martes, 16 de junio de 2026
Las máximas de Arthur C. Clarke: Un manual para filósofos, científicos y librepensadores
jueves, 9 de octubre de 2025
FIGURAS CLAVE DE LA CIENCIA FICCIÓN: FREDERIK POHL (1919-2013)
“He dedicado mi vida a la Ciencia ficción. Es justo preguntar el motivo. Quiero decir, soy suficientemente inteligente. Podría haber desarrollado otras carreras, y algunas de ellas, al menos en su momento, parecían más atractivas en término de dólares y reconocimiento. Cuando desciendes a ello, ¿es contar mentiras sobre cosas que nunca han sucedido un modo responsable para un adulto de ocupar sus días? (…) La pregunta es bastante racional, pero tiene sólo una respuesta irracional: amor. Lo hago porque estoy enamorado. Hace mucho tiempo, quizás cuando tenía doce años, quizás más joven, me enamoré de la ciencia ficción (…) Tan sólo amé y soñé” F. Pohl, The Way The Future Was. (1978), p.311
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Frederik Pohl nos dejó hace unos años. Y entiendo perfectamente lo que decía en su autobiografía, porque yo también estoy enamorado de la Ciencia ficción, y fue precisamente él quien me concertó una cita con ella. Cuando era niño, tal vez de la edad que nuestro amigo cita, mi padre me regalo una Asimov Magazine que todavía, sin tapa y amarilleada, guardo como uno de esos pequeños regalos que ofrece la vida. Mis ojos de niño recorrieron ávidos las páginas, impactados por los mundos y las aventuras que allí se sucedían. Y, entre todos los relatos, enseguida elegí como favorito uno titulado La Paradoja de Fermi. ¿Su autor?, claro que ya sabéis la respuesta: Frederik Pohl. Esa historia ganó un prestigioso premio Hugo, pero ni conocía este dato ni me hubiera importado de tener constancia de él. Lo que realmente fue trascendental para mí, es que ahí se contaban cosas impactantes y había acción. ¿Qué más podía pedir?
Esta anécdota sirve como introducción al análisis de la obra de Pohl. A día de hoy, más de veinte años después, sus historias aún me parecen impactantes, y eso es porque abordan los temas que describen la sociedad en la que vivimos, su funcionamiento, sus peligros, sus aspiraciones, sus problemas, sus posibles soluciones. No es casual que a nuestro amigo le interesara la política, mucho. Ya en su adolescencia fue miembro del Partido Comunista de los Estados Unidos. Hay mucha gente que cuando piensa en comunismo, lo identifica de forma inevitable y equívoca con gulags y tanques soviéticos en Praga. Pero como el propio autor nos cuenta, sus compañeros en Estados Unidos estaban más alerta sobre las necesidades reales de la gente, como el trabajo, los derechos civiles, la paz o la democracia, que otros muchos grupos de la época. Ni siquiera pedían algo parecido a la dictadura del proletariado, sino que en la reivindicación más inmediata abogaban por promover una acción tan inocente como la reelección de Franklin D. Roosevelt (Ibid, p.61). Otro gran autor de ciencia ficción, Kim Stanley Robinson, nos demuestra en Marte Rojo, que hay muchos comunismos, y algunos de ellos, compaginados con otras ideologías (incluida la del humanismo liberal) nos pueden interesar para construir algo bueno en el futuro. Al fin y al cabo, a Pohl y a otros como él, les movía un fin tan loable como la lucha contra el totalitarismo, e incluso llegó a alistarse en la Brigada Lincoln para luchar en España al lado del legítimo gobierno de la República. Fue rechazado por su juventud, pero poco le faltó para estar, tal vez, en Teruel combatiendo al lado de Miguel Hernández. Por desgracia, el aparato director del comunismo internacional fue siendo fagocitado por la dirección soviética. La crítica interna se hizo cada vez más difícil y las opiniones personales eran anuladas en favor, en muchas ocasiones, de los intereses puramente nacionalistas rusos. Esto no resulto indiferente a un amante de la libertad como Pohl, y el pacto germano-soviético de 1938 fue el principio del fin de su militancia. Cuando una camarada del partido le propuso brindar dos años después por la toma de París por parte de las tropas nazis, abandonó la organización. Sin embargo, la política nunca le dejó, ni él a ella, y leer sus libros es entender la sociedad contemporánea. El caso más representativo es Mercaderes del espacio (1953) escrito en colaboración con C. M. Kornbluth. La sociedad vacía y deshumanizada que muchas veces nos rodea está descrita con brillantez en una obra en la que el consumo fatuo se eleva a la categoría de religión, y en la que —metáfora que nos invita a reflexionar acerca de nuestro mundo a crédito— el protagonista cae preso en un lugar en el que cuanto más trabaja más deuda contrae. En la misma línea política se puede incluir la tardía —pero recomendable— secuela La guerra de los mercaderes (1984) o el maravilloso relato El túnel debajo del mundo, incluido en la colección “Corrientes Alternas” (1956), que describe —a través de los extraños eventos que se suceden en una pequeña localidad— como los individuos somos alienados hasta reducirnos a la mera categoría de consumidores sin mente. De hecho esta obra puede considerarse un muy temprano referente de productos como El Show de Truman (Weir, 1998), y contó con una muy correcta traslación a la pantalla, producida por la BBC en el marco de la serie Out of the Unknown (1966), aparte de una película italiana de 1969, Il tunnel sotto il mondo (Cozzi).
La comprensión de nuestra sociedad, qué nos hace débiles como grupo e individuos, qué nos hace fuertes, cuáles son nuestros anhelos, cómo conseguirlos. Esto hace grande a la Ciencia ficción, esto hace grande a Pohl. Pero, y aquí voy con la segunda característica de su obra, temas tan profundos los aborda con un ritmo trepidante, sazonado con algo de humor socarrón marca de la casa, un tanto irónico, un tanto ácido, del que mete el dedo en la llaga. En definitiva ya con 19 años editó dos revistas pulp: "Astonishing Stories" y "Super Science Stories" y él sabía que los lectores de estos productos lo que querían era aventuras (Pohl, 1978, p. 107). Así que, puestos a contar cosas importantes, ¿por qué no hacerlo de forma divertida?. En la carrera de Historia muchos de los textos que hay que leer son imprescindibles para entender la sociedad, pero pocos divertidos. De ahí el valor que tienen los escritores que, como Pohl, conjugan las dos cosas. Incluso en obras menores como Terror (1986) o La trilogía del reverendo Hake (2003 a partir de relatos de 1979), el ritmo es alegre y el trasfondo interesante, lo que recomienda la lectura.
Análisis político y ritmo, sería bastante para escribir buenas novelas, pero Pohl no se quedó aquí. Otro de sus rasgos fue una curiosidad científica que le permitió proyectarse con éxito hacia el futuro, aportando ideas de cómo nuestro mundo puede llegar a ser técnicamente y como eso puede mejorarlo... o empeorarlo: “El aprendizaje, todo tipo de aprendizaje (…) pero sobre todo ciencia, es para mí el mejor deporte espectáculo (…) creo que de algún modo tengo una religión básica, cuyo propósito es comprender el mundo y todo lo que contiene. No necesito hacer los descubrimientos, pero necesito saber acerca de ellos” (Pohl,1978, pp. 221-222).
Así, recorrer las páginas de novelas tan aclamadas como Homo Plus (1976) o Pórtico (1977) y sus secuelas, es deleitarse con los rasgos políticos y de estilo señalados anteriormente, pero también con los elementos técnicos que las completan: un mundo posible de exploración espacial, de bioingeniería, de inteligencia artificial, entre otros campos desplegados ante nosotros de forma rigurosa para explorarlos junto al autor, en una especulación posible, en ocasiones deseable, en ocasiones temible, pero sujeta al debate filosófico al que su obra también invita.
Por tanto, con la suma de características señaladas, la inmersión en la obra de Pohl resulta recomendable para todo amante del género, en definitiva para todo aquel que guste de entenderse mejor a sí mismo y a lo que le rodea. Sin embargo, su labor en este campo no se redujo a la escritura, y a través de otros ámbitos contribuyó enormemente al crecimiento de la Ciencia ficción como género. Me refiero a su labor como editor y, en menor medida, como agente literario. Señalaba anteriormente como, con 19 años, poco antes de la Segunda Guerra Mundial, llegó a esta esfera a través de dos revistas pulp, además de representar los intereses comerciales de algunos de sus compañeros futurianos, grupo de amantes del género que Pohl contribuyó a fundar —en su mayoría también incipientes escritores como Asimov o el ya señalado Kornbluth—, facetas que le ayudaron a establecer sus primeras relaciones y actividades en el mundo editorial. Tras el parón por el conflicto bélico, en el que participó directamente, volvió a introducirse activamente en su labor previa de representante y logró la publicación de obras tan importantes como El día de los Trífidos de John Wyndham (1951) o la primera novela de Isaac Asimov, Un guijarro en el cielo (1950), por lo que este llegó a decir: “en resumen, Fred, más que cualquier otra persona, dejando aparte a John W. Campbell (…) hizo posible que me convirtiera en escritor” (Asimov, I. Asimov, memorias. 1994, p.61). En 1953 dejó su tarea como agente para centrarse en escribir, tras haber ayudado a más figuras que llegarían a ser importantes como Robert Sheckley, pero su labor editorial estaba lejos de estar concluida. En 1960 y hasta 1969 fue el editor de las importantes revistas "Galaxy" e "If" (esta última con la que ganó tres premios Hugo como mejor editor) aparte de otras como "Worlds of Tomorrow". Describió su labor en los siguientes términos: “la paga era miserable, el trabajo interminable. Fue el mejor empleo que he tenido en mi vida” (Pohl 1978 p. 237). En definitiva, al margen de las peculiaridades que iban con el cargo, como tener que relacionarse y competir con el ya mencionado John Campbell —quien entre otras rarezas gustaba de tener un bote de ketchup privado— o recibir a todo tipo de gente insólita que decidía visitarlo sólo por editar Ciencia ficción, como una mujer que irrumpió en su despacho afirmando ser espiada a través de implantes cerebrales, sabía que su papel a la hora de dar el empujón a escritores valiosos fue realmente importante. En definitiva, publicó trabajos de gente crucial del tipo de —y aparte de los ya mencionados— Robert Heinlein, Poul Anderson, Jack Vance, Robert Silverberg, Larry Niven, Harlan Ellison, o Philip K. Dick entre otros.
Por norma general, los buenos autores no son más que buenos autores —y benditos sean, ya es más que lo que somos el común de los mortales— y los buenos editores no son más que buenos editores —y benditos sean, gracias a su trabajo podemos disfrutar de los buenos autores—. Frederik Pohl compaginó ambas tareas y con brillantez. Como escritor de Ciencia ficción creó obras que, por sus características, engrandecieron el género. Por otro lado, en su labor editorial publicó libros de personas que, a su vez, hicieron crecer este campo. Por ello merece ser doblemente enaltecido y recordado. No creo en el paraíso, pero a veces pienso en cómo sería este, caso de existir. Imagino un lugar, como una gran mansión —con su bar y con su sala de cine— en el que poder reunirte con gente que ha sido importante en tu vida. Si ese lugar tiene cabida en alguna dimensión, seguro que Pohl está tomándose ahora unas copas con mucha gente que ha contribuido a una mejor sociedad. En definitiva si ese lugar es real, confío en que tras cruzar el incierto horizonte pueda pasarme por allí para que el amigo Fred me cuente algunas anécdotas con su particular estilo socarrón. Por mi parte, yo le diría, para comenzar, unas pocas palabras: “gracias por todo, señor Pohl”.
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA (Y RECOMENDADA)
—ASIMOV, I. Asimov, memorias. Barcelona: Ediciones B, 1994.
—DECKARD, V. Publicaciones "de antaño": La Isaac Asimov Magazine España (Etapa Forum, 1985-1986) en Blogcaliptus (30 de junio de 2025). Disponible en el siguiente enlace:
https://blogcaliptusbonbon.blogspot.com/2025/06/publicaciones-de-antano-la-isaac-asimov.html
—DECKARD, V. La revista "Nueva Dimensión" (1968-1983): Un hito de la Ciencia ficción en España. En Blogcaliptus (2 de mayo de 2025). Disponible en el siguiente enlace:
https://blogcaliptusbonbon.blogspot.com/2025/05/la-revista-nueva-dimension-1968-1983-un.html
—KORNBLUTH, C y POHL, F. Mercaderes del Espacio. Barcelona: Minotauro, 1994.
—POHL, F. Alternating Currents. London: Penguin, 1966.
—POHL, F.
Homo Plus. Barcelona: Ediciones B, 2000.
—POHL, F. La Paradoja de Fermi en "Asimov Magazine". Barcelona:
Planeta-De Agostini, 1987, PP. 157-174.
—POHL, F.
Terror. Barcelona: Ultramar, 1988.
—POHL, F.
The Merchants’ War. London: Futura Publications,
1986.
—POHL, F.
The Way The Future Was. A Memoir. New York: A Del Rey Book,
1978.
—POHL, F.
Trilogía del Reverendo Hake. Madrid: Pulp Ediciones,
2003.
—POHL, F.
Pórtico. Barcelona: Bruguera, 1985.
FILMOGRAFÍA CONSULTADA (Y RECOMENDADA)
—Starcrash Dir. Luigi Cozzi como Lewis Coates, 1978. Disponible en castellano en el siguiente enlace:
—Tunnel Under the World en "Out of the Unknown" (2ª temporada, episodio 8). Dir. Alan Cooke. BBC, Reino Unido, 1966. Disponible en el siguiente enlace (en inglés):
—Il tunnel sotto il mondo. Dir. Luigi Cozzi. 1969. Disponible en el siguiente enlace (en italiano):
https://www.youtube.com/watch?v=kswojvrFmNI
PÓDCAST RECOMENDADOS
—Sobre Mercaderes del espacio:
—Sobre Pohl:
—Sobre Pórtico y la "Saga de los Heechee":
Artículo acogido a licencia Creative Commons: libre de distribuir con atribución y sin modificaciones.
Figuras clave de la Ciencia ficción: Frederik Pohl (1919-2013) © 2025 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0


lunes, 10 de marzo de 2025
"HISPACON 69": LA PRIMERA CONVENCIÓN ESPAÑOLA DE CIENCIA FICCIÓN
La Ciencia ficción ha sido por desgracia un género maltratado en España, considerado como algo menor, un mero entretenimiento. Tal vez esta sigue siendo una opinión extendida incluso desde el ámbito de la intelectualidad, sea lo que sea eso, así que podemos imaginar como se veía a esta forma de expresión de modo generalizado durante el tardofranquismo (1). Sin embargo, contamos con varios elementos para reivindicar a una serie de figuras y eventos que en la historia cultural de nuestro país supieron ver en la Ciencia ficción el maravilloso género que es, también en sus vertientes políticas y filosóficas. Con el valor añadido de que, como en numerosas ocasiones las autoridades no sabían muy bien de qué iba todo aquello, algunos autores y editores avispados pudieron utilizar el género para salvar la censura (2).
Las autobiografías de Asimov y Pohl aportan numerosos datos para contextualizar las primeras convenciones estadounidenses. Foto propia.
Algunos de estos faros de conocimiento en nuestro país pueden encontrarse en obras concretas, como la posiblemente mejor adaptación fílmica de la novela Soy leyenda de Richard Matheson (Gómez Martín, 1967) (3) o en enventos como el que nos ocupa hoy, la “HispaCon” del año 1969: primera convención nacional de aficionados, creadores y editores en el ámbito de la Ciencia ficción y que se celebró en Barcelona entre los días 6 y 8 de diciembre. Fue un empeño que reflejaba el ímpetu y esfuerzo de una serie de personas e incluso empresas (como la editorial Edhasa con su línea especializada Nebulae) que contribuyeron a generar obras españolas de género, así como la difusión de autores imprescindibles foráneos, en unas condiciones realmente complejas como eran las ofrecidas por una dictadura basada en parámetros nacionalcatólicos, pese a los tímidos elementos aperturistas en el ámbito cultural a los que se vio obligado el régimen franquista.
Esta fecha suponía un retraso de unas tres décadas respecto a la institucionalización de las convenciones nacionales por ejemplo de los Estados Unidos, país que con su primacía cultural en el denominado mundo “occidental” —sobre todo tras la 2ª Guerra Mundial— marcaría el paso en el establecimiento de muchas tendencias. En este tema son imprescindibles autobiografías como las de Isaac Asimov, así como las del editor y escritor Frederik Pohl. Ambos se conocieron precisamente en una de estas concentraciones —aún local— en 1938, y que por un lado anticipaba la llegada de la crucial y aún existente WorldCon (que otorga los premios “Hugo”) mientras que por otro nos señala ya la relevancia de la política en la Ciencia ficción y el debate al respecto dentro de esta forma de expresión. De hecho tanto Pohl como Asimov estuvieron entre “Los Futurianos”, partidarios del posicionamiento político dentro del género (4). Este tema anticipaba también la habitual disparidad de enfoques incluso en el plano organizativo, escribiendo el autor de Yo, Robot lo siguiente al respecto:
El 18 de septiembre de 1938 conocí, por primera vez, a otros aficionados a la Ciencia ficción. Sin embargo, entre la primera invitación y la segunda tarjeta en la que se me daban instrucciones para llegar al lugar de la reunión, había habido una escisión en el club de Queens, y un pequeño grupo disidente había formado una nueva organización. (Con el tiempo, llegué a darme cuenta de que los aficionados a la Ciencia ficción eran un grupo discutidor y pendenciero y que los clubes estaban siempre dividiéndose en facciones hostiles).
Asimov, 1992. p.60.
Los Futurianos en 1938 y la, tal vez primera convención de Ciencia ficción de la historia, celebrada en Philadelphia en 1936. Hubo nueve asistentes entre los que se encontraba Frederik Pohl. (Ibid, 1978). Foto propia.
Aunque como vemos, la corriente de personas atraídas por esta literatura fue más tardía en nuestro país, los rasgos generales van a repetirse. Por ejemplo con esta tendencia a la separación, que no estuvo ausente en la conformación de la comunidad aficionada en España y de la que se hizo eco la completa crónica de la HispaCon que hizo la revista Nueva Dimensión, a la que hay mucho que agradecer en la conformación de una base de personas con interés por el género y como soporte para la creación de nuevas obras en el mismo. En ese sentido, en el revelador apartado “Los problemas de un Fandom que crece”, Luís Vigil escribía:
Una de las perspectivas más interesantes de la recien celebrada HispaCon ha sido el sacar a la luz un aspecto que —a algunos— ya nos venía preocupando desde que creímos atisbar su inicio: la escisión del fandom nacional (…) Por una parte han existido los que (…) han pretendido obtener una hegemonía sobre el fandom del país: los partidarios de la “colonización” del resto de España (…) Quedaban otros enemigos: los que no se querían integrar.
Nueva Dimensión 13, enero-febrero de 1970, pp. 141-142.
La búsqueda de una implicación política del género, que como hemos señalado ya estuvo en “Los Futurianos” estadounidenses, también ha tenido reflejo en la Ciencia ficción española pese al ámbito limitado de la misma, y es rastreable así mismo en la primera HispaCon, sobre todo a través de la representación de Sodomáquina, obra teatral del italiano Carlo Fabretti, la cual según algunos investigadores bebe de la tradición distópica de obras como Nosotros de Zamiatin, o de las más conocidas 1984 o Un mundo feliz (5). Todo ello apoyándose en un elemento que ya puso de manifiesto por ejemplo Frederik Pohl, quien hasta el pacto Molotov-Ribbentrop formó parte del Partido Comunista e incluso falsificó su edad para intentar combatir en la Guerra Civil Española. Prueba en este contexto pudo ser el mismo Fabretti, quien tuvo conexiones con la misma organización y recibió permiso de las autoridades para la representación, aunque por otro lado sufrió enormes trabas para la organización de la segunda HispaCon, prevista el año siguiente en Madrid y de la que en gran medida estaba al cargo, pero que seguramente debido a presiones del poder tuvo que cancelarse (6). El compromiso social de la obra queda de manifiesto con alguno de sus fragmentos, como la acusación que se hace al protagonista, condenado a la “desintegración” entre otras cosas por:
Se te acusa
de leer
Se te acusa de escribir
Se te acusa de sonreír
Se
te acusa de soñar
Se te acusa de barbudo
(…)
Se te acusa
de vegetariano
Se te acusa de consumir poco
Se te acusa de
no ver la TV
Se te acusa de no ir al fútbol
Se te acusa de
no creerte las noticias
Teatro,
ciencia ficción y distopía en la España
tardofranquista:
Sodomáquina (1970), de Carlo Frabetti (Miguel
Carrera Garrido, p.11)
Fragmento que nos da también la posibilidad de ver reminiscencias provinientes de autores como Richard Matheson con su, precisamente, Soy Leyenda y lo alejaría tal vez de otros con los que también se ha comparado como Kafka, del que posiblemente está ausente cualquier asidero ideológico. En cualquier caso, es la prueba de ese compromiso político en el que la Ciencia ficción tiene mucho que decir y que ha contado con insignes —y muy diferentes— representantes, desde el mencionado Pohl a los hermanos Strugatsky pasando por Ursula K. Leguin. Sodomáquina fue publicada en el número 15 de Nueva Dimensión, un especial sobre teatro, así como en Lo mejor de la Ciencia ficción española, antología dirigida por Domingo Santos. (Martínez Roca, 1982). Por cierto que esta figura también estuvo muy presente en la difusión de un ámbito cultural naciente, el rol, por ejemplo traduciendo nada más y nada menos que la Segunda Edición del crucial Advanced Dungeons & Dragons editada por Zinco (Vigil, quien trabajó también para la misma compañía, llegó a ser director de la revista Dragón).
Edición española del Manual del jugador de AD&D con detalle de los créditos, en los que aparece Domingo Santos. Fotos propias.
Por lo tanto y pese a las dificultades de su organización, podemos afirmar a través de la observación de la primera HispaCon, que en España gracias al trabajo de una serie de aficionados y creadores especialmente comprometidos, se empezó a popularizar un género que repetía aciertos, errores y dinámicas de la potentísima Ciencia ficción estadounidense, pero con particularidades propias dignas de un mayor reconocimiento, desde la creación de Nueva Dimensión —revista que poco tenía que envidiar a las foráneas más importantes— a la creación de obras españolas que seguramente merecerían un mayor reconocimiento de las autoridades culturales de nuestro país, las cuales lejos de ser pioneras en ese sentido aún parecen arrastrar el viejo tópico de identificar Ciencia ficción con un género poco relevante. Labor además con el añadido señalado de las dificultades de un país que aún sufría una larga dictadura. Y eso que no solo hubo editores de primer orden o textos reseñables, sino que también en el ámbito gráfico España dio artistas interesados por la Ciencia ficción de primer orden mundial, como Carlos Ezquerra o los ya muy presente en época de la HispaCon, Carlos Giménez y Josep Mª Beà. Podemos ver en este sentido la lista de galardonados en 1969:
—Premio a Editora y Distribuidora Hispano Americana S. A., por su destacada labor como pionera en el campo de la ciencia ficción española, por su colección Nebulae.
—Premio a Carlos Giménez, por su obra gráfica en el campo de la ciencia ficción.
—Premio a Jaime Rosal del Castillo, por su labor como faneditor y fundador del CLA.
ND, Ibid, p.139.
Ilustración de Carlos Giménez para Nueva Dimensión. Foto propia.
En este sentido, desde Podcaliptus nos gustaría reconocer el duro trabajo de todas estas personas que lograron abrir el camino de un género visto en España por numerosa gente, incluso medio siglo después, como algo secundario en el ámbito cultural. Y en un entorno político con el que lo mejor que podía ocurrir es que se mostrara indiferente. Entre unos motivos y otros la HispaCon no se ha normalizado en su periodicidad anual desde 1991. Está claro que todavía queda mucho que hacer desde el ámbito público, siendo aún llamativo que una colección como Nueva Dimensión no se encuentre aún digitalizada por la Biblioteca Nacional y con libre acceso vía Internet. En cualquier caso, todas estas dificultades sirven para poner en un mayor valor —si cabe— el esfuerzo de personas como Vigil, Santos, Fabretti, Giménez y Martínez entre otros.
Detalle de la cronología de las primeras HispaCon. Fuente Wikipedia. Entrada Hispacon.
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual 4.0 Internacional.
Las imágenes se acogen a la misma licencia.
(1) Pese a la labor de reivindicación de figuras como Rosa Montero o Jose Luís Garci. Para un marco general, Carrera, 2021, pp. 1-2.
(2) Pohl, 1978.
(3) Se trata de un mediometraje realizado como proyecto en la Escuela Oficial de Cinematografía y recuperado gracias al proyecto “Doré en casa”.
(4) Asimov, 1992. p.60: “Este grupo (Los Futurianos) se había separado porque eran activistas que pensaban que los aficionados a la ciencia ficción debían adoptar posturas más antifascistas, mientras que el núcleo mayoritario sostenía que la ciencia ficción estaba por encima de la política. Si hubiese sabido algo de la ruptura, me habría puesto sin dudarlo del lado del grupo escindido, así que, de todas formas había llegado al lugar adecuado“.
(5) Carrera, 2021. p.19.
(6) Merelo, 2006: El motivo real es que no se permitía a Carlo Fabretti organizar nada, porque se suponía que iba a derivar en una concentración política anti-régimen. Se tuvo tiempo de avisar a los asistentes de fuera de Madrid para que no efectuaran el viaje.
¿QUIERE SABER MÁS?
—Asimov, I. Autobiografía. (1992, Barcelona: Ediciones B)
—Pohl, F. The Way the Future Was. A Memoir. (1978, New York: Ballantine Books)
—Carrera Garrido, M. Teatro, ciencia ficción y distopía en la España tardofranquista: Sodomáquina (1970), de Carlo Frabetti. En 2021, “Alambique: Revista académica de ciencia ficción y fantasía”. Enlace:
—Sobre la labor cultural de Domingo Santos también es muy interesante el papel que tuvo como uno de los directores de la Asimov Magazine en España. Lo contamos aquí:
https://podcaliptus.com/2021/09/23/publicaciones-de-antano-asimov-magazine-forum-1985-86/
—Sobre la versión española de Soy leyenda:
—Análisis del número 15 de Nueva Dimensión, dedicado al teatro:
http://www.literaturaprospectiva.com/?p=9007
—Artículo que hace referencia a la historia de todas las HispaCon (Merelo, 2006. :La Historia de las HispaCones en la web “Libro de notas”.
—Papel de Nueva Dimensión y de Luís Vigil en el ámbito del rol:
https://roldelos90.blogspot.com/2022/10/nueva-dimension-la-revista-de-ciencia.html
https://roldelos90.blogspot.com/2019/12/nos-ha-dejado-luis-vigil.html?m=1
LIBRO RECOMENDADO POR BLOGCALIPTUS PORQUE "MOLA ARMA DE CLÉRIGO". ES DECIR, "MAZO":




































