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martes, 21 de julio de 2026

"Ultra alto vacío" (Enrique Sahagún, 2026): Contener la historia de la humanidad en un espacio reducido, comprensible y práctico.

Nota: En nuestros artículos renunciamos al uso de Inteligencia Artificial, somos más de estupidez natural. Para el "lirili" y para el "lerele".  

 

  

Enrique Sahagún es doctor en física teórica y director del recomendable pódcast "Mundo Gilipoy", en el que aborda diversos temas relacionados con la ciencia, historia y filosofía que le llaman la atención. Además ha escrito el libro Ultra alto vacío para, en sus propias palabras, "ordenar ideas". En este último aspecto es una rara avis. Habitualmente los escritores escribimos para ganar dinero, ser conocidos y contar historias que pensamos pueden tener interés por el motivo que sea. La proporción entre los tres elementos varía en función del escriba, a veces con resultados explosivos en diversas acepciones. Para el proposito de ordenar ideas los seres humanos solemos pasear o escribimos en un cuaderno. Creamos un blog si me apuran pero no un libro, tarea mucho más tediosa y frustrante de lo que se cree habitualmente. Por eso se espera a poseer con ella fama y riquezas. Y porque vivimos en un mundo en el que la aspiración a ser reconocidos y con mucho dinero se nos vende como el summun de lo deseable. A Sahagún estas cuestiones le dan igual, o no son lo primordial. Él quiere "ordenar ideas". Y vaya si lo hace, porque explica muy clarito cómo hemos llegado a la organización social que nos lanza el canto de sirena del deseable parné y admiración. A través de lo que sea, vale un libro o gritarle a otro homínido a través de redes sociales.

  


Estamos ante una obra ambiciosa en lo temático. Esto de por sí no determina la calidad de un texto, que depende de conseguir sus objetivos y hacerlo de manera que no sea un suplicio para el lector. Los hay geniales con un foco muy amplio, como existen grandes libros que hablan de algo muy concreto. En Ultra alto vacío el autor busca explicar (¿explicarse?) algunas de las carencias sociopolíticas más relevantes del mundo actual: polarización, enfrentamientos, ausencia de espíritu crítico en política; y para ello nos cuenta cómo surge la vida en el universo, qué lugar ocupa el homo sapiens en relación con el resto de organismos y los condicionantes que la biología tiene en la cultura humana. Pim, pam, pum. Logra lo que pretende; a un lego en ciencia como yo le queda claro lo que explica, la relación entre causas y consecuencias —clave en un ensayo— es impecable, y se lee en un suspiro por una extensión limitada así como por un estilo directo cargado de humor. 

 

En la exposición de sus argumentos Sahagún aparece como el científico que es. Observa, relaciona, presenta de manera ordenada y concluye racionalmente.  Se suma a la lista de útiles filósofos relacionados o muy interesados por la ciencia, caso de Bertrand Russell o Jesús Mosterín. He aquí algunas de sus ideas principales:

 

Bertrand Russell, otro que lo mismo te ganaba el Nobel de literatura que te planteaba una paradoja matemática.
 

—El ser humano es un animal aparecido en la Tierra por las características del planeta y el universo, no muy diferente del resto de seres vivos, particularmente similar a organismos emparentados con nosotros —como otros mamíferos, especialmente los primates—, sujeto al igual que los demás a la evolución natural y a la transmisión del acervo genético mediante la reproducción.

 

—Las características propias del homo sapiens vienen determinadas, como en el resto de seres vivos, por cómo ha reaccionado frente a los cambios del ecosistema en el que vive. Los homo sapiens somos gregarios, manejamos herramientas (es decir, hemos desarrollado tecnología), poseemos consciencia (es decir, somos capaces de percibirnos individualmente) y transmitimos conocimientos (es decir, hemos desarrollado una cultura) mediante comunicación tanto oral como escrita (es decir, hemos desarrollado un lenguaje vehiculado en distintos idiomas y soportes). 

 

—Debido a los rasgos humanos presentamos dos estrategias de supervivencia principales y opuestas: empatía con respecto a los individuos que consideramos de nuestro grupo social y competencia, cuando no abierta hostilidad, hacia quien consideramos ajeno a la tribu propia.

 

—Las fuerzas que rigen las diferentes sociedades de las personas (cooperación y lucha) han estado presentes a lo largo de toda la historia de la humanidad, permeando en las diferentes ideologías y creencias humanas, incluyendo la religión. Esto no es ajeno a nuestra época más contemporánea. Pese a las apelaciones a la razón, ilustración o progreso, los instintos más agresivos han sido potenciados en los últimos siglos por algunas de las doctrinas dominantes, como el nacionalismo; o por la organización de las estructuras políticas, que en la mayoría de países premian al político cínico y preocupado más por su propio bienestar que el del conjunto de personas. Todo ello agravado por la aparición de las redes sociales, que potencian el exhibicionismo aunque no esté sustentado en un conocimiento real.

 

Las tesis sobre la historia (Über den Begriff der Geschichte) de Walter Benjamin son una de las más conocidas críticas a la idea del concepto de progreso, utilizado en numerosas ocasiones para la alienación humana en época contemporánea.
 

El autor no se queda solo con el diagnóstico y descripción de la historia humana en un sentido amplio. En las últimas páginas del libro propone soluciones, apelando a ponernos de acuerdo en unas pocas ideas compartidas por todos, usar un lenguaje que pueda ser comprendido por el conjunto de seres humanos (no en el plano filológico sino conceptual) de la misma forma que en matemáticas todo el mundo está de acuerdo en cómo actúa una formulación matemática (por ejemplo la suma 2 + 2) y en la ejemplaridad del comportamiento, es decir que si un gestor propugna que se debe ser honesto debe actuar honestamente. Aquí Ultra alto vacío apela a la virtud científica de la objetividad aplicada a lo político, con la defensa de que la revolución comienza por uno mismo como describió otro autor imprescindible pero poco escuchado, Baltasar Gracián.

 

Tal vez se pueda echar de menos en el libro algún ejemplo de político virtuoso, que los ha habido, como los defensores y constuctores del derecho internacional, siendo un exponente Woodrow Wilson; o la cita a algún filósofo de la máxima utilidad por su apelación, aunque fuera intuitiva —pero tan valida como la científica por su lógica poética al extender la empatía a todo lo existente—  como el León Tolstói de El camino de la vida, entre otros ejemplos. Sin embargo no es imprescindible para que Ultra alto vacío sea eficaz y necesario en el mensaje que nos traslada. Tampoco es un libro que desarrolle una idea novedosa. Más autores han señalado cuestiones parecidas, desde el mencionado Gracián a Erich Fromm con El miedo a la libertad. Pero tampoco hace falta. Aunque sean reflexiones expuestas en otros lugares, Ultra alto vacío lo hace de una manera modélica: entretenida, divertida y clara. Algo al alcance sólo de los buenos escritores. Además Sahagún nos hace recomendaciones excelentes, desde Don Quijote de la Mancha a la Odisea, pasando por los trabajos de Arsuaga, o sobre el proceso conocido como la "Gran Oxidación" que yo desconocía. Por lo que respecta a lo más puramente formal, el libro tiene alguna errata pero nada serio. Hay que tener en cuenta que el autor ha maquetado el libro, incluyendo diferentes formatos electrónicos, todo sin el apoyo de un editor y un corrector. Los fallos al respecto que hay son disculpables —existen incluso en editoriales importantes, preocupadas en demasiadas ocasiones por aspectos diferentes a la excelencia— y además no estropean el conjunto, que no solo tiene mérito sino también calidad.

 


 

Uno de mis sueños sería ser editor. Si lo fuera publicaría en papel Ultra alto vacío sin dudarlo. Ganaría dinero, estoy seguro, aunque el autor regale el texto como ya lo hace. Pero además contribuiría a mejorar la sociedad, ya que los individuos que la conforman necesitan conocerse mejor a sí mismos si quieren mejorarla y por tanto sus vidas. Porque el texto, pese al subtítulo Una reflexión (paradojicamente larga) sobre la nada, que en realidad alude al humo de la mayoría de discursos actuales, es un libro lleno de la información más útil posible: la que nos permitirá —si escuchamos— pervivir como especie.

 


 

 

¿QUIERE SABER MÁS?

 

 —Ultra alto vacío. Una reflexión (paradojicamente larga) sobre la nada. Completo en diferentes formatos vía archive.org:

https://archive.org/details/ultra-alto-vacio_20260402_1715 

 

—Pódcast "Mundo Gilipoy":  

https://www.ivoox.com/podcast-mundo-gilipoy_sq_f11501113_1.html 

 

—Entrevista al autor en Podcaliptus:

 https://www.ivoox.com/12-x-17-por-seres-humanos-audios-mp3_rf_174720264_1.html 

 

—Una perspectiva filosófica de la unidad de lo existente:

 

https://blogcaliptusbonbon.blogspot.com/2020/05/tu-dignidad-es-la-de-todos-quinta.html  

 

—Las Tesis de Benjamin:

https://archive.org/details/benjamin-walter.-tesis-sobre-la-historia-y-otros-fragmentos-ocr-2008 

 

—Pódcast sobre Baltasar Gracián: 


https://www.ivoox.com/10-x-27-filosofia-politica-baltasar-gracian-audios-mp3_rf_127414422_1.html 

 

—Pódcast sobre Tolstói:

 https://www.ivoox.com/podcaliptus-8-x-02-la-filosofia-tolstoi-audios-mp3_rf_74894528_1.html

  

"Ultra alto vacío" (Enrique Sahagún, 2026): Contener la historia de la humanidad en un espacio reducido, comprensible y práctico © 2026 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0

martes, 16 de junio de 2026

Las máximas de Arthur C. Clarke: Un manual para filósofos, científicos y librepensadores

Nota: En nuestros artículos renunciamos al uso de Inteligencia Artificial. Lo siento, HAL. 


Arthur Charles Clarke, calificado como uno de los «tres grandes» del género en su vertiente anglosajona —junto a Asimov y Heinlein—, nos ha legado una serie de reflexiones que siguen siendo maravillosas por su utilidad y lucidez a día de hoy. No es de extrañar debido a su formación y experiencia (fue técnico de radar durante la II Guerra Mundial, amén de graduarse en física y matemáticas) que se añadieron a su interés por la filosofía. Pero no les voy a aburrir con detalles que pueden encontrar en cualquier biografía y paso directamente al «lío». Tampoco voy a ocuparme de presentar excesivamente interpretaciones personales, más allá de una contextualización relacionada con la historia del pensamiento. Al fin y al cabo la mayoría de estas máximas son una invitación a pensar por uno mismo y llegar a conclusiones propias. En numerosas ocasiones aparecen aisladas y con algún error. En este artículo hemos contrastado —y añadido— el original en inglés y la fuente de publicación.


«Las arenas de Marte» (Versión italiana en Wikicommons).

«Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia» («Any sufficiently advanced technology is indistinguishable from magic»).

Fuente: Profiles of the Future (1962) Véase Clarke’s three laws AQUÍ.  

Es una de sus reflexiones más famosas y junto con otras dos: «Cuando un científico distinguido pero de edad avanzada afirma que algo es posible, casi con toda seguridad está en lo cierto. Cuando afirma que algo es imposible, muy probablemente se equivoca» («When a distinguished but elderly scientist states that something is possible, he is almost certainly right. When he states that something is impossible, he is very probably wrong») y «La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de dichos límites, en lo imposible» («The only way of discovering the limits of the possible is to venture a little way past them into the impossible») constituyen lo que se ha denominado como «tres leyes de Clarke».

Siempre me han parecido una apelación a la necesaria humildad del científico, que debe reconocer como base de la ciencia la asunción de la ignorancia y de aspectos aún inexplicables, alejándose así del «cientifista» que piensa que lo sabe todo, así como de la religión, forma de aproximación a la realidad a través de la necesidad de una voluntad divina. Lo desconocido tiene un halo romántico, de magia, indicándonos que al ignorar aún nos quedan muchos terrenos por explorar.


Imagen marcada como Creative Commons. 

«La tragedia mayor en toda la historia de la humanidad posiblemente sea que la idea de moral ha sido secuestrada por la religión» («The greatest tragedy in mankind’s entire history may be the hijacking of morality by religion». Credo, 1991). 

Fuente AQUÍ. 

Viejo debate filosófico. ¿Puede haber moral sin religión? Para Clarke y otros autores imprescindibles como Bertrand Russell, indudablemente, considerando que la sociedad ganaría si ambas se separaran. Estar preocupado por la religión y entender la posible necesidad de una perspectiva espiritual a la hora de comprender el mundo no necesita para estos pensadores de una organización religiosa. De hecho Clarke estipuló que en su funeral no se celebrara ningún ritual adscrito a una religión.

«Hay un esperanzador simbolismo en el hecho de que las banderas no ondearán en el vacío. Nuestros conflictos tribales presentes no pueden ser mantenidos en el entorno hostil del espacio». («There is a hopeful symbolism in the fact that flags will not wave in a vacuum; our present tribal conflicts cannot be sustained in the hostile environment of space»).

Fuente: TIME Magazine.  


Cita con Rama. Imagen marcada como Creative Commons. 

Investigadores del prestigio de Eric Hobsbawn han analizado los componentes sicológicos y sociales que relacionan los nacionalismos con la religión. Clarke parece ir en esa línea y, a diferencia de otros escritores con los que acertadamente se le relacionan, como Stanislaw Lem, Clarke era un gran defensor de la exploración espacial. En el enlace que acompaña a la frase en original se narra la transformación que en la cultura popular ha llevado a acabar cambiando «no ondearán» por «no ondean».

«La mejor prueba de que hay vida inteligente en el espacio está en el hecho de que no ha venido aquí» («The best proof that there’s intelligent life in outer space is the fact that it hasn’t come here»).

Acreditada por el biógrafo de Clarke, Neil Mc Alleer. Véase AQUÍ. 

El ser humano en un universo que gira a su alrededor y hecho a imagen de Dios es una idea eminentemente religiosa contra la que Clarke se rebelaba. La humildad parece necesaria para comprender (y poder sobrevivir) en un entorno con el que se necesita un equilibrio para poder subsistir (y tal vez para que otras inteligencias más avanzadas quieran saber algo de nosotros). Incluso llegó a señalar que, de «haber dioses cuya principal preocupación fuera el ser humano, no debían ser dioses muy importantes» (if there are any gods whose chief concern is man, they cannot be very important gods, Space and the Spirit of Man, 1965). Una versión de la cita es utilizada por otra gran obra filosófica, el «Calvin y Hobbes» de Watterson en una de sus viñetas.


Imagen marcada Creative Commons. 

«El profesor J. B. S. Haldane afirmó sagazmente en una ocasión, "el universo no es solo más extraño de lo que imaginamos. Es más extraño de lo que podamos imaginar"» («Professor J. B. S. Haldane once shrewdly remarked: “The Universe is not only queerer than we imagine—it is queerer than we can imagine”»).


Esta reflexión la hizo suya y popularizó en gran medida Clarke, citando a un autor previo (muy bien, Arthur). Aunque originalmente no fuera de él, el hecho de elegirla y de que contribuyera a difundirla habla en gran medida del espíritu de este autor. Estamos presos en un cuerpo físico cuyos órganos sensoriales han derivado hacia nuestra forma de pensar y hacia un lenguaje particular, en una trinidad (sentidos, pensamiento, lenguaje) que se retroalimenta y que está limitada por sus propias características. No es de extrañar que haya sido un ámbito de interés para filósofos como Wittgenstein. Estamos más preocupados por las respuestas —por darnos certezas tranquilizadoras— que por las preguntas, primer paso del conocimiento. Pero hay interrogantes que ni nos asomamos a imaginar, por lo que cambiar el enfoque o abrirse a nuevas perspectivas puede ser imprescindible si queremos encontrar la comprensión del universo. Para el señalado Lem en Solaris, Fiasco, Edén o El invencible; o para los hermanos Strugatski en Pícnic extraterrestre esto era poco menos que imposible: nunca podremos liberarnos de nuestras atávicas y limitadas estructuras de pensamiento. Clarke parecía más optimista. Tal vez simplemente tengamos que elegir.


Clarke en 1982. Dominio Público en Wikicommons.

Este artículo tiene licencia Creative Commons (4.0. Atribución-Compartir igual).





¿QUIERE UD. SABER MÁS?

—Pódcast de "Podcaliptus Bonbon" sobre la novela 2001. Una odisea espacial de Clarke y su relación con la película homónima de Kubrick:


—Pódcast de "Torpedo Rojo" sobre Cita con rama:


—Pódcast de "Podcaliptus Bonbon" sobre Cita con rama:


—Pódcast de "Podcaliptus Bonbon" sobre Bertrand Russell:


—Pódcast doble de "Podcaliptus Bonbon" sobre Isaac Asimov:



—En la web del Instituto de Educación Espacial Arthur C. Clarke se pueden encontrar citas acreditadas del autor británico:


—Por supuesto una aproximación a la bibliografía de Clarke es imprescindible para cualquier amante de la Ciencia ficción. El centinela (1951) anticipa no solo 2001 si no también la mitología popular de los astronautas ancestrales. Cita con Rama también aborda los problemas de comunicación con otras civilizaciones y en El fin de la infancia las preocupaciones existenciales del autor están muy presentes. Un heredero, más hacia la vertiente política de la Ciencia ficción hard, podría ser Kim Stanley Robinson. Por supuesto las obras señaladas de Lem y los Strugatski son también muy interesantes. Los compañeros de Torpedo Rojo recomendaron a su vez la serie (y libros) "The Expanse".

—Artículo con la entrañable relación, con sus pullas y anécdotas, que mantuvieron Clarke y Asimov (en inglés):


—En la web "xatacaciencia" se ocuparon de las «Tres leyes de Clarke»:



Las máximas de Arthur C. Clarke: Un manual para filósofos, científicos y librepensadores © 2026 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0