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lunes, 10 de noviembre de 2025

"BÚSQUEDA ESTELAR" (F. Pohl - C. M. Kornbluth, 1954)

Los aficionados a la Ciencia ficción tenemos a Mercaderes del espacio, con razón, como uno de los hitos del género. Sin embargo el resto de obras que escribieron conjuntamente sus autores, Cyril Kornbluth y Frederik Pohl, son mucho más desconocidas. En este artículo analizaré una de ellas, Búsqueda estelar (Search the Sky), escrita en 1954 y que aporta valiosa información sobre la crucial década de los años cincuenta para la narrativa de anticipación, así como sobre los temas claves en la producción general de los escritores del libro.


Portada y contraportada de la presumiblemente única edición española, como obra única, de Búsqueda Estelar, en la colección "Infinitum" de la editorial Ferma (1966). Ilustración por Enrich (Enric Torres Prat).



Como era frecuente con Pohl, Search the Sky apareció originalmente en la editorial estadounidense Ballantine. El autor nos cuenta en sus memorias, tituladas The Way the Future Was, que fue el sello que decidió apostar por él, teniendo en cuenta que otras empresas más consagradas no quisieron apoyar su incipiente carrera como escritor pese a su asentada experiencia como agente y editor desde los años 40:


"Consigné (el libro Mercaderes del espacio) a todas las editoriales [relacionadas con la Ciencia ficción]  de los Estados Unidos, una a una (...) y una a una lo rechazaron (...) lo que encontré fue un editor poco profesional. Su nombre era Ian Ballantine". 


Las memorias de Frederik Pohl, publicadas en 1978, son imprescindibles para cualquier investigador de la Ciencia ficción, al menos en lengua inglesa.


El otro factor que convirtió a Pohl en escritor fue precisamente la colaboración con Kornbluth. Desesperado el primero por su bajo ritmo a la hora de escribir —calculaba que necesitaría un par de años para concluir el texto que estaba escribiendo, Fall Campaign—, aprovechó una visita del segundo a su residencia para darle el empuje definitivo:


"Tuvimos invitados en casa. Cyril Kornbluth y su esposa encinta, Mary, vinieron (...) naturalmente él era uno de mis clientes (...) le mostré mi fragmento de veinte mil palabras. Charlamos un rato sobre como iba. [Cyril] se llevó el manuscrito , y cuando le vi de nuevo había reescrito las veinte mil palabras y añadido una completamente nueva sección central (...) el conjunto apareció serializado en "Galaxy" como Gravy Planet". (2)


Este fue el germen de Mercaderes del espacio, que solo a la altura de 1978, cuando se escriben las memorias de Pohl, había vendido diez millones de ejemplares; así como de la colaboración entre Pohl y Kornbluth para escribir conjuntamente varias novelas hasta la temprana muerte del segundo en 1958, con tan solo 34 años. El siguiente libro fruto de esta alianza será Búsqueda Estelar, publicado un par de años después que Mercaderes del espacio. (3)


Mercaderes del espacio es una de las obras más vendidas y traducidas del género. Los derechos audiovisuales reportaron así mismo beneficios a sus autores, pero nunca han sido materializados en una película (aunque sí en radionovela). La secuela, The Merchants' War, es mucho más tardía y escrita por Pohl en solitario.


En ambas obras se aprecian las inquietudes políticas de los autores, preocupados por las fallos sistémicos de un mundo que —tras la II Guerra Mundial— conoce a los Estados Unidos como nueva potencia hegemónica. Ambos estaban imbricados en una filosofía del género, la representada por el movimiento "Futuriano" al que habían pertenecido, que aspiraba a denunciar los problemas sociales de su presente para evitar catástrofes seguras del futuro. Por supuesto su propia trayectoria personal contribuyó a esta perspectiva, con Pohl habiendo trabajado en publicidad y muy consciente del "turbocapitalismo" que se estaba asentando como una de las características claras y más problemáticas de la estructura socioeconómica mundial. Por otro lado provenían de sectores que, habiendo buscado respuestas en la ideología comunista, se habían sentido desengañados por la misma. Al menos por la representada por su propio hegemon, la Unión Soviética.(3) Por tanto tenían muy en cuenta dos amenazas para el individuo como sujeto político: la representada por una filosofía del trabajo alienadora y explotadora, así como la proveniente de una doctrina de pensamiento único. 


Los elementos troncales de la narrativa de Pohl y Kornbluth aparecen en Mercaderes del espacio  a través de los avatares de su protagonista, un alto ejecutivo que cae en desgracia y debe sufrir en sus propias carnes la vida miserable de millones de desfavorecidos. El fondo va a ser similar en Búsqueda Estelar pero con una trama diferente, más apoyada en tradiciones literarias seculares, al estilo de la de Jonathan Swift y su imprescindible, también para la Ciencia ficción, Los viajes de Gulliver. 


Primera edición (1726) de Los viajes de Gulliver por el dublinés Jonathan Swift. Su influencia en la Ciencia ficción es indudable y el carácter satírico de la obra también está presente en Pohl y Kornbluth. Imagen de Dominio Público vía Wikicommons.



En el caso de Búsqueda Estelar nos vamos a encontrar con Ross, comerciante del planeta Halsey, encargado de usar una nave espacial con tecnología superlumínica y descubrir así el motivo por el que la civilización humana parece estar en declive. La misión le llevará a otros mundos, e incluso a la Tierra, que en el universo de la obra se nos presenta como incomunicada desde hace siglos y portadora de una aureola mítica. Cada una de las paradas de Ross, en planetas con organizaciones políticas diversas (una gerontocracia, una sociedad matriarcal, otra estratificada genéticamente y un mundo con severos problemas educativos así como demográficos) le dará información, amén de unos cuantos peligros para su integridad física, sobre las causas del riesgo de extinción de la humanidad:  la pérdida del pensamiento crítico, la explotación laboral y la anulación de las libertades individuales.


Búsqueda estelar dista de ser una obra maestra, pero puede constituir una lectura más que agradable si se tienen en cuenta diversas salvedades. Entre los aspectos más débiles está el de construirse sobre una estructura formal, así como de fondo, poco novedosa, incluso para los estándares de la época (el explorador sorprendido por la estructura social de los mundos que visita) y ofrecer algunas temáticas que pueden resultar incómodas para ciertos estándares ideológicos actuales (por ejemplo presentar un matriarcado como gobierno tiránico) (5); entre los elementos positivos contamos con un ritmo eficaz (Pohl y Kornbluth estaban agraciados con una prosa ágil y poco pesada) así como, teniendo en cuenta las prevenciones señaladas, seguir a la Ciencia ficción más práctica, la que alerta de los peligros reales que nos acechan. En gran medida la década de los cincuenta del siglo XX es la del asentamiento de algunos importantes problemas que seguimos sufriendo (esquilmación desequilibrada de recursos, alienación, desigualdad social), de modo que el género de anticipación, eficaz por sus características para el análisis social, fue de los primeros en señalarlos. Desde otra perspectiva en obras como Search the Sky podemos apreciar como la "Nueva Ola" de los 60, más preocupada por el aspecto identitario, encontró alguna de sus primeras referencias en la narrativa de Ciencia ficción de la década anterior, que empezaba a alertar sobre temas como los relacionados con la investigación genética y su aplicación. El legado de esos años centrales del siglo puede llegar mucho más allá y no es nada casual que una posible influencia (tal vez indirecta) de la película El show de Truman (The Truman Show. Weir, 1998) se encuentre en el relato de Pohl El tunel bajo el mundo, de 1955. 


En España Búsqueda Estelar apareció publicada en la pionera "Colección Infinitum" de la editorial Ferma (1966), que se ha definido como "mixta" al publicar obras de autores foráneos, como es el caso, y autóctonos que en ocasiones utilizaban seudónimos anglosajones por motivos comerciales, como Max Cardiff (Enrique Martínez Fariñas). En la portada de la edición nos encontramos con la ilustración del gran artista Enrich (Enric Torres-Prat) a quien hay que agradecer que refleje bien a algunos de los personajes principales del texto, algo que no siempre ocurría. A no ser que esté equivocado, ha sido la única edición española de la obra, lo que hace de la publicación por Ferma una pequeña joya, con una traducción en la que no he detectado problemas más allá de unas pocas erratas, comprensibles para su momento. [Actualización 16/11/2025: gracias al eco del artículo, algún amable lector me ha hecho saber que la novela tuvo alguna aparición más en castellano, no como obra individual, pero sí constituyendo parte de una antología de Ciencia ficción estadounidense, publicada por la editorial Aguilar. Se puede consultar la información en los comentarios de este enlace. La traductora fue Trinidad Valiente]:


https://meneame.net/m/ocio/busqueda-estelar-frederik-pohl-cyril-kornbluth-1954


Créditos y primera página de la edición española, con reconocimiento del traductor (Giménez Sales) y el ilustrador, algo no tan frecuente en aquellos años.


En conclusión Búsqueda estelar no es un hito literario y desde luego presenta problemas para un público generalista actual. Sin embargo puede ser gratificante para el aficionado de la Ciencia ficción más clásica, para el interesado por la vertiente pulp del género, para el historiador de la cultura del mundo contemporáneo y para el estudioso del devenir del género de anticipación en la segunda mitad del siglo XX.


Otro de los tomos de la colección "Infinitum", en este caso con autoría de Domingo Santos (seudónimo habitual, no anglosajón, de Pedro Domingo Mutiñó) y de nuevo con ilustración de Enrich. 


NOTAS:

(1) Pohl (1978, pp. 195-196).

(2) Pohl (1978, pp. 194-195).

(3) Me refiero a la edición serializada de Mercaderes del espacio, que se publicó en la revista "Galaxy" en 1952 como Gravy Planet. Como tomo único, con el título The Space Merchants, apareció en 1953 editado por Ballantine.

(4) Deckard (2021).

(5) Con todo, la persona entendida en contexto histórico en relación con la crítica artística, es consciente de dos elementos clave al respecto: comprender la obra como hija de su época y que todo movimiento social, incluidos los útiles y necesarios (como la ecología o el feminismo) cuentan con alas agresivas que pueden tener consecuencias desagradables e incluso contraproducentes para sus propios fines. El análisis de obras como Búsqueda estelar debe tener en cuenta estos factores, al menos si se quiere hacer desde parámetros historiográficos. 


¿QUIERE SABER MÁS?


—CAVEDA, A. Infinitum. En "Sitio de Ciencia ficción" (06/01/2019). Disponible en el siguiente enlace:

https://www.ciencia-ficcion.com/varios/firmas/f20190106.htm


—DECKARD, V. Figuras clave de la Ciencia ficción. Frederik Pohl (1919-2013) en Podcaliptus.com (16/03/2021). Disponible en el siguiente enlace (9/10/2025):

https://blogcaliptusbonbon.blogspot.com/2025/10/figuras-clave-de-la-ciencia-ficcion.html


—POHL, F. The Way the Future Was. Nueva York: Ballantine-Del Rey Books, 1978.


—POHL, F. The Merchants' War.  Londres: Futura, 1986.


—POHL, F. y KORNBLUTH, C. M. Búsqueda estelar. Barcelona: Ferma, 1966.

 

—POHL, F. y KORNBLUTH, C. M. Mercaderes del espacio. Barcelona: Minotauro, 1988 (reimp, 1994).


El texto de este artículo, así como las imágenes propias, se acogen a licencia Creative Commons 4.0. (Atribución-compartir igual).

"BÚSQUEDA ESTELAR" (F. Pohl - C. M. Kornbluth, 1954) © 2025 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0




jueves, 9 de octubre de 2025

FIGURAS CLAVE DE LA CIENCIA FICCIÓN: FREDERIK POHL (1919-2013)

“He dedicado mi vida a la Ciencia ficción. Es justo preguntar el motivo. Quiero decir, soy suficientemente inteligente. Podría haber desarrollado otras carreras, y algunas de ellas, al menos en su momento, parecían más atractivas en término de dólares y reconocimiento. Cuando desciendes a ello, ¿es contar mentiras sobre cosas que nunca han sucedido un modo responsable para un adulto de ocupar sus días? (…) La pregunta es bastante racional, pero tiene sólo una respuesta irracional: amor. Lo hago porque estoy enamorado. Hace mucho tiempo, quizás cuando tenía doce años, quizás más joven, me enamoré de la ciencia ficción (…) Tan sólo amé y soñé”  F. Pohl, The Way The Future Was. (1978), p.311


Arriba: Frederik Pohl escribió sus memorias con 59 años. Le quedaban otros 34 de vida y algunas de sus mejores obras por escribir. Abajo: La "Isaac Asimov Magazine" en su edición española, especialmente la etapa editada por Forum (1985-1986) contirbuyó a acercar el género a nuestro país. Contamos su historia en otro artículo (v. Bibliografía).



Frederik Pohl nos dejó hace unos años. Y entiendo perfectamente lo que decía en su autobiografía, porque yo también estoy enamorado de la Ciencia ficción, y fue precisamente él quien me concertó una cita con ella. Cuando era niño, tal vez de la edad que nuestro amigo cita, mi padre me regalo una Asimov Magazine que todavía, sin tapa y amarilleada, guardo como uno de esos pequeños regalos que ofrece la vida. Mis ojos de niño recorrieron ávidos las páginas, impactados por los mundos y las aventuras que allí se sucedían. Y, entre todos los relatos, enseguida elegí como favorito uno titulado La Paradoja de Fermi. ¿Su autor?, claro que ya sabéis la respuesta: Frederik Pohl. Esa historia ganó un prestigioso premio Hugo, pero ni conocía este dato ni me hubiera importado de tener constancia de él. Lo que realmente fue trascendental para mí, es que ahí se contaban cosas impactantes y había acción. ¿Qué más podía pedir?

Esta anécdota sirve como introducción al análisis de la obra de Pohl. A día de hoy, más de veinte años después, sus historias aún me parecen impactantes, y eso es porque abordan los temas que describen la sociedad en la que vivimos, su funcionamiento, sus peligros, sus aspiraciones, sus problemas, sus posibles soluciones. No es casual que a nuestro amigo le interesara la política, mucho. Ya en su adolescencia fue miembro del Partido Comunista de los Estados Unidos. Hay mucha gente que cuando piensa en comunismo, lo identifica de forma inevitable y equívoca con gulags y tanques soviéticos en Praga. Pero como el propio autor nos cuenta, sus compañeros en Estados Unidos estaban más alerta sobre las necesidades reales de la gente, como el trabajo, los derechos civiles, la paz o la democracia, que otros muchos grupos de la época. Ni siquiera pedían algo parecido a la dictadura del proletariado, sino que en la reivindicación más inmediata abogaban por promover una acción tan inocente como la reelección de Franklin D. Roosevelt (Ibid, p.61).  Otro gran autor de ciencia ficción, Kim Stanley Robinson, nos demuestra en Marte Rojo, que hay muchos comunismos, y algunos de ellos, compaginados con otras ideologías (incluida la del humanismo liberal) nos pueden interesar para construir algo bueno en el futuro. Al fin y al cabo, a Pohl y a otros como él, les movía un fin tan loable como la lucha contra el totalitarismo, e incluso llegó a alistarse en la Brigada Lincoln para luchar en España al lado del legítimo gobierno de la República. Fue rechazado por su juventud, pero poco le faltó para estar, tal vez, en Teruel combatiendo al lado de Miguel Hernández. Por desgracia, el aparato director del comunismo internacional fue siendo fagocitado por la dirección soviética. La crítica interna se hizo cada vez más difícil y las opiniones personales eran anuladas en favor, en muchas ocasiones, de los intereses puramente nacionalistas rusos. Esto no resulto indiferente a un amante de la libertad como Pohl, y el pacto germano-soviético de 1938 fue el principio del fin de su militancia. Cuando una camarada del partido le propuso brindar dos años después por la toma de París por parte de las tropas nazis, abandonó la organización. Sin embargo, la política nunca le dejó, ni él a ella, y leer sus libros es entender la sociedad contemporánea. El caso más representativo es Mercaderes del espacio (1953) escrito en colaboración con C. M. Kornbluth. La sociedad vacía y deshumanizada que muchas veces nos rodea está descrita con brillantez en una obra en la que el consumo fatuo se eleva a la categoría de religión, y en la que —metáfora que nos invita a reflexionar acerca de nuestro mundo a crédito— el protagonista cae preso en un lugar en el que cuanto más trabaja más deuda contrae. En la misma línea política se puede incluir la tardía —pero recomendable— secuela La guerra de los mercaderes (1984) o el maravilloso relato El túnel debajo del mundo, incluido en la colección “Corrientes Alternas” (1956), que describe —a través de los extraños eventos que se suceden en una pequeña localidad— como los individuos somos alienados hasta reducirnos a la mera categoría de consumidores sin mente. De hecho esta obra puede considerarse un muy temprano referente de productos como El Show de Truman (Weir, 1998), y contó con una muy correcta traslación a la pantalla, producida por la BBC en el marco de la serie Out of the Unknown (1966), aparte de una película italiana de 1969, Il tunnel sotto il mondo (Cozzi).



Arriba: Luigi Cozzi realizó, muy joven, la película experimental "Il tunnel sotto il Mondo" basándose (libremente) en el relato de Pohl. Abajo: Sus derroteros por la Ciencia ficción le llevaron posteriormente a universos muy diferentes, como el representado por "Starcrash, choque de galaxias" (1978, firmando como Lewis Coates), una de las primeras copias de "Star Wars" (Lucas, 1977) con David Hasselhoff y Christopher Plummer pasándoselo pipa. Img vía cultandexploitation.blogspot.com





La comprensión de nuestra sociedad, qué nos hace débiles como grupo e individuos, qué nos hace fuertes, cuáles son nuestros anhelos, cómo conseguirlos. Esto hace grande a la Ciencia ficción, esto hace grande a Pohl. Pero, y aquí voy con la segunda característica de su obra, temas tan profundos los aborda con un ritmo trepidante, sazonado con algo de humor socarrón marca de la casa, un tanto irónico, un tanto ácido, del que mete el dedo en la llaga. En definitiva ya con 19 años editó dos revistas pulp: "Astonishing Stories" y "Super Science Stories" y él sabía que los lectores de estos productos lo que querían era aventuras (Pohl, 1978, p. 107). Así que, puestos a contar cosas importantes, ¿por qué no hacerlo de forma divertida?. En la carrera de Historia muchos de los textos que hay que leer son imprescindibles para entender la sociedad, pero pocos divertidos. De ahí el valor que tienen los escritores que, como Pohl, conjugan las dos cosas. Incluso en obras menores como Terror (1986) o La trilogía del reverendo Hake (2003 a partir de relatos de 1979), el ritmo es alegre y el trasfondo interesante, lo que recomienda la lectura.



Análisis político y ritmo, sería bastante para escribir buenas novelas, pero Pohl no se quedó aquí. Otro de sus rasgos fue una curiosidad científica que le permitió proyectarse con éxito hacia el futuro, aportando ideas de cómo nuestro mundo puede llegar a ser técnicamente y como eso puede mejorarlo... o empeorarlo: “El aprendizaje, todo tipo de aprendizaje (…) pero sobre todo ciencia, es para mí el mejor deporte espectáculo (…) creo que de algún modo tengo una religión básica, cuyo propósito es comprender el mundo y todo lo que contiene. No necesito hacer los descubrimientos, pero necesito saber acerca de ellos” (Pohl,1978, pp. 221-222).

Así, recorrer las páginas de novelas tan aclamadas como Homo Plus (1976) o Pórtico (1977) y sus secuelas, es deleitarse con los rasgos políticos y de estilo señalados anteriormente, pero también con los elementos técnicos que las completan: un mundo posible de exploración espacial, de bioingeniería, de inteligencia artificial, entre otros campos desplegados ante nosotros de forma rigurosa para explorarlos junto al autor, en una especulación posible, en ocasiones deseable, en ocasiones temible, pero sujeta al debate filosófico al que su obra también invita.



La Ciencia ficción es un género propenso a las sagas, como le ha sucedido a "Pórtico" y la serie de los Heechee, en las que es habitual que la fuerza narrativa se vaya diluyendo. También ocurre aquí, aunque es de agradecer que Pohl introduce ideas potentes en todos los tomos. No es muy conocida en España, donde no se tradujo, la última obra de esta historia, "The Boy Who Would Live Forever" (2004). La historia se ha trasladado a dos videojuegos: "Frederik's Pohl Gateway" (1992) y "Gateway 2: Homeworld" (1993) bastante buenos en su género (gráfico conversacional mediante menús) y así mismo inéditos en nuestro país. Siempre he querido ir a un bar que se llame "Infierno azul".




Por tanto, con la suma de características señaladas, la inmersión en la obra de Pohl resulta recomendable para todo amante del género, en definitiva para todo aquel que guste de entenderse mejor a sí mismo y a lo que le rodea. Sin embargo, su labor en este campo no se redujo a la escritura, y a través de otros ámbitos contribuyó enormemente al crecimiento de la Ciencia ficción como género. Me refiero a su labor como editor y, en menor medida, como agente literario. Señalaba anteriormente como, con 19 años, poco antes de la Segunda Guerra Mundial, llegó a esta esfera a través de dos revistas pulp, además de representar los intereses comerciales de algunos de sus compañeros futurianos, grupo de amantes del género que Pohl contribuyó a fundar —en su mayoría también incipientes escritores como Asimov o el ya señalado Kornbluth—, facetas que le ayudaron a establecer sus primeras relaciones y actividades en el mundo editorial. Tras el parón por el conflicto bélico, en el que participó directamente, volvió a introducirse activamente en su labor previa de representante y logró la publicación de obras tan importantes como El día de los Trífidos de John Wyndham (1951) o la primera novela de Isaac Asimov, Un guijarro en el cielo (1950), por lo que este llegó a decir: “en resumen, Fred, más que cualquier otra persona, dejando aparte a John W. Campbell (…) hizo posible que me convirtiera en escritor” (Asimov, I. Asimov, memorias. 1994, p.61). En 1953 dejó su tarea como agente para centrarse en escribir, tras haber ayudado a más figuras que llegarían a ser importantes como Robert Sheckley, pero su labor editorial estaba lejos de estar concluida. En 1960 y hasta 1969 fue el editor de las importantes revistas "Galaxy" e "If" (esta última con la que ganó tres premios Hugo como mejor editor) aparte de otras como "Worlds of Tomorrow". Describió su labor en los siguientes términos: “la paga era miserable, el trabajo interminable. Fue el mejor empleo que he tenido en mi vida” (Pohl 1978 p. 237). En definitiva, al margen de las peculiaridades que iban con el cargo, como tener que relacionarse y competir con el ya mencionado John Campbell —quien entre otras rarezas gustaba de tener un bote de ketchup privado— o recibir a todo tipo de gente insólita que decidía visitarlo sólo por editar Ciencia ficción, como una mujer que irrumpió en su despacho afirmando ser espiada a través de implantes cerebrales, sabía que su papel a la hora de dar el empujón a escritores valiosos fue realmente importante. En definitiva, publicó trabajos de gente  crucial del tipo de —y aparte de los ya mencionados— Robert Heinlein, Poul Anderson, Jack Vance, Robert Silverberg, Larry Niven, Harlan Ellison, o Philip K. Dick entre otros.



Por norma general, los buenos autores no son más que buenos autores —y benditos sean, ya es más que lo que somos el común de los mortales— y los buenos editores no son más que buenos editores —y benditos sean, gracias a su trabajo podemos disfrutar de los buenos autores—. Frederik Pohl compaginó ambas tareas y con brillantez. Como escritor de Ciencia ficción creó obras que, por sus características, engrandecieron el género. Por otro lado, en su labor editorial publicó libros de personas que, a su vez, hicieron crecer este campo. Por ello merece ser doblemente enaltecido y recordado. No creo en el paraíso, pero a veces pienso en cómo sería este, caso de existir. Imagino un lugar, como una gran mansión —con su bar y con su sala de cine— en el que poder reunirte con gente que ha sido importante en tu vida. Si ese lugar tiene cabida en alguna dimensión, seguro que Pohl está tomándose ahora unas copas con mucha gente que ha contribuido a una mejor sociedad. En definitiva si ese lugar es real, confío en que tras cruzar el incierto horizonte pueda pasarme por allí para que el amigo Fred me cuente algunas anécdotas con su particular estilo socarrón. Por mi parte, yo le diría, para comenzar, unas pocas palabras: “gracias por todo, señor Pohl”.







 BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA (Y RECOMENDADA)


—ASIMOV, I. Asimov, memorias. Barcelona: Ediciones B, 1994.


—DECKARD, V. Publicaciones "de antaño": La Isaac Asimov Magazine España (Etapa Forum, 1985-1986) en Blogcaliptus (30 de junio de 2025). Disponible en el siguiente enlace:

https://blogcaliptusbonbon.blogspot.com/2025/06/publicaciones-de-antano-la-isaac-asimov.html


—DECKARD, V. La revista "Nueva Dimensión" (1968-1983): Un hito de la Ciencia ficción en España. En Blogcaliptus (2 de mayo de 2025). Disponible en el siguiente enlace:

https://blogcaliptusbonbon.blogspot.com/2025/05/la-revista-nueva-dimension-1968-1983-un.html 


—KORNBLUTH, C y POHL, F. Mercaderes del Espacio. Barcelona: Minotauro, 1994.


—POHL, F. Alternating Currents. London: Penguin, 1966.


—POHL, F. Homo Plus. Barcelona: Ediciones B, 2000.



—POHL, F. La Paradoja de Fermi en "Asimov Magazine". Barcelona: Planeta-De Agostini, 1987, PP. 157-174.



—POHL, F. Terror. Barcelona: Ultramar, 1988.



—POHL, F. The Merchants’ War. London: Futura Publications, 1986.



—POHL, F. The Way The Future Was. A Memoir. New York: A Del Rey Book, 1978.



—POHL, F. Trilogía del Reverendo Hake. Madrid: Pulp Ediciones, 2003.



—POHL, F. Pórtico. Barcelona: Bruguera, 1985.


 

FILMOGRAFÍA CONSULTADA (Y RECOMENDADA)


—Starcrash Dir. Luigi Cozzi como Lewis Coates, 1978. Disponible en castellano en el siguiente enlace:



—Tunnel Under the World en "Out of the Unknown" (2ª temporada, episodio 8). Dir. Alan Cooke. BBC, Reino Unido, 1966. Disponible en el siguiente enlace (en inglés):



—Il tunnel sotto il mondo. Dir. Luigi Cozzi. 1969. Disponible en el siguiente enlace (en italiano):


https://www.youtube.com/watch?v=kswojvrFmNI



PÓDCAST RECOMENDADOS


—Sobre Mercaderes del espacio:





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Figuras clave de la Ciencia ficción: Frederik Pohl (1919-2013) © 2025 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0