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domingo, 16 de noviembre de 2025

Mario Bava, la pizza y el nacimiento del "slasher" fílmico (Sei donne per l'assasino, 1964 - Reazione a catena, 1971)

En Italia la pizza, como el café, es una religión. Más de dos ingredientes en la masa es para numerosos habitantes del bel paese "cosa de turistas". Y entre los herejes más iconoclastas —ríanse Uds. de la que se lio con los cátaros— se encuentran los estadounidenses, que se dice echaron piña a la pizza para que fuera, según su criterio, más marchosa. Por lo que a mi respecta, conforme voy echando canas menos me va el discutir. ¿Le va la paella con chorizo? Póngase las botas y disfrute, que son cuatro días. Ya vamos todo el santo día enfurruñaos por una amplia diversidad de motivos como para buscarnos más. Eso sí, labor del estudioso del arte es conocer la cronología y, si antes de la pizza con piña estaba la que no tenía el polémico ingrediente, previamente a la fundación del slasher estadounidense, estaba el italiano (1) Aunque luego en Hollywood le echaran cosas que cada uno puede considerar, en su legítimo derecho, que están buenísimas o apestan. Faltaría más.

 

Sei donne per l'assasino (1964) participa de la estética del criminal como ente fantasmal (ausencia de rasgos, incansable en la persecución).

Habitualmentente se señala Halloween, creada por el maestro John Carpenter en 1978, como el nacimiento del género "espachurra-habitualmente-adolescentes". Y es cierto que se trata de una magnífica obra, la cual establece un canon seguido por infinitud de películas de calidad variable, como sucede con cualquier temática. Sin embargo si aspiramos a realizar historiografía cultural, debemos tener en cuenta un par de cosillas fundamentales: en primer lugar hablar del inicio de algo es complejo, pues las narraciones se apoyan en arquetipos, por tanto en manifestaciones culturales que nos han acompañado desde los albores de la humanidad; segundo que el arte no está conformado por compartimentos estancos, de modo que la comunicación entre sus partes es continua. No surge de la nada sino que —como la vida en la Tierra— necesita de una sopa primigenia que da lugar a una evolución con diferentes especies emparentadas entre sí.

 

Halloween y la icónica máscara de Michael Myers, en realidad creada para el capitán Kirk de Shatner en Star Trek. 

 

Incluso en Estados Unidos hubo slasher antes de Halloween, siendo Black Christmas (1974) del inquieto Bob Clark excelente ejemplo. Hasta el habitual tropo del teléfono, representación de un uso perverso de la tecnología, anda por allí. Del 74 es también La matanza de Texas, quizá más representante del terror rural pero indudablemente con elementos slasher. Pero en esta ocasión me gustaría recomendar, a la gente gustosa de seguir la hemoglobina fílmica, especialmente dos obras de otro gran director, el currante y a la vez artista Mario Bava. Fijarnos en él no solo tiene algo de merecido reconocimiento, sino que además nos permite observar esa eterna retroalimentación en el seno del arte que comentaba antes.

 

En la estupenda Black Christmas nos encontramos muy tempranamente con elementos habituales del género, como la amenaza telefónica. 

 

Gracias a la sapiencia técnica de Bava, que ayudó a salvar varias producciones, se le permitió dirigir su primera película oficial, La maschera del demonio (1960), excelente muestra gótica que sigue una corriente distinta, en este caso la nacida del manantial de la Hammer, que reactualizaba picantonamente al monstruo clásico de la Universal, bebiendo así del legado de las excelsas La maldición de Frankenstein (1957) o el Dracula de 1958. Por supuesto cabalgando en el romanticismo gótico. El director italiano demuestra en su debut un excelente tratamiento de la imagen y un ritmo cómodo para el espectador. No estaba innovando, pero su trabajo tenía un acabado de primera.


La maschera del demonio. El cine gótico participa de la narración oral y de un mundo más imaginado que real, como ramificación que es del romanticismo.


Con respecto al tema que nos ocupa y después de demostrar su valía, Bava nos legará Sei donne per l'assasino (1964) y Reazione a catena (conocida así mismo como Ecología del delito o Bahía de sangre, 1971). En ellas, bastante antes que en Halloween, se ven algunos de los elementos troncales del slasher que Hollywood hará famosos, entre ellos la sucesión de asesinatos de forma explícita en un tiempo y espacios limitados, o el carácter cuasi sobrenatural del perpetrador, todo apoyado en una estética particular. Con respecto a esta última la influencia del expresionismo alemán (Nosferatu, El gabinete del Doctor Caligari) es clara, de modo que los ángulos de cámara agudos,  el juego de luces y sombras, e incluso la plasmación de imágenes deformadas en momentos puntuales, va a unir el género —por muy moderno que nos parezca— con un cine primigenio. 

 

El expresionismo une el cine con la vanguardia artística de comienzos del siglo XX y desde ahí, con el ámbito onírico

 

Por otro lado una de las influencias que se perciben en las películas seminales de Bava es, claramente, la del whodunit o "¿quién ha sido?". El slasher apela constantemente al espectador a preguntarse por conocer la identidad del enmascarado que somete  a los protagonistas a una orgía de sangre, lo cual entronca la narrativa con la literatura de grandes como Agatha Christie o Conan Doyle. Sin entrar en detalles para no destripar (je je) las películas a quienes no las conozcan, rasgos que se han presentado como novedosos en algún momento posterior —por ejemplo la autoría múltiple presente en Scream (Craven, 1996)— ya las encontramos en la filmografía del italiano.


Habrá no obstante diferencias entre escuelas cinematográficas. Bava apuesta en esta dupla original por un componente social y psicológico, muy relacionado con la narrativa noir, emparentada a su vez con el whodunit. Basta leer Diez negritos o La liga de los pelirrojos de los mencionados Christie y Doyle para comprobar que es una temática que va mucho más allá del mero juego mental al que algunos quieren acotarlo. A lo que se suma que en Italia el género tiene una fuerte tradición particular con nombre de otro color, el famoso giallo (amarillo). Por eso en estas dos películas hay quien ve no solo la génesis del slasher, sino así mismo del giallo, éste último donde encontrarán fama cineastas diferentes —como Dario Argento— y en el que hay quien considera que uno de los elementos definitorios es el de cierta atmósfera sobrenatural.


La versión de Diez negritos por Govorukhin (1987) es un modelo de adaptación fiel de libro a película.


Póster alemán de Tenebre (1982) de Dario Argento,  considerada como uno de los gialli prototípicos.


Como ven, todo está conectado. El cine estadounidense más popular seguirá por su parte, vía el slasher canonizado por Carpenter, la corriente del asesino fantasmagórico, en la práctica inevitable en su poderío desde el más allá, encontrando al respecto la sublimación en títulos como Pesadilla en Elm Street (Craven, 1984), Viernes 13 (Cunningham, 1980) o Destino final (Wong, 2000). Por otro lado es una cinematografía que se centrará en el adolescente como víctima, es decir la persona que está en el proceso de transición entre niño y adulto. Aquí desde luego podemos rastrear consideraciones morales y religiosas, vinculadas con el fuerte elemento puritano en la tradición cultural del país, aunque es una temática que constituye —de nuevo— un arquetipo reflejado en la narrativa clásica, como la presente en Cenicienta.

 


 


Para los amantes del cine es claro que el slasher trasciende a Hollywood. Si aman el género seguramente paladearán estas películas de Bava que, a su vez, como arte que son, están imbricadas con la tradición cultural de los arquetipos. Disfruten y luego decidan si les gusta más la pizza con piña o sin ella. Están en su derecho.


Imagen de Bahía de sangre. La imagen deformada y el juego de cristales o espejos también entronca con el mundo de los sueños y con el expresionismo.


(1) Con permiso del slasher británico. Aunque el público generalista no suele ver Psicosis (1960) como un representante de este género, hay debate al respecto. Y puede considerarse al menos tan británica como estadounidense, debido a la fuerte impronta de Hitchcock. Por otro lado Peeping Tom del mismo año, por Michael Powell, es vista en ocasiones como seminal para el slasher, pero en mi opinión con diferencias respecto a la impronta de las películas de Bava. Hablaré de ello en otra ocasión.


¿QUIERE SABER MÁS?


—Mario Bava no solamente fue influyente en el Slasher, sino que su Terrore nello spazio fue una reconocida influencia para Alien. Lo contamos en otro artículo:

https://blogcaliptusbonbon.blogspot.com/2025/04/el-italo-alien-peliculas-italianas-y.html


—Pódcast sobre el género Slasher:

https://www.ivoox.com/10-x-15-el-genero-slasher-audios-mp3_rf_120945053_1.html


—Pódcast sobre el "ItaloAlien":

https://www.ivoox.com/10-x-13-el-italoalien-audios-mp3_rf_120128125_1.html


—Artículo sobre Paul Verhoeven y su incursión en el terror con elementos slasher:


https://blogcaliptusbonbon.blogspot.com/2025/06/paul-verhoeven-y-el-terror-escena-final.html


—Pódcast sobre John Carpenter:


https://www.ivoox.com/podcaliptus-7-x-08-mega-especial-john-carpenter-analisis-audios-mp3_rf_63123192_1.html


Este artículo se acoge a la licencia Creative Commons 4.0. (Atribución, Compartir igual)

Mario Bava, la pizza y el nacimiento del género "slasher" (Sei donne per l'assasino - Reazione a catena) © 2025 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0






jueves, 19 de junio de 2025

PAUL VERHOEVEN Y EL TERROR: "ESCENA FINAL" (1986)

 

No hay duda de que el director holandés Paul Verhoeven es uno de los creadores con más personalidad del cine contemporáneo. Su trayectoria está jalonada de hitos, algunos muy conocidos, como Los señores del acero (1985), Desafío total (1990), o Instinto básico (1992); y otros menos, caso de El cuarto hombre (1983) o El libro negro (2006). Esta última una de las mejores películas sobre la tan visitada, en numerosas ocasiones de forma mediocre, II Guerra Mundial. Incluso Showgirls (1995) o Starship Troopers (1997), que en su momento recibieron duras críticas, han ido adquiriendo con los años cierto estatus de culto, al ir calando con el tiempo el mensaje camuflado con sátira, que en sus tramas ofrecía el creador.


La cara que ponen los protas de Starship Troopers, cada vez que alguien dice que la peli es una oda al militarismo. CC en farefilm.it


Y de paso un peliculón, que va más allá de los lugares comunes, sobre la II Guerra Mundial.

No obstante este artículo no versa sobre la producción general del director, brillantemente analizada en muchos lugares, sino en señalar una de sus obras que no se suele tener en cuenta. Se trata de una curiosidad, posiblemente atractiva para los cinéfilos en general, pero  así mismo desconocida para muchos de los admiradores de Verhoeven (ni siquiera aparece en su entrada de Wikipedia en inglés). Por otro lado se trata de una incursión en el terror, género que solo ha abordado tangencialmente ya que, cuando lo ha hecho, ha sido más bien de la mano del thriller, como en algunos detalles de Instinto básico o —ya en su etapa posterior a Hollywood— de la aclamada Elle (2016). Nos referimos a Last Scene (Escena final) un episodio, emitido por primera vez en 1986, de la tercera temporada de la serie televisiva The Hitchhiker (El autoestopista, 1983-1991) (1), que llegó a emitirse en España aunque sin ser tan recordada como otras de la época. Era un momento crucial para Verhoeven, pues se había hecho cierto nombre en los Estados Unidos a raíz de la mencionada Los señores del acero y estaba en contacto con Orion para realizar Robocop. Vamos a contextualizar brevemente esta incursión del artista holandés y contaros cómo podéis verla, de la mano de archive.org, sin tener que recurrir a páginas meh. 

Vamos a vagar por ahí y ver cosas "rarunas". En italiano la serie se tituló "I viaggiatori delle tenebre" (Los viajeros de la oscuridad) lo que pone de relieve el carácter fantástico de las tramas. Fair Use en Wikipedia.

En primer lugar podemos decir que no hay que despreciar per se, desde una perspectiva artística, el formato para televisión. Hay directores de la talla de John Carpenter que han elaborado interesantes productos (Someone's watching me! por ejemplo), existen obras excelentes en el género de la Ciencia ficción (Firefly, por indicar una no comentada habitualmente y cancelada antes de tiempo), e incluso ha dado el impulso a la carrera de éxito de ciertos creadores, caso de Spielberg en 1971 con su Duel, guionizado por Richard Matheson y posteriormente ampliado en metraje para proyectarlo en salas.


En "El diablo sobre ruedas" ("Duel"), el camión siempre tiene prioridad.

La serie en la que participó Verhoeven ofrece episodios autoconclusivos, pero con el nexo común del misterioso personaje al que hace referencia el título (el autoestopista) y que representa la figura del demiurgo que nos enfrenta con las miserias de nuestra sociedad, así como con nuestros "secretillos" individuales. Su arquetípico papel aleccionador queda claramente de manifiesto en la última parte de los episodios, en los que ofrece un monólogo a modo de moraleja. Vamos, un poco como el coro griego y He-Man, pero en forma de señor real guaperas. El personaje fue interpretado por dos actores: Nicholas Campbell, habitual en pelis de Cronemberg (otro que tal para las escenas "particulares") y en la mayoría de ocasiones por Charles Page, el Robocop de la serie de imagen real Prime Directives.


Charles Page en "Robocop: Prime Directives" (2001), la cual recupera (algo) el tono oscuro de la primera película (CC en film-rezensionen.de).

The Hitchhiker respondió a una etapa muy interesante para la televisión, que influirá en posteriores productos meritorios. Esto se debió a que la cadena HBO, entonces por cable, tuvo la idea de emitir producciones propias, de alrededor de media hora, para insertarlas entre películas. Pero en vez de un simple relleno, apostó por la calidad de productos atractivos para un público adulto, en una trayectoria que condujo a la emisora al posterior reconocimiento artístico. Es en este ámbito en el que surge El autoestopista, en colaboración con Canal + Francia —lo que hacía más sencilla la distribución mundial—, con el empuje de los productores Lewis Chesler y Riff Markowitz, así como del guionista Richard Rosthein. Por cierto que algunas de las historias iniciales contaron con Jeph Loeb, figura muy reconocible en el mundo del cómic, hasta el punto de que su obra El largo Halloween ha sido señalada por Christopher Nolan como una de las principales inspiraciones para sus versiones fílmicas de Batman. Y hablando de tele de calidad, el segundo capítulo de la segunda temporada de El autoestopista, tiene historia de George R. R. Martin.


Imagen de "Remembering Melody", capítulo de 1984 con historia de R. R. Martin. ¿Qué habrá tras la puerta? ¿Un Lannister? ¿Rocadragón?

Tampoco conviene menospreciar la importancia del terror audiovisual como forma de expresión artística. En el caso de Escena final nos vamos a encontrar algún tropo habitual del género, como el uso de la máscara y —en relación con ella— el juego de adivinar la autoría, así cómo la naturaleza de la amenaza presente. Difícil decir más sin destripar (je je) la gran sorpresa de la trama. Por supuesto, el género ofrece todo tipo de productos, desde el que ofrece la más pura evasión —algo de por sí meritorio si se consigue—, hasta los que invitan a cierta reflexión o crítica social. Pero no conviene olvidar que en general la narrativa slasher (2) a la que pertenece el episodio de Verhoeven, ha sido tradicionalmente considerada por amplios sectores de la crítica, como una especie de entretenimiento "tonto" para adolescentes. Más allá de que cualquier espectro poblacional, también el de la juventud, merece ser respetado y es público objetivo de obras que pueden ser dignas, el slasher nos ha ofrecido historias profundas que no tienen nada que envidiar a otras temáticas. Incluso antes de la inauguración oficiosa del género con Halloween (1978) precisamente de Carpenter, y hasta de la seminal Matanza de Texas (1974) por Tobe Hopper, nos encontramos con la imprescindible Bahía de sangre (Mario Bava, 1971) como paradigmático ejemplo de obra con una enorme carga social, dentro de las historias de asesinos en serie. Black Christmas (Bob Clarke, 1974) es así mismo otra de esas películas a destacar, y no desmerece nada comparada con otras mucho más famosas.


Claudine Auger y Laura Betti en "Bahía de sangre". Muy buena, pero prepárense para ver sangre a raudales (Wikipedia IT).

Tampoco pretendo señalar que Última escena sea una obra maestra, ni siquiera especialmente notable dentro de la carrera del director. Pero vamos a obtener con ella un mensaje interesante, en este caso denunciando malas prácticas en el mundo del espectáculo; guiños a autores admirados por Verhoeven, como Hitchcock y su señalamiento del voyeurismo latente en muchos seres humanos; e incluso la posibilidad de estudiar la técnica del director, ya que la escena más conseguida nos va a recordar al famoso baile de Instinto básico. Además sale Peter Coyote, algo siempre de agradecer. En el guion está Richard Rothstein, uno de los creadores en la serie de primera hora, y que participaría posteriormente en Soldado universal (Emmerich, 1992), uno de mis placeres culpables; así como Robert Ayrech, colaborador de De Palma en  Doble cuerpo y de Sidney Lumet en Una extraña entre nosotros. Sirva este artículo para reconocer el papel de Verhoeven en el genero audiovisual, a lo largo de toda su trayectoria y en diversos formatos (ya en Holanda trabajó en televisión grabando Floris, con presencia del imponente Rutger Hauer). En definitiva se trata de un artista, de modo que el encontrar de vez en cuando alguno de estos tesoros escondidos supone una alegría. Esperemos que siga dándonos otras, aunque ya podemos afirmar que lleva una madurez artística más que notable.


¿Nos marcamos unos "bailables"? "Ritmoooooo, ritmo de la nocheeeee".




(1) No confundir con uno de los cortos de Verhoeven, Los autoestopistas, de los años 60.

(2) Trama que supone la sucesión de ataques a los personajes por uno o varios autores, habitualmente de manera sangrienta, así como frecuentemente de forma acotada en el marco espacial y temporal.


Este artículo se acoge a la licencia Creative Commons 4.0 (Atribución-compartir igual).

Paul Verhoeven y el terror: "Escena final" © 2025 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0


ENLACES DE INTERÉS

—En los siguientes enlaces de archive.org están disponibles la segunda y tercera temporadas de The Hitchhiker. El 2X02 es el de la historia de George R. R. Martin y el 3X11 la dirigida por Verhoeven:



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