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sábado, 23 de mayo de 2026

Ciencia ficción que avisa: Veinte años de "La carretera" (Corman McCarthy, 2006) [Contexto, análisis, versiones]

 


La Ciencia ficción apocalíptica puede ser definida así mismo como "de la entropía". Es decir, del incremento del desorden en un sistema, en este caso el de la sociedad humana. Philip K. Dick es uno de los mayores exponentes con el concepto de kippel en ¿Sueñan los androides en ovejas eléctricas? (1968) (1). En los últimos años el subgénero ha conocido una revitalización, posiblemente por la convulsa situación político-económica globlal. Por citar ejemplos, han sido valoradas positivamente la serie francesa El colapso (L'effrondement, 2019) o la novela de Sara Mesa Un incendio invisible (2011). Qué duda cabe que Corman McCarthy marcó un punto de inflexión con La carretera (2006), ganadora del premio Pulitzer el año siguiente a su publicación. Ha conocido versión cinematográfica en 2009 y de cómic en 2024. 

 


 La portada de la primera edición de La carretera consiste en un fondo negro. Con posterioridad a la película será frecuente ver diseños en relación con ella (abajo)

 


El género apocalíptico o de la entropía tuvo otro punto álgido en época de la guerra fría, debido a la potencialidad destructiva de un posible conflicto que implicara armas nucleares. Una obra representativa es el telefilm El día después, que causó un gran impacto en su emisión original de 1983. La cadena estadounidense ABC lo programó junto a un debate en el que Carl Sagan utilizó la analogía de la situación política como una habitación llena de gasolina y ocupada por tipos enfrentados que contaban con muchas cerillas. Tras el final de la guerra fría el temor a un páramo nuclear se redujo, pero crisis como la climática, acompañada de un nuevo desprecio por parte de las principales potencias hacia el derecho internacional, han hecho que los temores del ser humano a un colapso de la civilización regresen con fuerza. También en el plano cultural.

 

Portada de "TV Guide" en referencia a la emisión de El día después en la cadena ABC. En el famoso debate posterior Sagan confrontó su posición con Henry Kissinger, uno de los artífices de la estrategia geopolítica de los Estados Unidos tras la II Guerra mundial.
 

En La carretera no conocemos las razones del apocalipsis, que ya se ha producido. El autor nos describe un mundo devastado en el que un hombre y su hijo menor de edad recorren los antiguos Estados Unidos en un viaje que les lleva hacia el sur, huyendo del frío desde su ciudad, en la cual —como en todas— han desaparecido las comodidades más básicas, desde la electricidad a la producción y distribución de alimentos.

 

Aviso. A partir de este punto se desvelan elementos importantes de la trama.

 

El niño ha nacido en esta sociedad en descomposición e interroga a su padre sobre el pasado, sorprendiéndose de conceptos como el de "estado" o ante las características de una lata de refresco. Sabremos que debido a la situación la madre optó por el suicidio y que se planteó muy seriamente el asesinato de su hijo para evitarle el sufrimiento de una vida sin esperanzas, repleta de peligros peores que la propia muerte. Es la figura de su marido, dispuesto a arriesgarse a una difícil supervivencia con su vástago, lo único que la disuade. Aunque no con la suficiente fuerza como para que ella tenga el ánimo suficiente como para sumarse a la empresa de encontrar un lugar mejor en el que vivir.

 

Charlize Theron interpreta el papel de la madre en la película. Entre los pequeños cambios que el film introduce está el añadir alguna escena ausente del texto, en aras de aumentar la presencia de la actriz.

 

En el trayecto hacia el sur por la carretera a la que se refiere el título, los protagonistas van a ser testigos del retorno de los seres humanos a la ausencia de civilización, con el agravante de un desastre ecológico absoluto. El resto de especies animales han desaparecido casi completamente, la vegetación se encuentra muerta y derivado de todo ello, la escasez de recursos es en la práctica total. De este modo las relaciones humanas se basan fundamentalmente en la violencia y  desconfianza. Padre e hijo, cuyos nombres no conocemos, serán testigos de episodios de canibalismo, encontrarán cadáveres de gente muerta en circunstancias atroces y serán víctimas y victimarios a causa de un estado general de paranoia. Con todo y pese a las dificultades, tratan de mantener un comportamiento de cierta virtud ética, calificándose como "los buenos" en parte por convencimiento y en parte como mecanismo psicológico del padre para mantener altos los ánimos del niño. La aspiración obliga a tabúes, de modo que renuncian a la ingesta de carne humana. En relación con su filosofía de comportamiento hay ciertas referencias prometaicas, al autodefinirse como los "portadores del fuego". 

 

Portada con referencia al simbolismo del fuego.
 

La historia no tiene un final per se. Tras la llegada de la pareja a la costa y comprobar que el mar se encuentra en un estado de contaminación aparentemente irreversible, el padre fallece. Su hijo decide acompañar a una familia de la cual la figura paterna le asegura que, como los protagonistas,  forman parte de "los buenos", aunque no puede ofrecerle garantías al respecto. El futuro del joven y del mundo quedan inexplicados.


Las características de la novela parecen apelar a la identificación del lector con los protagonistas. Son anónimos y las referencias geográficas vagas, sin una identificación clara con lugares reales, lo que invita a pensar que podrían ser cualquier padre e hijo en cualquier lugar del mundo. El hecho se verbaliza en la escena en la que están sentados frente a la costa y el niño pregunta qué hay al otro lado. El padre responde:


Tal vez hay un padre y su hijo pequeño y están sentados en la playa.


Corman McCarthy no fue un autor dado a las entrevistas, pero a raíz de La carretera hizo la excepción de conversar con la famosa periodista Oprah Winfrey, charla en la que dejó varios datos sobre la génesis de la novela. La historia le vino a la cabeza una noche de insomnio. Se despertó de madrugada en un hotel de la fronteriza localidad de El Paso y al observar a su hijo que dormía, se preguntó como sería el lugar pasados cincuenta o cien años. Una imagen de incendios en los alrededores se le apareció. A este esquema se le sumaron recuerdos de conversaciones del autor con su hermano, en las que trataban de describir un mundo apocalíptico, siendo una de sus conclusiones que el canibalismo estaría extendido. McCarthy además avisa: debemos valorar lo que tenemos. Tanto las comodidades como las salvaguardas sociales que nos rodean no salen de la nada y pueden desaparecer si no las protegemos.


Los temas tratados por La carretera son cruciales para comprender nuestro presente como seres humanos y algunos de los más peligrosos peligros que nos acechan.

 

—Las construcciones sociales son artificiales y al igual que han sido construidas, pueden destruirse. ¿Qué son los estados? pregunta el hijo a su padre en un momento determinado.


—Uno de los elementos innatos de las personas es su vertiente violenta. Somos animales y algunos de nuestros instintos tienen que ver con la competencia por los recursos. Para que esos comportamientos no afloren, se debe garantizar que los individuos disfruten de unos mínimos estándares de bienestar. La sanidad, la alimentación y la vivienda aseguradas contribuirían a reducir los conflictos a su mínima expresión posible.


—El ser humano forma parte de un ecosistema. La base ecológica para la supervivencia de un ser vivo es el equilibrio con su entorno. Si este es destruido o alterado más allá de ciertos límites, la supervivencia del ser humano está en serio riesgo.


—Hay que tener en cuenta las voces que alertan sobre los peligros sociales, económicos y políticos. Especialmente las de aquellos que tienen conocimiento profesional sobre estos temas, como los científicos o los historiadores. El personaje del anciano que los protagonistas encuentran en su devenir es representativo. Comenta que ya sabía que los hechos narrados en la novela iban a ocurrir. La mitología describe esta situación mediante la figura de Casandra. Tiene el conocimiento de que Troya será destruida, pero sufre la maldición de no ser creida. Si sus conciudadanos hubieran decidido prestar atención a sus avisos, no hubieran conocido una muerte atroz. 


—Existe en La carretera otra lección presente en la mitología. Padre e hijo se esfuerzan en definirse como "los buenos", renunciando a comportamientos opuestos a normas éticas empáticas, como el canibalismo o la violencia. La situación social límite hace que no siempre puedan cumplir con esta aspiración, siendo el padre el que renuncia a ella en aras de la defensa de su hijo o por rabia, como al obligar a un ladrón a desnudarse, condenándole en la práctica a la muerte. Con todo la virtud ética es motor de las acciones de la pareja, posiblemente como mecanismo psicológico que les da un objetivo que les permita continuar su viaje, pero también por convencimiento real. En varias ocasiones hablan de "llevar el fuego", referencia a uno de los elementos más representativos de la civilización (el fuego como símbolo del conocimiento que permite al ser humano superar el estado nómada) y —en relación con ello— al mito de Prometeo quien, pese a la prohibición de Zeus, regala el fuego a la humanidad para que ésta decida su futuro. La llama representa la herramienta y por tanto el uso que se decida darle: ¿instrumento para la aniquilación, incluso de quien la maneja, o ayuda para la construcción de una sociedad protectora y equilibrada? El autor nos recuerda que si la violencia está en nuestros instintos animales, también la cooperación. No solo como virtud ética, sino además como estrategia de supervivencia, de modo que incluso la vertiente egoísta debería comprender que la colaboración con otros es la mejor —o única— forma de seguir vivos en un mundo con tecnología de gran capacidad destructora.

 


 Entre los elementos impactantes de la historia está el de la destrucción del ecosistema. Los árboles se presentan como víctimas de constantes incendios.


Los temas descritos convierten a La carretera en Ciencia ficción muy ligada a la realidad, describiendo peligros ciertos y consecuencias posibles derivados de aquellos.

 


 

Poco tiempo después de la publicación de la novela y de su reconocimiento crítico, especialmente al recibir el premio Pulitzer, llegó una versión fílmica así mismo bien valorada. Se trata de una producción puesta en marcha por el productor independiente Nick Wechsler, quien pensó para el proyecto en el director John Hillcoat tras ver el film Propuesta de muerte, que posee un crudo tratamiento de la violencia y pertenece a un género —el western— que, entendido como narración de frontera (2) sería otro al que pertenece la historia. Se sumaría al proyecto el guionista Joe Penhall (Mindhunters) así como los actores Viggo Mortensen (padre), Kodi Smith-McPhee (hijo), Charlize Theron (madre), Robert Duvall (anciano), Michael K. Williams (ladrón) y Guy Pearce (miembro de la familia que aparece al final de la película).

 

La carretera cuenta con excelentes actores como Robert Duvall. La película se apoya en un eficaz diseño de producción, especialmente mediante maquillaje, vestuario y localizaciones. Abajo: Michael K. Williams, por desgracia fallecido tempranamente, se hizo famoso por la imprescindible serie "The Wire" donde interpreta al icónico Omar.

 


 
Guy Pearce tiene el rol del personaje clave en la conclusión. Se trata de un "no-final" cuyo significado se deja a la subjetividad del espectador.


Es una versión fiel, con pocos añadidos que sobre todo tienen que ver con la figura de la madre, la cual aparece más que en la novela, ahondando en la terrible disyuntiva de si es mejor la muerte, incluso la del propio hijo, que vivir en un mundo sin esperanzas. Es de las partes más crudas de la historia y las escenas añadidas funcionan perfectamente al respecto. Una de las frases más recordadas tiene que ver con esto y está presente en ambos formatos:


Me van a violar, y luego van a violar a tu hijo y nos van a matar y comernos.


La estructura visual de la película es eficaz, de modo que la historia no pierde fuerza en la traslación a imágenes. Antes al contrario. Es una gran idea reducir los efectos generados por ordenador a la mínima expresión, apoyándose la escenografía fundamentalmente en el maquillaje de los actores y en el rodaje en localizaciones exteriores. Con respecto a este último punto se aprovechó una antigua autopista abandonada de Pensilvania, los suburbios de Pittsburgh y entornos naturales agrestes, como los alrededores del lago Conneaut. Incluyendo un centro vacacional fundado en 1920 que había sufrido los efectos de un incendio pocos meses antes del rodaje. Los entornos urbanos y su problemática inserción con la naturaleza, derivada en muchas ocasiones de la especulación, son comunes en todo el globo y la elección de los escenarios es adecuada. No se dan apenas referencias de lugares reales y la trama transmite la sensación de poderse estar produciendo en cualquier lugar del mundo.

 

Portada del cómic La carretera en su versión original en francés
 

La versión más reciente de la carretera responde al cómic  La route por Manu Lancenet, colaborador de la revista "Fluide Glacial", la cual tiene cierto predicamento en Francia gracias a personajes como Les Bidochons. Al igual que con la película se trata de una adaptación fiel, con pocas variaciones respecto a la novela y una paleta cromática fría que incide en el contexto desolado de la narración. Se ha publicado en un formato grande, incluida la edición española por Norma, que permite apreciar los detalles del dibujo. 


La carretera es una historia dura, pero su crudeza radica especialmente en su verosimilitud. Credibilidad respecto al ser humano en su vertiente individual, con la tensión entre egoísmo y cooperación; así como en el plano social, incidiendo en el peligro cierto de que nuestro sistema social se derrumbe ante los desequilibrios de un capitalismo desaforado, entre otras ideologías destructoras. Por eso junto al resto del subgénero de la entropía, es una obra necesaria. Prometeo nos trajo el fuego, la decisión de qué hacer con él la dejó en nuestras manos.

 

NOTAS:

(1) Ver enlace sobre la novela Un incencido invisible para más información del concepto de entropía aplicado a la Ciencia ficción. 


(2) El western no hace referencia a la historia particular de los Estados Unidos, sino al marco de la frontera, entendida como el espacio donde el poder del estado se diluye.

 


 

¿QUIERE SABER MÁS?

 

—Pódcast sobre La carretera y sus versiones:

 

—Artículo sobre la serie "El colapso":

https://blogcaliptusbonbon.blogspot.com/2025/08/la-ciencia-ficcion-que-avisa-el-colapso.html 

 

—Artículo sobre la novela Un incendio invisible:

https://blogcaliptusbonbon.blogspot.com/2026/02/suena-sara-mesa-con-ovejas-electricas.html 

 

—Entrevista de Oprah Winfield a Corman McCarthy:

https://www.dailymotion.com/video/xb74sg 

 

Ciencia ficción que avisa: "La carretera" (Corman McCarthy, 2006) y sus versiones. © 2026 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0 Nota final: en mis artículos no uso IA, ni para la elaboración ni en correciones. No puedo echarle la culpa al informático.

miércoles, 11 de febrero de 2026

¿SUEÑA SARA MESA CON OVEJAS ELÉCTRICAS? ("UN INCENDIO INVISIBLE" Y LA CIENCIA FICCIÓN DE LA ENTROPÍA)

Un incendio invisible de la escritora Sara Mesa puede inscribirse en la Ciencia ficción de la "entropía",  concepto que sirve como distinción dentro del género apocalíptico. Si en este último nos encontramos con obras ambientadas en una sociedad ya devastada (La carretera, The Quiet Earth) hay otras que describen el proceso de declive social que puede conducir al final del ser humano (El colapso, Hijos de los hombres). En este último apartado, al igual que la icónica obra de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? está la novela de Mesa.



El Segundo principio de la termodinámica describe como en un sistema físico cerrado, la energía —que ni se crea ni se destruye— tiende a pasar con el tiempo de un estado ordenado a otro disperso e inutilizable. Un ejemplo clásico es el de las fuerzas utilizadas para mover un vehículo que al frenar, disipa a través del roce de las ruedas con el suelo la energía en forma de calor. Otro, en la mayor escala conocida, es el de la expansión indefinida del universo pronosticada por algunos físicos y que conduciría a otra dispersión inútil de energía. Todo lo existente —planetas, galaxias, seres vivos— reducidos a calor informe. Philip K. Dick, un gran cronista de nuestra realidad tal vez por estar apartado de lo normativo, describió este proceso con el concepto de "Kippel", que engloba aquello que se va acumulando si no se realiza el esfuerzo de limpiar u ordenar. Desde el envoltorio del papel de chicle al polvo. Da igual cuanto se luche contra ello, solo se puede aspirar a aplazar lo inevitable. Es una cuestión física.



En algunas historias sabemos el motivo por el que se produce la aceleración entrópica. En el libro de Dick, o en otras obras recomendables como On the Beach, el detonante es una guerra nuclear. El colapso apunta, aunque jugando con la ambigüedad, a la reacción en cadena por las contradicciones del sistema capitalista. Incluso podemos hallar causas en una enfermedad (Ensayo sobre la ceguera, Soy leyenda) o en la invasión extraterrestre como símbolo del ascenso del totalitarismo (V). Pero otras veces los autores no consideran necesario hablar de causas concretas. Así sucede en La carretera o en Un incendio invisible. 



La novela es la primera que Mesa publicó con Anagrama en 2017, partiendo de una versión de 2011 (Fundación José Manuel de Lara) que sometió a proceso de revisión. En la introducción de la edición de Anagrama la autora nos cuenta los cambios realizados y la idea de la que partió para escribir el texto, elementos sin duda atractivos para aquellas personas interesadas en el proceso creativo dentro de la literatura. Mesa señala que las modificaciones son mínimas, como suprimir en algunos personajes ciertos elementos físicos que utilizó para representar rasgos de personalidad. Por lo que respecta a la inspiración, cuenta que la encontró en la ciudad de Detroit, durante décadas un floreciente motor económico de los Estados Unidos vinculado a la automoción, para posteriormente quedar sumida en un declive social, vinculado a los fenómenos de deslocalización industrial así como a la precariedad laboral. Este último punto conecta la novela con el subgénero, también dentro de la Ciencia ficción, del Ciberpunk, pues una de sus obras cumbre, el Robocop de Paul Verhoeven, bebe directamente de la situación de Detroit para realizar una cruda, ácida y divertida crítica a las paradojas del capitalismo. Al respecto es relevante recordar que ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? será trasladada a la gran pantalla como Blade Runner en 1982, considerada una de las obras fundacionales del Ciberpunk, temática en la que elementos como la soledad y la pérdida de valores comunitarios, especialmente en entornos urbanos, es troncal.




Un incendio invisible se ambienta en la localidad ficticia de Vado, la cual está sufriendo un despoblamiento progresivo sin que estén claros los motivos. El protagonista es el doctor Tejada, geriatra que llega a la urbe para hacerse cargo de la dirección de la residencia de ancianos New Life que como el resto de la ciudad, está sumida en un proceso de descomposición. Los trabajadores que se han quedado no cobran, mientras que los ancianos residentes han sido, o bien retirados por sus familiares, o directamente abandonados. Tejada es un tipo cínico y escasamente empático, que se irá encontrando personajes tan carentes de escrúpulos como él (el enfermero alcohólico Catalino Fernández), o incapaces de comprender o aceptar la realidad (los ancianos, la empleada del hotel en el que se aloja, el investigador académico). Entre las excepciones está la enfermera Ariché, sinceramente preocupada por el bienestar de residentes y trabajadores de New Life, así como una niña prácticamente abandonada a su suerte pero que cuida al perro callejero Tifón. La administración pública, representada por un organismo inútil (OSUPEA) es incapaz de ofrecer ninguna solución práctica. La autora ha dedicado parte de su trayectoria como escritora a denunciar los fallos sistémicos de la administración. Tanto en ensayo con Silencio administrativo, como en narrativa mediante la así mismo recomendable Oposición y en Un incendio incendio invisible mediante esta subtrama.



El libro posee un ritmo ágil y sin florituras innecesarias. Como suele ser habitual en la autora se presentan situaciones que pueden resultar incómodas a algunos lectores por su crudeza, pero que no desentonan con la temática. Si hay un derrumbe social lo que ocurrirá no será agradable, algo puesto de manifiesto en las obras citadas de la narrativa de la entropía. Por otro lado, cierto desasosiego con respecto a historias de estas características tiene que ver con la falta de respuestas, así como por el carácter onírico de algunos episodios: ¿Por qué se ha producido esta situación? ¿Cuál será el destino de Vado? ¿Eventos y personas descritas son fruto de la ensoñación de los personajes? Un rechazo a estas narrativas puede ser comprensible teniendo en cuenta que el cerebro humano reacciona con desasosiego frente a la incertidumbre. Pero debemos tener en cuenta que la función del artista no es la de agradar, o la de reconfortar de manera artificial. Su labor principal está, especialmente en un género de denuncia como es en gran medida la Ciencia ficción, en alertarnos de peligros muy reales que nos acechan. Una manera efectiva de hacerlo es mostrarnos las consecuencias de no tener en cuenta esas amenazas. Dependiendo de la trama, puede que se pierda fuerza discursiva si se explicitan demasiado los detonantes de la acción. En este aspecto Un incendio invisible se puede relacionar con obras excelentes como Casa tomada o El ángel exterminador, siendo el lector o el espectador el que ha de unir las piezas para proyectar esas historias en su realidad, ya que otra función del artista es contribuir a que los individuos piensen por sí mismos. Si no conseguimos desarrollar un espíritu crítico dentro de un marco social abocado al colapso, es culpa nuestra, no del que levanta la alfombra para que veamos el Kippel bajo ella. Finalmente uno de los puntos fuertes de la novela es establecer una relación sutil entre los errores individuales y los colectivos.




En conclusión. Un incendio invisible es una obra muy válida de una autora que demuestra estar entre lo mejor del ámbito literario español. No resulta extraño al respecto que tenga proyección internacional, pues es capaz de encontrar con un ritmo fluido y un estilo elegante, algunos de los arquetipos narrativos más útiles para los seres humanos (tensión entre creación y destrucción, entre egoísmo destructivo y cooperación, entre desorden y equilibrio). Todo ello subida, con méritos y valía propios, a la corriente literaria de la Ciencia ficción de la entropía, una de las más útiles para que no ardamos a causa de los incendios que nos rodean. Incluidos los invisibles, tal vez los más peligrosos.  



¿SUEÑA SARA MESA CON OVEJAS ELÉCTRICAS? ("UN INCENDIO INVISIBLE" Y LA CIENCIA FICCIÓN DE LA ENTROPÍA) © 2026 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0


¿QUIERE SABER MÁS?

—Artículo sobre El colapso (L'Effondrement):


—Película Un amor, dirigida por Isabel Coixet y basada en la novela homónima de Sara Mesa:


—Reseña de Oposición en "Letras Libres":



—Sobre Blade Runner y ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? es muy recomendable el documental Dangerous Days: