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lunes, 6 de julio de 2026

La historia explicada. El ludismo (s. XIX): uno de los forjadores del movimiento obrero. Relevancia, análisis histórico y legado político-cultural.

Nota: en nuestros artículos renunciamos al uso de Inteligencia Artificial. Así no tenemos que romperla a martillazos.

El tema de hoy es clave en diversos niveles que trascienden al asunto concreto y hablan de nuestra sociedad en sentido amplio. Por ejemplo porqué damos como ciertas afirmaciones demostradas académicamente como falsas pero repetidas y asumidas constantemente. En Podcaliptus sabéis que defendemos como clave para aprender historia el concepto de “desaprender”. Antes de saber, es preciso tener en cuenta que ciertos conocimientos que se tienen por verdaderos son erróneos así que es preciso desecharlos. Y por supuesto conocer el motivo para hacerlo.


El lider de los luditas según grabado de 1812 (WikiCommons)

Es sorprendente la cantidad de veces que se escucha el término ludita como despectivo, sinónimo de persona opuesta a la tecnología por ser una especie de jipi o amish trasnochado. Es habitual en relación con la Inteligencia Artificial. Si esta es criticada en algún plano, el término ludita es frecuente que aflore.

En realidad está demostrado que el ludita fue de los primeros movimientos de época contemporánea en forjar conciencia obrera, entendida esta en la defensa de los derechos de los trabajadores frente a una amenaza a los mismos impuesta externamente. No estaban en contra de la tecnología, sino del empleo de la misma para precarizar el trabajo.

Enseguida entraré al detalle, pero conviene decir que es un fenómeno ligado estrechamente al de la revolución industrial, que ha aportado ventajas sociales, pero también peligros enormes. Por primera vez en la historia el ser humano corre un riesgo de extinción por un avance tecnológico capaz de destruir su ecosistema a través de la contaminación u otros medios como las armas nucleares. La amenaza de desaparición, para que veamos la magnitud del asunto, no se daba desde hace centenares de miles de años cuando los homínidos tenían el problema exactamente contrario: una tecnología limitada que podría no haber servido para un aprovechamiento suficiente de los recursos.


Los homínidos tonteando con la extinción. La magnífica película En busca del fuego (Arnaud, 1981) también lo cuenta. Desaparecer como especie  es un peligro que continúa.

Para comprender el ludismo hay que entender el fenómeno de revolución industrial. Pese a sus avances en campos como la medicina o la ingeniería, supuso la pauperización y la muerte de centenares de millones de individuos, directa o indirectamente. Es la época del trabajo infantil en fábricas (algo que por cierto sigue existiendo en algunas zonas) o de la aplicación de los adelantos técnicos en campos como la guerra o las empresas coloniales. Evidentemente la explotación de los niños, la guerra o la esclavitud son fenómenos que existían anteriormente a este proceso, pero que se ven agravados por las nuevas herramientas. De ahí episodios como las matanzas industrializadas de las guerras mundiales, entre otros conflictos. Es preciso comprender un elemento básico: industrialización no significa avance en la democracia o los derechos civiles. Más bien estos nacen como reacción al desequilibrio que supone una sociedad de clases que aprovecha los avances técnicos para sostenerse.


Walter Benjamin en la Biblioteca Nacional de París. El autor alemán fue de los más lúcidos críticos de la idea de progreso. Sus Tesis de filosofía de la historia siguen siendo imprescindibles.

Ya que la revolución industrial tiene uno de sus epicentros clave en Gran Bretaña, no es de extrañar que sea el lugar principal del movimiento ludita y de donde éste recibe su nombre. Los primeros diseños de telar mecánico aparecen de la mano de Edmund Cartwright a finales del siglo XVIII, apoyándose en trabajos previos como el de Hargreaves de 1764. En 1768 James Watt desarrolla una máquina de vapor lo suficientemente estable y eficiente como para su uso industrial, lo que tendrá eco precisamente en los telares y en un medio de transporte que revolucionará las comunicaciones: el tren impulsado por una locomotora de vapor, en 1825 el primero. Huelga decir, como muchos sabéis, que uno de los motivos que impulsó el genocidio de tribus indígenas en los Estados Unidos fue el establecer el trazado ferroviario entre las dos costas del país en el siglo XIX. Como el recorrido atravesaba zonas indias, se hace desaparecer a los indios y “problema resuelto”. En Historia todo está relacionado.


El genocidio de las tribus indígenas americanas a raíz de los intereses industriales se narra en la serie de cómic "Grandes héroes. El descubrimiento del mundo", muy a tener en cuenta y de la que tenemos otro artículo AQUÍ . Abajo: diseño de la máquina de vapor de Watt.


Así mismo hay que comprender que la revolución industrial es uno de los elementos clave de la nueva sociedad de clases. Previamente a la Revolución francesa de 1789 predominaban los “estamentos”, estratos sociales en los que se quedaba por siempre por nacimiento, salvo excepciones muy poco frecuentes. Para ser noble había que nacer noble. La posición social en la sociedad de clases la marca el poder económico. Pero una de las paradojas de la sociedad de clases es que se irá convirtiendo progresivamente en estamental porque ahora igual que antes, el que no nace en familias bien posicionadas y con poder real, tiene muy difícil alcanzar verdadero poder. En parte esto lo explico en el PÓDCAST dedicado al modernismo.


Es frecuente encontrar en la arquitectura modernista símbolos que sacralizan la protección de la propiedad privada. Puerta en Barcelona, imagen propia.

La nueva sociedad de élites burguesas asentadas sobre el capital se gesta desde hace siglos, ya que con la revolución de crédito los burgueses comerciantes fueron asentando su pujanza desde época medieval. Pero un elemento cualitativo va a ser el maquinismo. Con este la producción se multiplica sin haber resuelto la desigualdad social. Es lo que va a quedar reflejado en las obras de Dickens o en La máquina del tiempo de Wells. Todo ello además en su origen desde una perspectiva cultural protestante. El catolicismo doctrinalmente tenía un problema con la riqueza, más bien condenada en los evangelios, ya sabéis eso de que es más difícil que un rico llegue al cielo, que un camello pase por el hueco de la aguja. Otra cosa es la riqueza de las élites eclesiásticas, justificada tradicionalmente con el argumento de que para que la Iglesia pueda ser autónoma debe ser rica. Una justificación, siendo suaves, regulera porque en ningún sitio de los evangelios se dice “sé rico para ser independiente”, pero ese es otro tema. Sin embargo con el protestantismo la élite socio-política, más que la eclesiástica, es la de los burgueses a la que la ideología protestante viene muy bien. Long story short: una de las diferencias entre católicos y algunas de las principales corrientes protestantes, es que los primeros creen en el libre albedrío (el ser humano es libre para tomar decisiones) y los segundos en la predestinación (Dios es tan poderoso que ya sabe lo que va a pasar, incluidas nuestras decisiones que quedan por lo tanto limitadas por ese conocimiento divino). Así que para los primeros tradicionalmente, con muchos matices porque como ya he dicho a la Iglesia católica también le gusta el dinerico, si te forras algo pecaminoso estarás haciendo, mientras que para los segundos si te estás forrando es prueba de que eres bueno a los ojos de Dios. ¿Os parece una chorrada? A mí también, pero es lo que tiene debatir sobre lo que supuestamente un tío barbudo quiere y lo que es peor, matarnos porque el de enfrente dice que el tío barbudo quiere otra cosa distinta a la que quiero yo.


"Voy a darme un paseico por el futuro para ver cómo va la lucha de clases". Fotograma de la icónica película La máquina del tiempo (Pal, 1960), una de las versiones de la novela de Wells.

No quiero dar muchas fechas, pero podemos ver que el Zeitgeist de la revolución industrial encuentra su eclosión entre los siglos XVIII y XIX. En 1829 llega la máquina de coser por el francés Barthélemy Thimonnier en un diseño exitoso de nuevo, aunque había habido prototipos anteriores, por ejemplo el de Thomas Saint en 1790. El vapor no solo llegará a los trenes sino así mismo a la navegación, acortando considerablemente la duración de las rutas, teniendo navegación por ese medio desde 1807. Todo apoyado en una vertiente crediticia que, como comentaba antes, viene desde época medieval pero que va a encontrar un enorme impulso con la creación del Banco de Inglaterra en 1694. Las nuevas máquinas son caras, pero el señor del banco presta el dinero al empresario y a funcionar. El crecimiento económico basado en el inestable pilar del crédito queda sacralizado. La inestabilidad social derivada de ello aún la padecemos.


Establecimiento de la carta  fundacional del Banco de Inglaterra (Dominio Público vía Wikicommons). De aquí a las celebraciones bañadas en cocaína y descritas en El lobo de Wall Street (Scorsese, 2013) no queda nada.

También aparece la figura del minero contemporáneo con sus condiciones de vida lamentables, pues la hulla (que es carbón mineral) es clave para los nuevos combustibles, o la del emigrante europeo que se marcha porque su vida está amenazada constantemente por hambrunas. La penosa función del minero existía antes, por ejemplo en las Médulas romanas o en el Potosí colonial, pero la expansión e impacto social que alcanza en época contemporánea  era inimaginable previamente. Por otro lado icónica culturalmente ha sido la imagen del irlandés emigrando a los Estados Unidos, hasta el punto de que se bromeaba que todo policía estadounidense era de origen irlandés. Por supuesto hay una cantidad ingente de esclavos con los que se trafica, por ejemplo con destino a las plantaciones algodoneras del sur estadounidense.


Niños en explotaciones mineras de Pennsylvania (Fotografía por Lewis Hine, 1911. Vía archivo de Yale). Abajo: la problemática social de la minería siguió durante todo el siglo XX, agravado por políticos como Margaret Thatcher y en la actualidad con minerales necesarios para las nuevas tecnologías. Se ha descrito en obras como Tocando el viento (Herman, 1996). Fotogramas de la película.



El movimiento ludita se desarrolló fundamentalmente desde 1811 durante cinco o seis años, haciendo su nombre referencia a Ned Ludd, quien habría destruido tejedoras mecánicas a la altura de 1779, cuando las desarrolla Crompton. Se comentaba que operaba en el área de Nottingham, lo que es muy simbólico, porque el bosque de Sherwood, base de operaciones del así mismo mitológico Robin Hood, está en esa zona y también se presentaba como refugio de Ludd. Es una de las regiones en la que se va forjando el núcleo industrial británico. En esos cinco años clave de las protestas, algunos industriales recibirán cartas apelando a la destrucción de la maquinaria, varias firmadas por el Ludd idealizado y una especie de sosias mítico de Robin Hood. El Zorro, vamos.

Hubo diversos enfrentamientos, uno de los más famosos en Lancashire entre el 20 y 21 de abril de 1812 en la fábrica de Daniel Burton, que disponía de telares mecánicos. Los testimonios de la época señalan que los asaltantes llevaban un muñeco que presentaban como “el general Ludd” y que quemaron la casa de Burton, ya que no pudieron hacerlo con la fábrica. Uno de los últimos alzamientos se produjo en 1817 en Pentrich, Derbyshire, siendo ejecutados por ahorcamiento varios cabecillas como Jeremiah Brandreth. Particularmente interesante de este evento fue el hecho de que el gobierno introdujo en el movimiento a un topo, William J. Oliver. Esta es una figura muy representativa de la actuación de los gobiernos contra los movimientos sociales. Hay indicios de que Oliver sugirió a los sublevados algunas de las acciones más violentas, para justificar posteriormente un fuerte castigo, pero lo que en cualquier caso está demostrado es que el gobierno británico sabía que se iban a producir los disturbios por las informaciones de Oliver y no actuó, esperando a hacerlo después para así mismo justificar duras condenas, como la ejecución de Brandreth.

La represión del movimiento movilizó a 12.000 soldados, más que muchas campañas del ejército británico de la época en el exterior. Ninguna broma en la cantidad, lo que da idea de con quien pone toda su fuerza el Estado. Lord Byron señaló:

He estado en algunas de las provincias más reprimidas de Turquía, pero nunca, bajo el más despótico de los gobiernos infieles, he contemplado semejante miserable desgracia como la que he contemplado desde mi retorno, en el mismo corazón de un país cristiano. (Discurso en la Cámara de los Lores, 1812).


Dibujo de Lord Byron con su perro. Acuarela por la amiga del poeta Elizabeth Bridget Pigot en 1807. Byron escribió el poema Canción a las luditas (1816) con estrofas como "Abajo todos los reyes, salvo el rey Ludd" .

Se produjo un juicio multitudinario en 1813 que llevo a duras penas, incluidas como hemos visto ejecuciones. El destruir máquinas fue considerado “delito capital”. Nada más y nada menos. Repito: El destruir máquinas fue considerado “delito capital”.


Imagen satírica de Jeremiah Brandreth (obsérvese que está engrilletado) en 1817, año de su ejecución.

Las condiciones obreras eran terribles. El trabajo infantil en fábricas no se prohíbe en Inglaterra hasta una fecha tan tardía como 1833 por la Factory Act. En minas, donde había mucha querencia por los niños porque se podrían meter en túneles minúsculos, en 1842. Terrible, ¿no? Pues las leyes lo prohíben en esas fechas para menores de 9 años. Los de 10 y posteriores tendrán que esperar otros 40 años para ser protegidos por leyes similares. Qué bonito es el capitalismo. 

Imagen de actividad fabril (1835?).

El movimiento socialista y comunista es en gran medida hijo de esta injusticia. Marx tiene éxito porque canaliza el análisis de la historia de una manera incompleta, pero en elementos clave correcta. La solución que aporta sobre todo vía lo que denominó “dictadura del proletariado” es un desastre por culpa de la propia limitación de la teoría y por la aplicación de la misma por gente con una concepción elitista y violenta del poder como Lenin. Esto lo explico en el artículo (AQUÍ) sobre Materialismo histórico en relación con la “Trilogía marciana” de Kim Stanley Robinson. Sí, “marciana”, no “mariana” o “materialista”, pero es que la Ciencia ficción mola mucho. La cuestión es que hay una lección básica de todo esto que no se suele poner de manifiesto por filias y fobias de unos y otros: los movimientos revolucionarios pierden su razón de ser en sociedades igualitarias y con derechos básicos garantizados. ¿No te gustan los Lenin, los Che, o los Maduro? Fácil: crea sociedades justas.

Hay un libro muy bueno, una colección de hecho, que es “El hombre y la mujer de”, coordinada por historiadores alemanes y publicada en España por Alianza. Aquí tengo el de El hombre del siglo XIX, que basa en gran medida sus conclusiones en la conocida como "microhistoria", que analiza el comportamiento de los individuos cotidianos. Es clave para conocer la historia, porque refleja lo que las fechas y eventos provocaban en la vida cotidiana de la mayoría de personas. Respecto a la revolución industrial, dicen lo siguiente: 

“El lugar de las antiguas formas de producción, basada predominantemente en el trabajo manual, fue ocupado por nuevas técnicas de producción mecánica organizadas al modo capitalista (…) el hombre del siglo XIX fue cada vez más un obrero industrial, o, incluso, una obrera. Su puesto de trabajo era la fábrica, aquel nuevo lugar de actividad productiva donde se habían instalado y mantenían en funcionamiento las máquinas. A diferencia del antiguo taller artesanal, las fábricas empleaban por lo general a muchas personas, concentraban a los obreros y los sometían a una disciplina laboral y temporal completamente nueva y desacostumbrada”. 

Todo esto que se señala para el siglo XIX sigue perviviendo. Recomiendo encarecidamente el cómic francés Puta fábrica del que realizamos en su momento una reseña AQUÍ. En este caso puedo hablar por experiencia propia. He trabajado más de 15 años en una fábrica. Durante bastante tiempo mientras hacía la carrera de Historia, de modo que me gustaba decir que estaba haciendo prácticas para “entender la revolución industrial”. Existe la alienación, o sentirse instrumentalizado, lo que lleva a serios problemas para mucha gente de drogas. En relación con lo anterior, de salud. He conocido por ejemplo gente con insomnio crónico por la alternancia de turnos de noche con otros. Una semana toca levantarse a las 5 de la mañana y otra acostarse a las 8 de la mañana. El tecnofeudalismo, término ahora de moda, en realidad viene de lejos. En las fábricas y en general en el modelo laboral capitalista, existe un régimen sancionador en manos de señores feudales que representan a la autoridad en el trabajo al margen del sistema punitivo del Estado aunque permitido por este. En relación con ello siempre me ha llamado la atención ver a personas que ha realizado carreras difíciles como ingenierías, quedar relegados por el sistema a la tarea de policías fabriles, dedicados a vigilar a obreros para sancionarlos por actividades como hablar con un compañero o no alcanzar una producción mínima. ¡Qué bonito es el capitalismo!


Cómic Puta Fábrica (Efix-Levaray), editado por "La oveja roja".

Por todo lo anterior, cuando el sistema derivado de la revolución industrial se fue asentando, el ludismo fue uno de los primeros movimientos en forjar clase obrera. Poco a poco empieza a haber un desacople entre burguesía y trabajadores. Habían estado juntos en las revoluciones francesa o estadounidense, pero cuando la élite burguesa alcanza sus objetivos políticos, instaura un sistema que sigue permitiendo estamentos con los obreros en la base. Por ello estos van sublevándose de manera progresiva ya no con, sino contra la burguesía. De ahí los levantamientos luditas o los grandes movimientos revolucionarios europeos de 1830, 1848 o sucesos como la Comuna de París de 1871. El ludismo no cayó en un saco roto y facilitó la génesis del movimiento obrero, como el reflejado por el cartismo. Entre los líderes de este último estuvo Francis Place, uno de los redactores de la "carta del pueblo", de ahí el nombre, presentada en 1837. En ella se solicitaban “locuras” como:


—Derecho a voto independiente de la renta.


—Sufragio secreto.


—Salario para los políticos de modo que no solo los ricos pudieran permitirse estar en los órganos de poder.


—Mejora de las condiciones laborales, con jornadas de trabajo no mayores a las diez horas.


Representación (1886) de los llamados "disturbios cartistas".

Como vemos, la Revolución francesa o industrial no permitieron por sí mismas la mejora vital de las condiciones de vida de los sectores más pauperizados, antes al contrario.

Tampoco debemos pensar que el ludismo se produjo por las crisis de las guerras napoleónicas, que tuvieron su pico entre 1808 y 1815. Ciertamente Gran Bretaña se vio en una situación compleja por el bloqueo económico que Napoleón decretó contra las islas británicas, pero es que muchos de los veteranos del conflicto europeo volvieron de la guerra solo para encontrar condiciones laborales de explotación. Eran los “Rambo” del XIX: he ido supuestamente a defender a mi país de Napoleón y al volver el sheriff solo me da golpes. “¡No siento las piernas, Dios mío!” (en efecto: la frase no sale en la peli, la popularizó en España el cómico Santiago Urrialde).


El soldado utilizado como carne de cañón y luego abandonado es común en los conflictos promovidos por las potencias imperialistas contemporáneas. Imagen de Acorralado (Kotcheff, 1982), película basada en una novela de diez años antes escrita por David Morrell.

El ludismo tuvo así mismo eco en el campo, donde apareció la figura mítica del capitan Swing, posiblemente haciendo referencia al movimiento circular (swing) con el que se maneja la hoz. Es un nombre que por cierto asumió con muy buen gusto una editorial, la “Capitán Swing”. Aquí en la fortaleza tenemos publicados por ellos El poder del mito de Joseph Campbell, antropólogo que ha influenciado enormemente como muchos sabéis, a creadores como George Lucas (y previamente, a Kubrick, algo no tan conocido), o un libro clave para comprender el tema que nos ocupa: La formación de la clase obrera en Gran Bretaña por E. P. Thompson. En Yorkshire jornaleros dedicados a la cosecha bautizaron un martillo con un nombre bíblico, "Enoch", con el que destrozaban cosechadoras mecánicas fabricadas por la empresa de Enoch Taylor. Así daban un doble sentido a sus acciones: como castigo bíblico y troleo. Se dice que gritaban al empuñar el martillo: Enoch las construyó, Enoch las destroza.


Representación de luditas destrozando telares mecánicos a martillazos (fecha sin atribuir). Abajo: La formación de la clase obrera en Inglaterra, editado en castellano por la editorial "Capitán Swing".



Todo ello en un marco en el que hay un retroceso de los bienes comunales. No os creáis una cosa que también se escucha mucho: ¡qué gran avance fue el código civil de Napoleón! Éste y otros similares, adoptados por muchos países, fueron instrumentos creados por la alta burguesía para incrementar y sacralizar su propiedad privada. Es uno de los motivos por los que aún hoy la vivienda sea considerada un activo de negocio antes que un derecho inalienable. Aún recuerdo la sorpresa que muchos alumnos de Historia contemporánea universal tuvimos en la universidad, cuando un profesor nos explicó que los códigos civiles actuales seguían estando basados (cuando no eran los mismos) en los decimonónicos. Cosas que no nos cuenta la tele. Lo que pensaron muchos veteranos de la época fue: vuelvo de la guerra, me dan un trabajo con el que no puedo vivir y aún menos mantener a una familia y encima no puedo acogerme a salvaguardas comunales porque los caciques han comprado los bienes de todos, ya que las leyes ahora se lo permiten. A tomar por saco, quemo la trilladora mecánica del cacique, que estoy hasta las napias. Gideon Mantell, médico especializado en obstetricia, viendo en aquella época a tanta gente que —literalmente— se moría de hambre, incluidos niños, dijo textualmente que las leyes estaban "hechas para proteger al rico y perjudicar al pobre". Y no estamos hablando de las leyes medievales, sino de las nuevas realizadas supuestamente a la luz de la transición entre el Antiguo Régimen y la época contemporánea. Menudos siglos de las luces estaban quedando. A resultas del cartismo, como sucedió antes con el ludismo, de nuevo se juzgaron a miles de personas solo en Gran Bretaña y la mayoría fueron condenados, incluyendo ejecuciones y exilio forzoso a colonias penitenciarias de lugares como Australia.


Carta de 1830, firmada por "los Cuarteles Generales de Swing" en la que se amenaza con quemar el Corpus Christie College de Cambridge. Calvin está contento.

El fenómeno no fue exclusivo de Gran Bretaña, sino común a los países que conocieron revolución industrial en el XIX. En 1831 en torno a 150-200 sastres destruyen diversas máquinas de coser del taller de la rue de Sèvres de París y propiedad de Thimmonier, quien recordemos fue pionero de esta tecnología. En realidad la suya era una de las primera fábricas de ropa, que era de uniformes para el ejército. De ahí al Inditex actual y sus prácticas un tanto dudosas solo hay un paso. De hecho España conoció también el fenómeno. Entre los sucesos más importantes relacionados, está el de Alcoy (Alicante) donde se produjo la destrucción de máquinas para el cardado e hilado de tejidos. Tan solo en esta localidad hubo enfrentamientos al respecto en 1821 y 1822. E incluso en 1825 se decidió que hubiera una fuerza militar permanente en la ciudad. Se llegó a detener a tantas personas que la prisión tuvo que ser ampliada. Recomiendo el pódcast que le dediqué a las prisiones AQUÍ.


El médico Gideon Mantell, quien denunció las malas condiciones de los trabajadores de la industria y de las clases populares. Retrato por James Masquerier, 1837. Abajo: Imagen que se adjudica a la representación de mujeres empleadas en la industria textil en la provincia de Alicante, España (fecha sin atribuir). 


De la misma forma que hubo una segunda guerra mundial, que en definitiva deriva de la primera, también hubo una segunda revolución industrial. A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX hay grandes avances técnicos en relación con el acero, la química, la electricidad y algo que revolucionó el mundo en gran medida para mal, entre otras cosas por generar un modelo urbanístico altamente contaminante y estresante: los vehículos de motor de explosión, como los coches. Pero el de los coches y sus mitos es algo tan importante que algún día le dedicaré algo específico. Simplificando mucho podemos decir que la segunda revolución industrial permite la creación de empresas gigantescas, de miles de trabajadores, a una escala global. Ese mundo es ya completamente el que estamos viviendo con poderosos grupos de presión económico y una geopolítica íntimamente relacionada con el petróleo.


Así se nos ha quedado la cara por el coche de combustión y ni nos hemos dado cuenta. La imagen es de la RECOMENDABILÍSIMA película La carrera de la muerte del año 2000 (Bartel, 1975). 

El avance tecnológico sin un acompañamiento de justicia social y garantías laborales, que era lo demandado por los luditas, solo podía conducir a enormes tensiones sociales, como así fue. Al ser un problema irresuelto, se llegó al neoludismo, que incorpora preocupaciones ecológicas y psicológicas relacionadas con la tecnología. Una figura clave al respecto ha sido la doctora en psicología por Columbia Chellis Glendinning, quien publicó Apuntes para un manifiesto neoludita en los años 90. Dijo: 

"La mayoría de estudiosos de la historia europea desechan a los luditas ingleses del s.XIX, tachándolos de ignorantes destroza máquinas y vándalos, haciendo referencia solo a sus atrevidas tácticas. Sin embargo, yendo más allá de esta interpretación encontramos un complejo, profundo y poco comprendido movimiento social cuyas raíces se sitúan en la lucha entre dos visiones del mundo.

La visión del mundo que los luditas del siglo XIX desafiaron era la del laissez-faire capitalista con su progresiva acaparación de poder, recursos y riqueza, racionalizada a través del énfasis en el progreso.

La visión del mundo que apoyaban era una más antigua, más descentralizada, una que se ligaba a la conexión entre trabajo, comunidad y familia mediante gremios, redes en las poblaciones y municipalidades. Vieron que las nuevas máquinas que los propietarios introducían en los lugares de trabajo eran amenazas no solo a sus trabajos sino también a la calidad de sus vidas y a las estructura de las comunidades que amaban. Al final, destruir esas máquinas era un último esfuerzo desesperado por gente desesperada cuyo mundo estaba al borde de la destrucción".


Chellis Glendinning (Imagen CC por Pixal Images vía Wikicommons).

Las conclusiones del tema de este capítulo, al estar en relación directa con el mundo presente, son de un enorme valor:

—Algunos sectores ideológicos se quejan de los desmanes, que han existido y graves, de muchos regímenes comunistas. Pero hay que tener en cuenta que sin los desmanes del capitalismo desaforado derivado de la revolución industrial muy posiblemente no habría habido un comunismo como lo entendió Marx y sus intérpretes. La respuesta a las demandas de los pobres fue la represión, lo que llevó a mucha gente a plantearse nuevas ideologías.

—La gran lección ludita sigue vigente hoy, como señalaba Chellis Lendinning: sin justicia social ni equilibrio ecológico, la tecnología va a servir en numerosas ocasiones para ponernos en peligro como especie y oprimirnos como individuos. Como con tantas otras alertas, podemos hacer caso… o no.

Este artículo se adscribe a la licencia Creative Commons (atribución-compartir igual).

La historia explicada. El ludismo (s. XIX): relevancia, análisis histórico y legado político-cultural © 2026 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0





¿QUIERE SABER MÁS?


—Las obras del historiador Eric Hobsbawn, quien fue especialista en el siglo XIX son recomendables. Entre los ejemplos está La era de las revoluciones o La era del imperio.

—Como se señala en el artículo, La formación de la clase obrera en Gran Bretaña es canónica.

—Artículo sobre la colección de cómic "Grandes héroes. El descubrimiento del mundo":


—Artículo sobre el cómic Puta fábrica:


—Artículo sobre el modernismo:


—Pódcast sobre Walter Benjamin y su filosofía:


—Pódcast sobre el modernismo:



—Pódcast sobre la IA en la Ciencia ficción: 



—Pódcast sobre el ludismo:



—Pódcast sobre las prisiones:



sábado, 23 de mayo de 2026

Ciencia ficción que avisa: Veinte años de "La carretera" (Corman McCarthy, 2006) [Contexto, análisis, versiones]

 


La Ciencia ficción apocalíptica puede ser definida así mismo como "de la entropía". Es decir, del incremento del desorden en un sistema, en este caso el de la sociedad humana. Philip K. Dick es uno de los mayores exponentes con el concepto de kippel en ¿Sueñan los androides en ovejas eléctricas? (1968) (1). En los últimos años el subgénero ha conocido una revitalización, posiblemente por la convulsa situación político-económica globlal. Por citar ejemplos, han sido valoradas positivamente la serie francesa El colapso (L'effrondement, 2019) o la novela de Sara Mesa Un incendio invisible (2011). Qué duda cabe que Corman McCarthy marcó un punto de inflexión con La carretera (2006), ganadora del premio Pulitzer el año siguiente a su publicación. Ha conocido versión cinematográfica en 2009 y de cómic en 2024. 

 


 La portada de la primera edición de La carretera consiste en un fondo negro. Con posterioridad a la película será frecuente ver diseños en relación con ella (abajo)

 


El género apocalíptico o de la entropía tuvo otro punto álgido en época de la guerra fría, debido a la potencialidad destructiva de un posible conflicto que implicara armas nucleares. Una obra representativa es el telefilm El día después, que causó un gran impacto en su emisión original de 1983. La cadena estadounidense ABC lo programó junto a un debate en el que Carl Sagan utilizó la analogía de la situación política como una habitación llena de gasolina y ocupada por tipos enfrentados que contaban con muchas cerillas. Tras el final de la guerra fría el temor a un páramo nuclear se redujo, pero crisis como la climática, acompañada de un nuevo desprecio por parte de las principales potencias hacia el derecho internacional, han hecho que los temores del ser humano a un colapso de la civilización regresen con fuerza. También en el plano cultural.

 

Portada de "TV Guide" en referencia a la emisión de El día después en la cadena ABC. En el famoso debate posterior Sagan confrontó su posición con Henry Kissinger, uno de los artífices de la estrategia geopolítica de los Estados Unidos tras la II Guerra mundial.
 

En La carretera no conocemos las razones del apocalipsis, que ya se ha producido. El autor nos describe un mundo devastado en el que un hombre y su hijo menor de edad recorren los antiguos Estados Unidos en un viaje que les lleva hacia el sur, huyendo del frío desde su ciudad, en la cual —como en todas— han desaparecido las comodidades más básicas, desde la electricidad a la producción y distribución de alimentos.

 

Aviso. A partir de este punto se desvelan elementos importantes de la trama.

 

El niño ha nacido en esta sociedad en descomposición e interroga a su padre sobre el pasado, sorprendiéndose de conceptos como el de "estado" o ante las características de una lata de refresco. Sabremos que debido a la situación la madre optó por el suicidio y que se planteó muy seriamente el asesinato de su hijo para evitarle el sufrimiento de una vida sin esperanzas, repleta de peligros peores que la propia muerte. Es la figura de su marido, dispuesto a arriesgarse a una difícil supervivencia con su vástago, lo único que la disuade. Aunque no con la suficiente fuerza como para que ella tenga el ánimo suficiente como para sumarse a la empresa de encontrar un lugar mejor en el que vivir.

 

Charlize Theron interpreta el papel de la madre en la película. Entre los pequeños cambios que el film introduce está el añadir alguna escena ausente del texto, en aras de aumentar la presencia de la actriz.

 

En el trayecto hacia el sur por la carretera a la que se refiere el título, los protagonistas van a ser testigos del retorno de los seres humanos a la ausencia de civilización, con el agravante de un desastre ecológico absoluto. El resto de especies animales han desaparecido casi completamente, la vegetación se encuentra muerta y derivado de todo ello, la escasez de recursos es en la práctica total. De este modo las relaciones humanas se basan fundamentalmente en la violencia y  desconfianza. Padre e hijo, cuyos nombres no conocemos, serán testigos de episodios de canibalismo, encontrarán cadáveres de gente muerta en circunstancias atroces y serán víctimas y victimarios a causa de un estado general de paranoia. Con todo y pese a las dificultades, tratan de mantener un comportamiento de cierta virtud ética, calificándose como "los buenos" en parte por convencimiento y en parte como mecanismo psicológico del padre para mantener altos los ánimos del niño. La aspiración obliga a tabúes, de modo que renuncian a la ingesta de carne humana. En relación con su filosofía de comportamiento hay ciertas referencias prometaicas, al autodefinirse como los "portadores del fuego". 

 

Portada con referencia al simbolismo del fuego.
 

La historia no tiene un final per se. Tras la llegada de la pareja a la costa y comprobar que el mar se encuentra en un estado de contaminación aparentemente irreversible, el padre fallece. Su hijo decide acompañar a una familia de la cual la figura paterna le asegura que, como los protagonistas,  forman parte de "los buenos", aunque no puede ofrecerle garantías al respecto. El futuro del joven y del mundo quedan inexplicados.


Las características de la novela parecen apelar a la identificación del lector con los protagonistas. Son anónimos y las referencias geográficas vagas, sin una identificación clara con lugares reales, lo que invita a pensar que podrían ser cualquier padre e hijo en cualquier lugar del mundo. El hecho se verbaliza en la escena en la que están sentados frente a la costa y el niño pregunta qué hay al otro lado. El padre responde:


Tal vez hay un padre y su hijo pequeño y están sentados en la playa.


Corman McCarthy no fue un autor dado a las entrevistas, pero a raíz de La carretera hizo la excepción de conversar con la famosa periodista Oprah Winfrey, charla en la que dejó varios datos sobre la génesis de la novela. La historia le vino a la cabeza una noche de insomnio. Se despertó de madrugada en un hotel de la fronteriza localidad de El Paso y al observar a su hijo que dormía, se preguntó como sería el lugar pasados cincuenta o cien años. Una imagen de incendios en los alrededores se le apareció. A este esquema se le sumaron recuerdos de conversaciones del autor con su hermano, en las que trataban de describir un mundo apocalíptico, siendo una de sus conclusiones que el canibalismo estaría extendido. McCarthy además avisa: debemos valorar lo que tenemos. Tanto las comodidades como las salvaguardas sociales que nos rodean no salen de la nada y pueden desaparecer si no las protegemos.


Los temas tratados por La carretera son cruciales para comprender nuestro presente como seres humanos y algunos de los más peligrosos peligros que nos acechan.

 

—Las construcciones sociales son artificiales y al igual que han sido construidas, pueden destruirse. ¿Qué son los estados? pregunta el hijo a su padre en un momento determinado.


—Uno de los elementos innatos de las personas es su vertiente violenta. Somos animales y algunos de nuestros instintos tienen que ver con la competencia por los recursos. Para que esos comportamientos no afloren, se debe garantizar que los individuos disfruten de unos mínimos estándares de bienestar. La sanidad, la alimentación y la vivienda aseguradas contribuirían a reducir los conflictos a su mínima expresión posible.


—El ser humano forma parte de un ecosistema. La base ecológica para la supervivencia de un ser vivo es el equilibrio con su entorno. Si este es destruido o alterado más allá de ciertos límites, la supervivencia del ser humano está en serio riesgo.


—Hay que tener en cuenta las voces que alertan sobre los peligros sociales, económicos y políticos. Especialmente las de aquellos que tienen conocimiento profesional sobre estos temas, como los científicos o los historiadores. El personaje del anciano que los protagonistas encuentran en su devenir es representativo. Comenta que ya sabía que los hechos narrados en la novela iban a ocurrir. La mitología describe esta situación mediante la figura de Casandra. Tiene el conocimiento de que Troya será destruida, pero sufre la maldición de no ser creida. Si sus conciudadanos hubieran decidido prestar atención a sus avisos, no hubieran conocido una muerte atroz. 


—Existe en La carretera otra lección presente en la mitología. Padre e hijo se esfuerzan en definirse como "los buenos", renunciando a comportamientos opuestos a normas éticas empáticas, como el canibalismo o la violencia. La situación social límite hace que no siempre puedan cumplir con esta aspiración, siendo el padre el que renuncia a ella en aras de la defensa de su hijo o por rabia, como al obligar a un ladrón a desnudarse, condenándole en la práctica a la muerte. Con todo la virtud ética es motor de las acciones de la pareja, posiblemente como mecanismo psicológico que les da un objetivo que les permita continuar su viaje, pero también por convencimiento real. En varias ocasiones hablan de "llevar el fuego", referencia a uno de los elementos más representativos de la civilización (el fuego como símbolo del conocimiento que permite al ser humano superar el estado nómada) y —en relación con ello— al mito de Prometeo quien, pese a la prohibición de Zeus, regala el fuego a la humanidad para que ésta decida su futuro. La llama representa la herramienta y por tanto el uso que se decida darle: ¿instrumento para la aniquilación, incluso de quien la maneja, o ayuda para la construcción de una sociedad protectora y equilibrada? El autor nos recuerda que si la violencia está en nuestros instintos animales, también la cooperación. No solo como virtud ética, sino además como estrategia de supervivencia, de modo que incluso la vertiente egoísta debería comprender que la colaboración con otros es la mejor —o única— forma de seguir vivos en un mundo con tecnología de gran capacidad destructora.

 


 Entre los elementos impactantes de la historia está el de la destrucción del ecosistema. Los árboles se presentan como víctimas de constantes incendios.


Los temas descritos convierten a La carretera en Ciencia ficción muy ligada a la realidad, describiendo peligros ciertos y consecuencias posibles derivados de aquellos.

 


 

Poco tiempo después de la publicación de la novela y de su reconocimiento crítico, especialmente al recibir el premio Pulitzer, llegó una versión fílmica así mismo bien valorada. Se trata de una producción puesta en marcha por el productor independiente Nick Wechsler, quien pensó para el proyecto en el director John Hillcoat tras ver el film Propuesta de muerte, que posee un crudo tratamiento de la violencia y pertenece a un género —el western— que, entendido como narración de frontera (2) sería otro al que pertenece la historia. Se sumaría al proyecto el guionista Joe Penhall (Mindhunters) así como los actores Viggo Mortensen (padre), Kodi Smith-McPhee (hijo), Charlize Theron (madre), Robert Duvall (anciano), Michael K. Williams (ladrón) y Guy Pearce (miembro de la familia que aparece al final de la película).

 

La carretera cuenta con excelentes actores como Robert Duvall. La película se apoya en un eficaz diseño de producción, especialmente mediante maquillaje, vestuario y localizaciones. Abajo: Michael K. Williams, por desgracia fallecido tempranamente, se hizo famoso por la imprescindible serie "The Wire" donde interpreta al icónico Omar.

 


 
Guy Pearce tiene el rol del personaje clave en la conclusión. Se trata de un "no-final" cuyo significado se deja a la subjetividad del espectador.


Es una versión fiel, con pocos añadidos que sobre todo tienen que ver con la figura de la madre, la cual aparece más que en la novela, ahondando en la terrible disyuntiva de si es mejor la muerte, incluso la del propio hijo, que vivir en un mundo sin esperanzas. Es de las partes más crudas de la historia y las escenas añadidas funcionan perfectamente al respecto. Una de las frases más recordadas tiene que ver con esto y está presente en ambos formatos:


Me van a violar, y luego van a violar a tu hijo y nos van a matar y comernos.


La estructura visual de la película es eficaz, de modo que la historia no pierde fuerza en la traslación a imágenes. Antes al contrario. Es una gran idea reducir los efectos generados por ordenador a la mínima expresión, apoyándose la escenografía fundamentalmente en el maquillaje de los actores y en el rodaje en localizaciones exteriores. Con respecto a este último punto se aprovechó una antigua autopista abandonada de Pensilvania, los suburbios de Pittsburgh y entornos naturales agrestes, como los alrededores del lago Conneaut. Incluyendo un centro vacacional fundado en 1920 que había sufrido los efectos de un incendio pocos meses antes del rodaje. Los entornos urbanos y su problemática inserción con la naturaleza, derivada en muchas ocasiones de la especulación, son comunes en todo el globo y la elección de los escenarios es adecuada. No se dan apenas referencias de lugares reales y la trama transmite la sensación de poderse estar produciendo en cualquier lugar del mundo.

 

Portada del cómic La carretera en su versión original en francés
 

La versión más reciente de la carretera responde al cómic  La route por Manu Lancenet, colaborador de la revista "Fluide Glacial", la cual tiene cierto predicamento en Francia gracias a personajes como Les Bidochons. Al igual que con la película se trata de una adaptación fiel, con pocas variaciones respecto a la novela y una paleta cromática fría que incide en el contexto desolado de la narración. Se ha publicado en un formato grande, incluida la edición española por Norma, que permite apreciar los detalles del dibujo. 


La carretera es una historia dura, pero su crudeza radica especialmente en su verosimilitud. Credibilidad respecto al ser humano en su vertiente individual, con la tensión entre egoísmo y cooperación; así como en el plano social, incidiendo en el peligro cierto de que nuestro sistema social se derrumbe ante los desequilibrios de un capitalismo desaforado, entre otras ideologías destructoras. Por eso junto al resto del subgénero de la entropía, es una obra necesaria. Prometeo nos trajo el fuego, la decisión de qué hacer con él la dejó en nuestras manos.

 

NOTAS:

(1) Ver enlace sobre la novela Un incencido invisible para más información del concepto de entropía aplicado a la Ciencia ficción. 


(2) El western no hace referencia a la historia particular de los Estados Unidos, sino al marco de la frontera, entendida como el espacio donde el poder del estado se diluye.

 


 

¿QUIERE SABER MÁS?

 

—Pódcast sobre La carretera y sus versiones:

 

—Artículo sobre la serie "El colapso":

https://blogcaliptusbonbon.blogspot.com/2025/08/la-ciencia-ficcion-que-avisa-el-colapso.html 

 

—Artículo sobre la novela Un incendio invisible:

https://blogcaliptusbonbon.blogspot.com/2026/02/suena-sara-mesa-con-ovejas-electricas.html 

 

—Entrevista de Oprah Winfield a Corman McCarthy:

https://www.dailymotion.com/video/xb74sg 

 

Ciencia ficción que avisa: "La carretera" (Corman McCarthy, 2006) y sus versiones. © 2026 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0 Nota final: en mis artículos no uso IA, ni para la elaboración ni en correciones. No puedo echarle la culpa al informático.