", renunciando a comportamientos opuestos a normas éticas empáticas, como el canibalismo o la violencia. La situación social límite hace que no siempre puedan cumplir con esta aspiración, siendo el padre el que renuncia a ella en aras de la defensa de su hijo o por rabia, como al obligar a un ladrón a desnudarse, condenándole en la práctica a la muerte. Con todo la virtud ética es motor de las acciones de la pareja, posiblemente como mecanismo psicológico que les da un objetivo que les permita continuar su viaje, pero también por convencimiento real. En varias ocasiones hablan de "llevar el fuego", referencia a uno de los elementos más representativos de la civilización (el fuego como símbolo del conocimiento que permite al ser humano superar el estado nómada) y —en relación con ello— al mito de Prometeo quien, pese a la prohibición de Zeus, regala el fuego a la humanidad para que ésta decida su futuro. La llama representa la herramienta y por tanto el uso que se decida darle: ¿instrumento para la aniquilación, incluso de quien la maneja, o ayuda para la construcción de una sociedad protectora y equilibrada? El autor nos recuerda que si la violencia está en nuestros instintos animales, también la cooperación. No solo como virtud ética, sino además como estrategia de supervivencia, de modo que incluso la vertiente egoísta debería comprender que la colaboración con otros es la mejor —o única— forma de seguir vivos en un mundo con tecnología de gran capacidad destructora.
Los temas descritos convierten a La carretera en Ciencia ficción muy ligada a la realidad, describiendo peligros ciertos y consecuencias posibles derivados de aquellos.
Poco tiempo después de la publicación de la novela y de su reconocimiento crítico, especialmente al recibir el premio Pulitzer, llegó una versión fílmica así mismo bien valorada. Se trata de una producción puesta en marcha por el productor independiente Nick Wechsler, quien pensó para el proyecto en el director John Hillcoat tras ver el film Propuesta de muerte, que posee un crudo tratamiento de la violencia y pertenece a un género —el western— que, entendido como narración de frontera (2) sería otro al que pertenece la historia. Se sumaría al proyecto el guionista Joe Penhall (Mindhunters) así como los actores Viggo Mortensen (padre), Kodi Smith-McPhee (hijo), Charlize Theron (madre), Robert Duvall (anciano), Michael K. Williams (ladrón) y Guy Pearce (miembro de la familia que aparece al final de la película).
Es una versión fiel, con pocos añadidos que sobre todo tienen que ver con la figura de la madre, la cual aparece más que en la novela, ahondando en la terrible disyuntiva de si es mejor la muerte, incluso la del propio hijo, que vivir en un mundo sin esperanzas. Es de las partes más crudas de la historia y las escenas añadidas funcionan perfectamente al respecto. Una de las frases más recordadas tiene que ver con esto y está presente en ambos formatos:
Me van a violar, y luego van a violar a tu hijo y nos van a matar y comernos.
La estructura visual de la película es eficaz, de modo que la historia no pierde fuerza en la traslación a imágenes. Antes al contrario. Es una gran idea reducir los efectos generados por ordenador a la mínima expresión, apoyándose la escenografía fundamentalmente en el maquillaje de los actores y en el rodaje en localizaciones exteriores. Con respecto a este último punto se aprovechó una antigua autopista abandonada de Pensilvania, los suburbios de Pittsburgh y entornos naturales agrestes, como los alrededores del lago Conneaut. Incluyendo un centro vacacional fundado en 1920 que había sufrido los efectos de un incendio pocos meses antes del rodaje. Los entornos urbanos y su problemática inserción con la naturaleza, derivada en muchas ocasiones de la especulación, son comunes en todo el globo y la elección de los escenarios es adecuada. No se dan apenas referencias de lugares reales y la trama transmite la sensación de poderse estar produciendo en cualquier lugar del mundo.
La versión más reciente de la carretera responde al cómic La route por Manu Lancenet, colaborador de la revista "Fluide Glacial", la cual tiene cierto predicamento en Francia gracias a personajes como Les Bidochons. Al igual que con la película se trata de una adaptación fiel, con pocas variaciones respecto a la novela y una paleta cromática fría que incide en el contexto desolado de la narración. Se ha publicado en un formato grande, incluida la edición española por Norma, que permite apreciar los detalles del dibujo.
La carretera es una historia dura, pero su crudeza radica especialmente en su verosimilitud. Credibilidad respecto al ser humano en su vertiente individual, con la tensión entre egoísmo y cooperación; así como en el plano social, incidiendo en el peligro cierto de que nuestro sistema social se derrumbe ante los desequilibrios de un capitalismo desaforado, entre otras ideologías destructoras. Por eso junto al resto del subgénero de la entropía, es una obra necesaria. Prometeo nos trajo el fuego, la decisión de qué hacer con él la dejó en nuestras manos.
NOTAS:
(1) Ver enlace sobre la novela Un incencido invisible para más información del concepto de entropía aplicado a la Ciencia ficción.
(2) El western no hace referencia a la historia particular de los Estados Unidos, sino al marco de la frontera, entendida como el espacio donde el poder del estado se diluye.
¿QUIERE SABER MÁS?
—Pódcast sobre La carretera y sus versiones:
—Artículo sobre la serie "El colapso":
https://blogcaliptusbonbon.blogspot.com/2025/08/la-ciencia-ficcion-que-avisa-el-colapso.html
—Artículo sobre la novela Un incendio invisible:
https://blogcaliptusbonbon.blogspot.com/2026/02/suena-sara-mesa-con-ovejas-electricas.html
—Entrevista de Oprah Winfield a Corman McCarthy:
https://www.dailymotion.com/video/xb74sg
Ciencia ficción que avisa: "La carretera" (Corman McCarthy, 2006) y sus versiones. © 2026 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0















































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