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viernes, 2 de octubre de 2026

"2001. Una odisea espacial". El papel clave de Arthur C. Clarke en la historia que transformó el arte.

Nota: en todo nuestro contenido renunciamos al uso de inteligencia artificial. Si le pides que abra las esclusas de la nave a veces se escaquea. Por otro lado nos acogemos a la licencia Creative Commons (Atribución-Compartir igual). En el improbable caso de que nosotros creemos a H.A.L. tendrá  Linux como sistema operativo.


La novela 2001. Una odisea espacial en edición de La Biblioteca Básica Salvat. Incluye imágenes de la película.


La película 2001. Una odisea espacial fue un punto de inflexión en la historia del cine. El director Stanley Kubrick revolucionó el género y el cine en general con una obra que sigue impresionando en aspectos técnicos o narrativos. Especialmente si tenemos en cuenta el contexto en el que se produjo, hace más de medio siglo. En el proceso de su creación fue clave el escritor Arthur C. Clarke. Se sigue diciendo, yo mismo lo di por cierto de tanto escucharlo, que el papel de este último en el proceso se redujo a escribir la novelización de la película. No fue así. Ni su participación en la película fue pequeña, ni el libro que —tras diversos avatares a lo largo de años— acabó firmando es simplemente la traslación ampliada del guion de aquella. Os lo contamos.


La primera recomendación que podemos hacer respecto al tema es el libro en el que Clarke cuenta su experiencia colaborando con Kubrick. Se trata de The Lost Worlds of 2001 (1972). Inédito en castellano, sería una buena idea publicarlo en nuestro idioma porque la información que aporta es extensa. Por suerte es accesible con facilidad en su inglés original gracias a la gran labor de archive.org Dejamos un enlace al respecto en la sección "¿Quiere saber más?". El autor británico gustaba de escribir diarios, de modo que los datos que ofrece en el texto están relacionados con fechas concretas. Una mina tanto para el historiador como para el aficionado.




Cuando Kubrick terminó Teléfono rojo, volamos hacia Moscú (1964), tomó la decisión de que su siguiente obra sería de Ciencia ficción. Como es bien sabido el director era un perfeccionista y quería controlarlo todo al detalle, incluido el conocimiento técnico del viaje espacial. Por otro lado pretendía que la historia fuera algo fuera de lo común, relacionada con extraterrestres pero de elevada carga filosófica. Al enterarse de todo esto su conocido Roger Caras, por aquel entonces directivo de Columbia, le sugirió un nombre que aunaba los aspectos de experto en tecnología aeroespacial y de reputado narrador de historias de anticipación. La persona recomendada era Arthur Clarke.


Caras había dado en el clavo. Desde su juventud más temprana Clarke había demostrado un vivo interés en astronomía y Ciencia ficción, siendo muy aficionado a revistas del tipo de Amazing Stories y a autores de la talla de Olaf Stapledon. Tras la Segunda Guerra Mundial se graduó en física y matemáticas, escribió diversos libros técnicos de cohetería así como vuelo espacial, mientras que a la altura de 1961 ya había recibido un premio de la UNESCO por su papel como divulgador científico. Caras no obstante le hizo una salvedad a Kubrick: "es muy posible que no quiera colaborar en un proyecto como el que pretendes, es una especie de ermitaño". En esto último sí erró. Clarke aceptó gustosamente el encontrarse con Kubrick y participar en la película, mientras que cuando se enteró del comentario del trabajador de Columbia, la observación le hizo mucha gracia. "¿Por qué pensaría que soy un tipo solitario?".


Número 1 de Amazing Stories. La publicación es una influencia reconocida por Clarke. Editada en 1926 por Hugo Gernsback, es considerada la primera revista dedicada exclusivamente a la Ciencia ficción.

El proyecto partió de las estructuras narrativas que Clarke había planteado en sus historias desde hacía años. El primer interés de Kubrick fue por la novela El fin de la infancia (Childhood's End, 1953) en la que fuerzas extraterrestres influyen en el devenir humano de manera acusada, pero el texto quedaba fuera de su alcance porque los derechos  habían sido adquiridos por el director Abraham Polonsky. No se suele poner de manifiesto al hablar de 2001, pero hay mucho de El fin de la infancia en la odisea espacial: intervención exterior que marca a la humanidad y un final que plantea más interrogantes que respuestas.


Al no poderse llevar a la pantalla el libro del 53, Clarke ofreció a cambio como punto de partida varios relatos, de los que Kubrick asumió para su historia dos. Por un lado El centinela (The Sentinel), magnífico texto que el escritor presentó a un concurso de la BBC en 1948 —que no ganó— y otro menos comentado, Encuentro en la aurora (Encounter in the Dawn), del mismo año que El fin de la infancia. El primero es crucial porque legó a la cultura artística un icono del siglo XX: el monolito como imponente vigilante cósmico. El segundo texto por su parte jugaba con una idea que ha estado presente de forma ubicua en el arte contemporáneo, pese a apoyarse en tropos de la Ciencia ficción como la representada por la revista Astounding, de la que Clarke era aficionado: el contacto humano con seres muy evolucionados que regalan un empujón de desarrollo a la civilización más atrasada. Esto entronca directamente con una de las reflexiones más famosas de Clarke, la de que cualquier tecnología lo suficientemente avanzada respecto al observador le sería a este indistinguible de la magia. Por cierto que el escritor contó que como idea aceptada para 2001 él y Kubrick partieron de la base de que esos individuos tan desarrollados eran así mismo humanos pero —como se dice en Encounter in the Dawn— separados 10 000 generaciones respecto a sus limitados hermanos. La idea no quedó explicitada en Una odisea espacial, pero sí en obras posteriores muy famosas, como Interestelar (Interstellar. 2014) de Cristopher Nolan.


Arriba y abajo: Dos de las obras fundamentales de Arthur C. Clarke. La primera es considerada por muchos críticos su mejor novela y tiene una importante carga filosófica. La segunda regaló uno de los iconos de la cultura popular contemporánea: el centinela extraterrestre conocido como "monolito".


Otra cuestión que no se suele poner de manifiesto al hablar de 2001 es el contexto histórico en el que se presentó, Por un lado el mundo se encontraba en una situación geopolítica marcada por la carrera espacial y la guerra fría. Esto permite comprender mejor la considerada como más famosa elipsis en la historia del cine, en la que el protohumano Moonwatcher (conocemos su nombre por la novela) utiliza un hueso como arma que, al ser lanzado al aire, acaba convertido en nave espacial. Esta última es en realidad un elemento ofensivo igual que el hueso porque, aunque de nuevo no queda explicitado en la película, se trata para los autores de una más entre las muchas plataformas de misiles nucleares que rodean la Tierra en el marco de un conflicto a punto de estallar y que borraría a la humanidad de la faz del planeta. A su vez esta idea permite comprender mejor el final de la cinta, que tanto ha dado que hablar. El niño de las estrellas en el que acaba convertido Bowman salva a la humanidad, deteniendo los misiles, de las consecuencias de una guerra que ya ha estallado. Otra  intervención de un agente exterior que ayuda a una civilización infantil a no dañarse con un juguete que ella misma ha inventado.


Arriba y abajo: Dos de las más famosas imágenes de la historia del cine. El hueso se convierte en un arma. De ahí a la posibilidad de que el ser humano se destruya con su propia invención hay un paso representado por la elipsis narrativa de la película. Hace falta un nuevo salto evolutivo, en este caso representado por la transformación de Bowman en el "niño de las estrellas" para que ese peligro desaparezca. En gran medida este es el mensaje de 2001.



En todo el marco narrativo relacionado con la sociedad de mediados del siglo XX hay que comentar, aunque sea brevemente, un fenómeno crucial en la conformación de la cultura popular contemporánea: el contactismo extraterrestre. Es decir, la idea de que algunos humanos han entrado en comunicación con seres de fuera de nuestro planeta y que estos demuestran un interés hacia nuestra civilización. Según los defensores de la realidad del fenómeno, la relación puede ser para ayudarnos, advertirnos de las consecuencias de nuestros actos, por mera curiosidad científica o por motivaciones incomprensibles para los humanos. El proceso, sobre todo tras el famoso avistamiento del piloto Kenneth Arnold en 1948, se ligó al del platillismo. Es decir que las fuerzas extraterrestres usarían como vehículos preferentemente platillos volantes. Una de las mejores obras de Ciencia ficción de todos los tiempos, Ultimatum a la Tierra (The Day the Earth Stood Still. Wise, 1951) compagina ambas teorías. 2001 por su parte asume con fuerza la primera. No conviene infravalorar la fuerza de este ámbito cultural, que autores como Jacques Vallée relaciona en su ensayo Pasaporte a Magonia (1969) con historias previas de fantasmas o hadas, mientras que otros como Whitley Strieber lo vinculan a los seres llamados "visitantes de dormitorio", que aprovecharían la noche y el sueño de algunos humanos para secuestrarlos, investigarles y realizar experimentos. De la fuerza de estas ideas da prueba el que estos dos autores han sido homenajeados en obras culturales de primer orden. El primero en Encuentros en la tercera fase  (Close Encounters of the Third Kind. Spielberg, 1977) y el segundo en Expediente X (The X-Files, 1993-2018). Por otro lado la cuestión permeó en escritores que, aunque ahora han quedado en el olvido, fueron muy importantes y sus tesis asumidas como ciertas por millones de personas en todo el mundo pese a la ausencia de evidencia científica, especialmente la de la idea de influencia extraterrestre en civilizaciones antiguas. En esta categoría encontramos a Erik Von Daniken, Peter Colosimo, o los franceses Bergier y Pauwels con su Retorno de los brujos (Le Matin des Magiciens, 1960), obra que tuvo un gran éxito entre otros lugares en España a través de la colección "Otros Mundos", publicada por Plaza & Janés entre 1967 y 1981. La fuerza del concepto de "antiguos astronautas extraterrestres" que habrían contribuido a la construcción de grandes obras antiguas del tipo de las pirámides de Guiza o de Chichén Itzá llevará a que sea durante décadas influencia para películas, siendo Prometheus (2012) de Ridley Scott uno de los casos más recientes.


Arriba: Dos de las ediciones clásicas de 2001 en castellano (Biblioteca Básica Salvat y Colección de Ciencia Ficción de Orbis). Ambas con traducción de Antonio Ribera, quien a su vez escribió libros sobre la temática platillista incluido el fenómeno Ummo. Alguno de ellos en la colección Otros Mundos, como el del centro de la imagen. Abajo: Esta serie de libros fue muy importante para crear un imaginario colectivo basado en el contactismo. Lo contamos en el vídeo de abajo donde así mismo mostramos otras obras clave al respecto.


Más ideas que asumieron Kubrick y Clarke son así mismo interesantes para comprender la conformación de gran parte de la cultura contemporánea. Por un lado la de panspermia accidental, es decir que la vida surgiera en la Tierra gracias a un efecto exterior a la misma pero, a diferencia de por intervención de "astronautas antiguos", debido a un evento natural. Clarke cita al respecto lo mucho que le influyó la idea de mutaciones genéticas en los humanos provocadas por rayos cósmicos, algo defendido por el divulgador científico Robert Ardrey  en Genesis Africana (1961) quien calificó la posibilidad de "regalo de las estrellas" ("a gift from stars") expresión que encantó a Clarke. Por otro lado éste señaló que Kubrick estaba familiarizado con las tesis del antropólogo Joseph Campbell, defendidas sobre todo en el ensayo El héroe de las mil caras (The Hero with a Thousand Faces. 1949) y referidas al concepto de "camino del héroe". Este último se ha vinculado más popularmente a la franquicia de La guerra de las galaxias iniciada en 1977 con Una nueva esperanza (Star Wars: A New Hope. Lucas) y señala la presencia desde el nacimiento de la cultura del mito del elegido, alguien que pese a no decidirlo voluntariamente emprende un camino vital plagado de dificultades y que acaba con la redención de la sociedad. Recordemos que Bowman, como queda explicado en la novela de 2001, salva a la humanidad de sí misma. El concepto une a las historias actuales con las de la mitología clásica, pues la narrativa de Ulises sobre todo a través de La Odisea homérica (s. VIII a.C?) ya tendría las características del mito del héroe. El subtítulo Una odisea espacial en la obra de Clarke y Kubrick fue un reconocimiento de este hecho.


Arriba y abajo: dos de las obras consideradas herederas de 2001. Se trata de Interstellar por Cristopher Nolan y Contact por Robert Zemeckis. La primera contó con el asesoramiento científico del físico Kip Thorne y la segunda parte de una novela del prestigioso Carl Sagan. A este último le consultaron Clarke y Kubrick respecto a cómo enfocar en 2001 una inteligencia extraterrestre más avanzada que la humana. Tanto Contact como Interstellar cuentan con Matthew McConaughey en un papel protagonista.

Como vemos la conceptualización temática de 2001 se forjó a través de multitud de ideas que sus creadores asumieron de su contexto histórico y cultural. Entre ellas la cada vez mayor importancia de la tecnología de ordenadores y computación, que derivó en el personaje "más humano de la obra": H.A.L. Sus padres fueron ambos, revolucionando de paso el cine de terror, especialmente el ligado a la Ciencia ficción, siendo un ejemplo claro Alien donde el papel de la Inteligencia Artifical "Madre" encuentra paralelismos con el computador de la película dirigida por Kubrick. Para bautizar a H.A.L. se barajaron otros nombres como Atenea o Sócrates, lo que de nuevo demuestra la presencia de arquetipos clásicos en la historia de 2001. 


Escritor y director supieron sistematizar todos estos conceptos y presentarlos de una forma tal que hicieron de la película 2001 una obra maestra. Pero el proceso fue doloroso. Kubrick buscaba la perfección y no acababa de decidirse sobre cómo y de qué manera rodar determinadas escenas. El proyecto se retrasó hasta 1968, siendo el año planeado de estreno inicialmente 1966, lo que puso a Clarke en una situación difícil. Le resultaba complicado publicar por estar casi a tiempo completo comprometido con 2001 y tenía vetado sacar a la luz la novela de la odisea espacial hasta que Kubrick no diera el visto bueno. Pero éste se encontraba en un mar de dudas sobre todo con cómo enfocar el final de la historia, e incluso contactó —a espaldas de Clarke— con los prestigiosos escritores James G. Ballard y Michael Moorcock para ver si podían sustituir a su colega. Ambos se negaron por considerarlo una falta de respeto. Finalmente Kubrick optó por el famoso metraje final de la puerta de las estrellas que todos conocemos, mucho más ambiguo que el presentado en la novela de Clarke. Aunque no hubo una ruptura oficial entre ambos, esta sí existió oficiosamente. Lo que estaba ideado como un proyecto conjunto de novela y película, firmadas ambas por los dos, quedó en un libro con la rúbrica exclusiva de Clarke en el que están presentes de manera explicada casi todas las ideas sobre las que se sustenta la historia; y una película mucho más ambigua que, aunque reconoce en créditos la participación del escritor británico, todo el mundo reconoce como "de Kubrick". No es de extrañar que muchas personas consideren la novela exclusivamente una novelización, pero está demostrado que fue mucho más. Incluso se había pretendido que el libro apareciera antes que la versión fílmica, pero Kubrick finalmente hizo que fuera al contrario. El papel de Clarke fue clave, aunque por supuesto sumado a la grandeza artística del director, para que la película de 2001 sea lo que es: un punto de inflexión en la historia de la Ciencia ficción y del cine en general. Así que por mi parte, gracias a ambos.


Otra escena para el recuerdo: la desconexión (¿el asesinato?) de H.A.L. Clarke siempre dijo que el hecho de que el nombre de la inteligencia artificial fuera IBM con la letra anterior fue casualidad. El escritor señaló que al ser consciente de ello, la cuestión le abochornó pues la famosa compañía tecnológica había colaborado con la producción y no sabía hasta que punto era buena publicidad el que se les relacionara con una computadora neurótica. Forma parte de la grandeza de la escena el que Bowman demuestra que una simple herramienta manual, un destornillador, puede tener más poder que la tecnología más compleja.




¿QUIERE SABER MÁS?


—Artículo sobre las ideas políticas y filosóficas de Arthur C. Clarke:


—Pódcast de "Podcaliptus Bonbon" sobre la novela 2001. Una odisea espacial de Clarke y su relación con la película homónima de Kubrick:



—Pódcast sobre la película dirigida por Kubrick (dos partes):





—Pódcast sobre Contact:


—Pódcast de "Torpedo Rojo" sobre Cita con rama:


—Pódcast de "Podcaliptus Bonbon" sobre Cita con rama:


"2001. Una odisea espacial". El papel clave de Arthur C. Clarke en una historia que transformó el arte. © 2026 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0

martes, 21 de julio de 2026

"Ultra alto vacío" (Enrique Sahagún, 2026): Contener la historia de la humanidad en un espacio reducido, comprensible y práctico.

Nota: En nuestros artículos renunciamos al uso de Inteligencia Artificial, somos más de estupidez natural. Para el "lirili" y para el "lerele".  

 

  

Enrique Sahagún es doctor en física teórica y director del recomendable pódcast "Mundo Gilipoy", en el que aborda diversos temas relacionados con la ciencia, historia y filosofía que le llaman la atención. Además ha escrito el libro Ultra alto vacío para, en sus propias palabras, "ordenar ideas". En este último aspecto es una rara avis. Habitualmente los escritores escribimos para ganar dinero, ser conocidos y contar historias que pensamos pueden tener interés por el motivo que sea. La proporción entre los tres elementos varía en función del escriba, a veces con resultados explosivos en diversas acepciones. Para el proposito de ordenar ideas los seres humanos solemos pasear o escribimos en un cuaderno. Creamos un blog si me apuran pero no un libro, tarea mucho más tediosa y frustrante de lo que se cree habitualmente. Por eso se espera a poseer con ella fama y riquezas. Y porque vivimos en un mundo en el que la aspiración a ser reconocidos y con mucho dinero se nos vende como el summun de lo deseable. A Sahagún estas cuestiones le dan igual, o no son lo primordial. Él quiere "ordenar ideas". Y vaya si lo hace, porque explica muy clarito cómo hemos llegado a la organización social que nos lanza el canto de sirena del deseable parné y admiración. A través de lo que sea, vale un libro o gritarle a otro homínido a través de redes sociales.

  


Estamos ante una obra ambiciosa en lo temático. Esto de por sí no determina la calidad de un texto, que depende de conseguir sus objetivos y hacerlo de manera que no sea un suplicio para el lector. Los hay geniales con un foco muy amplio, como existen grandes libros que hablan de algo muy concreto. En Ultra alto vacío el autor busca explicar (¿explicarse?) algunas de las carencias sociopolíticas más relevantes del mundo actual: polarización, enfrentamientos, ausencia de espíritu crítico en política; y para ello nos cuenta cómo surge la vida en el universo, qué lugar ocupa el homo sapiens en relación con el resto de organismos y los condicionantes que la biología tiene en la cultura humana. Pim, pam, pum. Logra lo que pretende; a un lego en ciencia como yo le queda claro lo que explica, la relación entre causas y consecuencias —clave en un ensayo— es impecable, y se lee en un suspiro por una extensión limitada así como por un estilo directo cargado de humor. 

 

En la exposición de sus argumentos Sahagún aparece como el científico que es. Observa, relaciona, presenta de manera ordenada y concluye racionalmente.  Se suma a la lista de útiles filósofos relacionados o muy interesados por la ciencia, caso de Bertrand Russell o Jesús Mosterín. He aquí algunas de sus ideas principales:

 

Bertrand Russell, otro que lo mismo te ganaba el Nobel de literatura que te planteaba una paradoja matemática.
 

—El ser humano es un animal aparecido en la Tierra por las características del planeta y el universo, no muy diferente del resto de seres vivos, particularmente similar a organismos emparentados con nosotros —como otros mamíferos, especialmente los primates—, sujeto al igual que los demás a la evolución natural y a la transmisión del acervo genético mediante la reproducción.

 

—Las características propias del homo sapiens vienen determinadas, como en el resto de seres vivos, por cómo ha reaccionado frente a los cambios del ecosistema en el que vive. Los homo sapiens somos gregarios, manejamos herramientas (es decir, hemos desarrollado tecnología), poseemos consciencia (es decir, somos capaces de percibirnos individualmente) y transmitimos conocimientos (es decir, hemos desarrollado una cultura) mediante comunicación tanto oral como escrita (es decir, hemos desarrollado un lenguaje vehiculado en distintos idiomas y soportes). 

 

—Debido a los rasgos humanos presentamos dos estrategias de supervivencia principales y opuestas: empatía con respecto a los individuos que consideramos de nuestro grupo social y competencia, cuando no abierta hostilidad, hacia quien consideramos ajeno a la tribu propia.

 

—Las fuerzas que rigen las diferentes sociedades de las personas (cooperación y lucha) han estado presentes a lo largo de toda la historia de la humanidad, permeando en las diferentes ideologías y creencias humanas, incluyendo la religión. Esto no es ajeno a nuestra época más contemporánea. Pese a las apelaciones a la razón, ilustración o progreso, los instintos más agresivos han sido potenciados en los últimos siglos por algunas de las doctrinas dominantes, como el nacionalismo; o por la organización de las estructuras políticas, que en la mayoría de países premian al político cínico y preocupado más por su propio bienestar que el del conjunto de personas. Todo ello agravado por la aparición de las redes sociales, que potencian el exhibicionismo aunque no esté sustentado en un conocimiento real.

 

Las tesis sobre la historia (Über den Begriff der Geschichte) de Walter Benjamin son una de las más conocidas críticas a la idea del concepto de progreso, utilizado en numerosas ocasiones para la alienación humana en época contemporánea.
 

El autor no se queda solo con el diagnóstico y descripción de la historia humana en un sentido amplio. En las últimas páginas del libro propone soluciones, apelando a ponernos de acuerdo en unas pocas ideas compartidas por todos, usar un lenguaje que pueda ser comprendido por el conjunto de seres humanos (no en el plano filológico sino conceptual) de la misma forma que en matemáticas todo el mundo está de acuerdo en cómo actúa una formulación matemática (por ejemplo la suma 2 + 2) y en la ejemplaridad del comportamiento, es decir que si un gestor propugna que se debe ser honesto debe actuar honestamente. Aquí Ultra alto vacío apela a la virtud científica de la objetividad aplicada a lo político, con la defensa de que la revolución comienza por uno mismo como describió otro autor imprescindible pero poco escuchado, Baltasar Gracián.

 

Tal vez se pueda echar de menos en el libro algún ejemplo de político virtuoso, que los ha habido, como los defensores y constuctores del derecho internacional, siendo un exponente Woodrow Wilson; o la cita a algún filósofo de la máxima utilidad por su apelación, aunque fuera intuitiva —pero tan valida como la científica por su lógica poética al extender la empatía a todo lo existente—  como el León Tolstói de El camino de la vida, entre otros ejemplos. Sin embargo no es imprescindible para que Ultra alto vacío sea eficaz y necesario en el mensaje que nos traslada. Tampoco es un libro que desarrolle una idea novedosa. Más autores han señalado cuestiones parecidas, desde el mencionado Gracián a Erich Fromm con El miedo a la libertad. Pero tampoco hace falta. Aunque sean reflexiones expuestas en otros lugares, Ultra alto vacío lo hace de una manera modélica: entretenida, divertida y clara. Algo al alcance sólo de los buenos escritores. Además Sahagún nos hace recomendaciones excelentes, desde Don Quijote de la Mancha a la Odisea, pasando por los trabajos de Arsuaga, o sobre el proceso conocido como la "Gran Oxidación" que yo desconocía. Por lo que respecta a lo más puramente formal, el libro tiene alguna errata pero nada serio. Hay que tener en cuenta que el autor ha maquetado el libro, incluyendo diferentes formatos electrónicos, todo sin el apoyo de un editor y un corrector. Los fallos al respecto que hay son disculpables —existen incluso en editoriales importantes, preocupadas en demasiadas ocasiones por aspectos diferentes a la excelencia— y además no estropean el conjunto, que no solo tiene mérito sino también calidad.

 


 

Uno de mis sueños sería ser editor. Si lo fuera publicaría en papel Ultra alto vacío sin dudarlo. Ganaría dinero, estoy seguro, aunque el autor regale el texto como ya lo hace. Pero además contribuiría a mejorar la sociedad, ya que los individuos que la conforman necesitan conocerse mejor a sí mismos si quieren mejorarla y por tanto sus vidas. Porque el texto, pese al subtítulo Una reflexión (paradojicamente larga) sobre la nada, que en realidad alude al humo de la mayoría de discursos actuales, es un libro lleno de la información más útil posible: la que nos permitirá —si escuchamos— pervivir como especie.

 


 

 

¿QUIERE SABER MÁS?

 

 —Ultra alto vacío. Una reflexión (paradojicamente larga) sobre la nada. Completo en diferentes formatos vía archive.org:

https://archive.org/details/ultra-alto-vacio_20260402_1715 

 

—Pódcast "Mundo Gilipoy":  

https://www.ivoox.com/podcast-mundo-gilipoy_sq_f11501113_1.html 

 

—Entrevista al autor en Podcaliptus:

 https://www.ivoox.com/12-x-17-por-seres-humanos-audios-mp3_rf_174720264_1.html 

 

—Una perspectiva filosófica de la unidad de lo existente:

 

https://blogcaliptusbonbon.blogspot.com/2020/05/tu-dignidad-es-la-de-todos-quinta.html  

 

—Las Tesis de Benjamin:

https://archive.org/details/benjamin-walter.-tesis-sobre-la-historia-y-otros-fragmentos-ocr-2008 

 

—Pódcast sobre Baltasar Gracián: 


https://www.ivoox.com/10-x-27-filosofia-politica-baltasar-gracian-audios-mp3_rf_127414422_1.html 

 

—Pódcast sobre Tolstói:

 https://www.ivoox.com/podcaliptus-8-x-02-la-filosofia-tolstoi-audios-mp3_rf_74894528_1.html

  

"Ultra alto vacío" (Enrique Sahagún, 2026): Contener la historia de la humanidad en un espacio reducido, comprensible y práctico © 2026 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0

lunes, 6 de julio de 2026

La historia explicada. El ludismo (s. XIX): uno de los forjadores del movimiento obrero. Relevancia, análisis histórico y legado político-cultural.

Nota: en nuestros artículos renunciamos al uso de Inteligencia Artificial. Así no tenemos que romperla a martillazos.

El tema de hoy es clave en diversos niveles que trascienden al asunto concreto y hablan de nuestra sociedad en sentido amplio. Por ejemplo porqué damos como ciertas afirmaciones demostradas académicamente como falsas pero repetidas y asumidas constantemente. En Podcaliptus sabéis que defendemos como clave para aprender historia el concepto de “desaprender”. Antes de saber, es preciso tener en cuenta que ciertos conocimientos que se tienen por verdaderos son erróneos así que es preciso desecharlos. Y por supuesto conocer el motivo para hacerlo.


El lider de los luditas según grabado de 1812 (WikiCommons)

Es sorprendente la cantidad de veces que se escucha el término ludita como despectivo, sinónimo de persona opuesta a la tecnología por ser una especie de jipi o amish trasnochado. Es habitual en relación con la Inteligencia Artificial. Si esta es criticada en algún plano, el término ludita es frecuente que aflore.

En realidad está demostrado que el ludita fue de los primeros movimientos de época contemporánea en forjar conciencia obrera, entendida esta en la defensa de los derechos de los trabajadores frente a una amenaza a los mismos impuesta externamente. No estaban en contra de la tecnología, sino del empleo de la misma para precarizar el trabajo.

Enseguida entraré al detalle, pero conviene decir que es un fenómeno ligado estrechamente al de la revolución industrial, que ha aportado ventajas sociales, pero también peligros enormes. Por primera vez en la historia el ser humano corre un riesgo de extinción por un avance tecnológico capaz de destruir su ecosistema a través de la contaminación u otros medios como las armas nucleares. La amenaza de desaparición, para que veamos la magnitud del asunto, no se daba desde hace centenares de miles de años cuando los homínidos tenían el problema exactamente contrario: una tecnología limitada que podría no haber servido para un aprovechamiento suficiente de los recursos.


Los homínidos tonteando con la extinción. La magnífica película En busca del fuego (Arnaud, 1981) también lo cuenta. Desaparecer como especie  es un peligro que continúa.

Para comprender el ludismo hay que entender el fenómeno de revolución industrial. Pese a sus avances en campos como la medicina o la ingeniería, supuso la pauperización y la muerte de centenares de millones de individuos, directa o indirectamente. Es la época del trabajo infantil en fábricas (algo que por cierto sigue existiendo en algunas zonas) o de la aplicación de los adelantos técnicos en campos como la guerra o las empresas coloniales. Evidentemente la explotación de los niños, la guerra o la esclavitud son fenómenos que existían anteriormente a este proceso, pero que se ven agravados por las nuevas herramientas. De ahí episodios como las matanzas industrializadas de las guerras mundiales, entre otros conflictos. Es preciso comprender un elemento básico: industrialización no significa avance en la democracia o los derechos civiles. Más bien estos nacen como reacción al desequilibrio que supone una sociedad de clases que aprovecha los avances técnicos para sostenerse.


Walter Benjamin en la Biblioteca Nacional de París. El autor alemán fue de los más lúcidos críticos de la idea de progreso. Sus Tesis de filosofía de la historia siguen siendo imprescindibles.

Ya que la revolución industrial tiene uno de sus epicentros clave en Gran Bretaña, no es de extrañar que sea el lugar principal del movimiento ludita y de donde éste recibe su nombre. Los primeros diseños de telar mecánico aparecen de la mano de Edmund Cartwright a finales del siglo XVIII, apoyándose en trabajos previos como el de Hargreaves de 1764. En 1768 James Watt desarrolla una máquina de vapor lo suficientemente estable y eficiente como para su uso industrial, lo que tendrá eco precisamente en los telares y en un medio de transporte que revolucionará las comunicaciones: el tren impulsado por una locomotora de vapor, en 1825 el primero. Huelga decir, como muchos sabéis, que uno de los motivos que impulsó el genocidio de tribus indígenas en los Estados Unidos fue el establecer el trazado ferroviario entre las dos costas del país en el siglo XIX. Como el recorrido atravesaba zonas indias, se hace desaparecer a los indios y “problema resuelto”. En Historia todo está relacionado.


El genocidio de las tribus indígenas americanas a raíz de los intereses industriales se narra en la serie de cómic "Grandes héroes. El descubrimiento del mundo", muy a tener en cuenta y de la que tenemos otro artículo AQUÍ . Abajo: diseño de la máquina de vapor de Watt.


Así mismo hay que comprender que la revolución industrial es uno de los elementos clave de la nueva sociedad de clases. Previamente a la Revolución francesa de 1789 predominaban los “estamentos”, estratos sociales en los que se quedaba por siempre por nacimiento, salvo excepciones muy poco frecuentes. Para ser noble había que nacer noble. La posición social en la sociedad de clases la marca el poder económico. Pero una de las paradojas de la sociedad de clases es que se irá convirtiendo progresivamente en estamental porque ahora igual que antes, el que no nace en familias bien posicionadas y con poder real, tiene muy difícil alcanzar verdadero poder. En parte esto lo explico en el PÓDCAST dedicado al modernismo.


Es frecuente encontrar en la arquitectura modernista símbolos que sacralizan la protección de la propiedad privada. Puerta en Barcelona, imagen propia.

La nueva sociedad de élites burguesas asentadas sobre el capital se gesta desde hace siglos, ya que con la revolución de crédito los burgueses comerciantes fueron asentando su pujanza desde época medieval. Pero un elemento cualitativo va a ser el maquinismo. Con este la producción se multiplica sin haber resuelto la desigualdad social. Es lo que va a quedar reflejado en las obras de Dickens o en La máquina del tiempo de Wells. Todo ello además en su origen desde una perspectiva cultural protestante. El catolicismo doctrinalmente tenía un problema con la riqueza, más bien condenada en los evangelios, ya sabéis eso de que es más difícil que un rico llegue al cielo, que un camello pase por el hueco de la aguja. Otra cosa es la riqueza de las élites eclesiásticas, justificada tradicionalmente con el argumento de que para que la Iglesia pueda ser autónoma debe ser rica. Una justificación, siendo suaves, regulera porque en ningún sitio de los evangelios se dice “sé rico para ser independiente”, pero ese es otro tema. Sin embargo con el protestantismo la élite socio-política, más que la eclesiástica, es la de los burgueses a la que la ideología protestante viene muy bien. Long story short: una de las diferencias entre católicos y algunas de las principales corrientes protestantes, es que los primeros creen en el libre albedrío (el ser humano es libre para tomar decisiones) y los segundos en la predestinación (Dios es tan poderoso que ya sabe lo que va a pasar, incluidas nuestras decisiones que quedan por lo tanto limitadas por ese conocimiento divino). Así que para los primeros tradicionalmente, con muchos matices porque como ya he dicho a la Iglesia católica también le gusta el dinerico, si te forras algo pecaminoso estarás haciendo, mientras que para los segundos si te estás forrando es prueba de que eres bueno a los ojos de Dios. ¿Os parece una chorrada? A mí también, pero es lo que tiene debatir sobre lo que supuestamente un tío barbudo quiere y lo que es peor, matarnos porque el de enfrente dice que el tío barbudo quiere otra cosa distinta a la que quiero yo.


"Voy a darme un paseico por el futuro para ver cómo va la lucha de clases". Fotograma de la icónica película La máquina del tiempo (Pal, 1960), una de las versiones de la novela de Wells.

No quiero dar muchas fechas, pero podemos ver que el Zeitgeist de la revolución industrial encuentra su eclosión entre los siglos XVIII y XIX. En 1829 llega la máquina de coser por el francés Barthélemy Thimonnier en un diseño exitoso de nuevo, aunque había habido prototipos anteriores, por ejemplo el de Thomas Saint en 1790. El vapor no solo llegará a los trenes sino así mismo a la navegación, acortando considerablemente la duración de las rutas, teniendo navegación por ese medio desde 1807. Todo apoyado en una vertiente crediticia que, como comentaba antes, viene desde época medieval pero que va a encontrar un enorme impulso con la creación del Banco de Inglaterra en 1694. Las nuevas máquinas son caras, pero el señor del banco presta el dinero al empresario y a funcionar. El crecimiento económico basado en el inestable pilar del crédito queda sacralizado. La inestabilidad social derivada de ello aún la padecemos.


Establecimiento de la carta  fundacional del Banco de Inglaterra (Dominio Público vía Wikicommons). De aquí a las celebraciones bañadas en cocaína y descritas en El lobo de Wall Street (Scorsese, 2013) no queda nada.

También aparece la figura del minero contemporáneo con sus condiciones de vida lamentables, pues la hulla (que es carbón mineral) es clave para los nuevos combustibles, o la del emigrante europeo que se marcha porque su vida está amenazada constantemente por hambrunas. La penosa función del minero existía antes, por ejemplo en las Médulas romanas o en el Potosí colonial, pero la expansión e impacto social que alcanza en época contemporánea  era inimaginable previamente. Por otro lado icónica culturalmente ha sido la imagen del irlandés emigrando a los Estados Unidos, hasta el punto de que se bromeaba que todo policía estadounidense era de origen irlandés. Por supuesto hay una cantidad ingente de esclavos con los que se trafica, por ejemplo con destino a las plantaciones algodoneras del sur estadounidense.


Niños en explotaciones mineras de Pennsylvania (Fotografía por Lewis Hine, 1911. Vía archivo de Yale). Abajo: la problemática social de la minería siguió durante todo el siglo XX, agravado por políticos como Margaret Thatcher y en la actualidad con minerales necesarios para las nuevas tecnologías. Se ha descrito en obras como Tocando el viento (Herman, 1996). Fotogramas de la película.



El movimiento ludita se desarrolló fundamentalmente desde 1811 durante cinco o seis años, haciendo su nombre referencia a Ned Ludd, quien habría destruido tejedoras mecánicas a la altura de 1779, cuando las desarrolla Crompton. Se comentaba que operaba en el área de Nottingham, lo que es muy simbólico, porque el bosque de Sherwood, base de operaciones del así mismo mitológico Robin Hood, está en esa zona y también se presentaba como refugio de Ludd. Es una de las regiones en la que se va forjando el núcleo industrial británico. En esos cinco años clave de las protestas, algunos industriales recibirán cartas apelando a la destrucción de la maquinaria, varias firmadas por el Ludd idealizado y una especie de sosias mítico de Robin Hood. El Zorro, vamos.

Hubo diversos enfrentamientos, uno de los más famosos en Lancashire entre el 20 y 21 de abril de 1812 en la fábrica de Daniel Burton, que disponía de telares mecánicos. Los testimonios de la época señalan que los asaltantes llevaban un muñeco que presentaban como “el general Ludd” y que quemaron la casa de Burton, ya que no pudieron hacerlo con la fábrica. Uno de los últimos alzamientos se produjo en 1817 en Pentrich, Derbyshire, siendo ejecutados por ahorcamiento varios cabecillas como Jeremiah Brandreth. Particularmente interesante de este evento fue el hecho de que el gobierno introdujo en el movimiento a un topo, William J. Oliver. Esta es una figura muy representativa de la actuación de los gobiernos contra los movimientos sociales. Hay indicios de que Oliver sugirió a los sublevados algunas de las acciones más violentas, para justificar posteriormente un fuerte castigo, pero lo que en cualquier caso está demostrado es que el gobierno británico sabía que se iban a producir los disturbios por las informaciones de Oliver y no actuó, esperando a hacerlo después para así mismo justificar duras condenas, como la ejecución de Brandreth.

La represión del movimiento movilizó a 12.000 soldados, más que muchas campañas del ejército británico de la época en el exterior. Ninguna broma en la cantidad, lo que da idea de con quien pone toda su fuerza el Estado. Lord Byron señaló:

He estado en algunas de las provincias más reprimidas de Turquía, pero nunca, bajo el más despótico de los gobiernos infieles, he contemplado semejante miserable desgracia como la que he contemplado desde mi retorno, en el mismo corazón de un país cristiano. (Discurso en la Cámara de los Lores, 1812).


Dibujo de Lord Byron con su perro. Acuarela por la amiga del poeta Elizabeth Bridget Pigot en 1807. Byron escribió el poema Canción a las luditas (1816) con estrofas como "Abajo todos los reyes, salvo el rey Ludd" .

Se produjo un juicio multitudinario en 1813 que llevo a duras penas, incluidas como hemos visto ejecuciones. El destruir máquinas fue considerado “delito capital”. Nada más y nada menos. Repito: El destruir máquinas fue considerado “delito capital”.


Imagen satírica de Jeremiah Brandreth (obsérvese que está engrilletado) en 1817, año de su ejecución.

Las condiciones obreras eran terribles. El trabajo infantil en fábricas no se prohíbe en Inglaterra hasta una fecha tan tardía como 1833 por la Factory Act. En minas, donde había mucha querencia por los niños porque se podrían meter en túneles minúsculos, en 1842. Terrible, ¿no? Pues las leyes lo prohíben en esas fechas para menores de 9 años. Los de 10 y posteriores tendrán que esperar otros 40 años para ser protegidos por leyes similares. Qué bonito es el capitalismo. 

Imagen de actividad fabril (1835?).

El movimiento socialista y comunista es en gran medida hijo de esta injusticia. Marx tiene éxito porque canaliza el análisis de la historia de una manera incompleta, pero en elementos clave correcta. La solución que aporta sobre todo vía lo que denominó “dictadura del proletariado” es un desastre por culpa de la propia limitación de la teoría y por la aplicación de la misma por gente con una concepción elitista y violenta del poder como Lenin. Esto lo explico en el artículo (AQUÍ) sobre Materialismo histórico en relación con la “Trilogía marciana” de Kim Stanley Robinson. Sí, “marciana”, no “mariana” o “materialista”, pero es que la Ciencia ficción mola mucho. La cuestión es que hay una lección básica de todo esto que no se suele poner de manifiesto por filias y fobias de unos y otros: los movimientos revolucionarios pierden su razón de ser en sociedades igualitarias y con derechos básicos garantizados. ¿No te gustan los Lenin, los Che, o los Maduro? Fácil: crea sociedades justas.

Hay un libro muy bueno, una colección de hecho, que es “El hombre y la mujer de”, coordinada por historiadores alemanes y publicada en España por Alianza. Aquí tengo el de El hombre del siglo XIX, que basa en gran medida sus conclusiones en la conocida como "microhistoria", que analiza el comportamiento de los individuos cotidianos. Es clave para conocer la historia, porque refleja lo que las fechas y eventos provocaban en la vida cotidiana de la mayoría de personas. Respecto a la revolución industrial, dicen lo siguiente: 

“El lugar de las antiguas formas de producción, basada predominantemente en el trabajo manual, fue ocupado por nuevas técnicas de producción mecánica organizadas al modo capitalista (…) el hombre del siglo XIX fue cada vez más un obrero industrial, o, incluso, una obrera. Su puesto de trabajo era la fábrica, aquel nuevo lugar de actividad productiva donde se habían instalado y mantenían en funcionamiento las máquinas. A diferencia del antiguo taller artesanal, las fábricas empleaban por lo general a muchas personas, concentraban a los obreros y los sometían a una disciplina laboral y temporal completamente nueva y desacostumbrada”. 

Todo esto que se señala para el siglo XIX sigue perviviendo. Recomiendo encarecidamente el cómic francés Puta fábrica del que realizamos en su momento una reseña AQUÍ. En este caso puedo hablar por experiencia propia. He trabajado más de 15 años en una fábrica. Durante bastante tiempo mientras hacía la carrera de Historia, de modo que me gustaba decir que estaba haciendo prácticas para “entender la revolución industrial”. Existe la alienación, o sentirse instrumentalizado, lo que lleva a serios problemas para mucha gente de drogas. En relación con lo anterior, de salud. He conocido por ejemplo gente con insomnio crónico por la alternancia de turnos de noche con otros. Una semana toca levantarse a las 5 de la mañana y otra acostarse a las 8 de la mañana. El tecnofeudalismo, término ahora de moda, en realidad viene de lejos. En las fábricas y en general en el modelo laboral capitalista, existe un régimen sancionador en manos de señores feudales que representan a la autoridad en el trabajo al margen del sistema punitivo del Estado aunque permitido por este. En relación con ello siempre me ha llamado la atención ver a personas que ha realizado carreras difíciles como ingenierías, quedar relegados por el sistema a la tarea de policías fabriles, dedicados a vigilar a obreros para sancionarlos por actividades como hablar con un compañero o no alcanzar una producción mínima. ¡Qué bonito es el capitalismo!


Cómic Puta Fábrica (Efix-Levaray), editado por "La oveja roja".

Por todo lo anterior, cuando el sistema derivado de la revolución industrial se fue asentando, el ludismo fue uno de los primeros movimientos en forjar clase obrera. Poco a poco empieza a haber un desacople entre burguesía y trabajadores. Habían estado juntos en las revoluciones francesa o estadounidense, pero cuando la élite burguesa alcanza sus objetivos políticos, instaura un sistema que sigue permitiendo estamentos con los obreros en la base. Por ello estos van sublevándose de manera progresiva ya no con, sino contra la burguesía. De ahí los levantamientos luditas o los grandes movimientos revolucionarios europeos de 1830, 1848 o sucesos como la Comuna de París de 1871. El ludismo no cayó en un saco roto y facilitó la génesis del movimiento obrero, como el reflejado por el cartismo. Entre los líderes de este último estuvo Francis Place, uno de los redactores de la "carta del pueblo", de ahí el nombre, presentada en 1837. En ella se solicitaban “locuras” como:


—Derecho a voto independiente de la renta.


—Sufragio secreto.


—Salario para los políticos de modo que no solo los ricos pudieran permitirse estar en los órganos de poder.


—Mejora de las condiciones laborales, con jornadas de trabajo no mayores a las diez horas.


Representación (1886) de los llamados "disturbios cartistas".

Como vemos, la Revolución francesa o industrial no permitieron por sí mismas la mejora vital de las condiciones de vida de los sectores más pauperizados, antes al contrario.

Tampoco debemos pensar que el ludismo se produjo por las crisis de las guerras napoleónicas, que tuvieron su pico entre 1808 y 1815. Ciertamente Gran Bretaña se vio en una situación compleja por el bloqueo económico que Napoleón decretó contra las islas británicas, pero es que muchos de los veteranos del conflicto europeo volvieron de la guerra solo para encontrar condiciones laborales de explotación. Eran los “Rambo” del XIX: he ido supuestamente a defender a mi país de Napoleón y al volver el sheriff solo me da golpes. “¡No siento las piernas, Dios mío!” (en efecto: la frase no sale en la peli, la popularizó en España el cómico Santiago Urrialde).


El soldado utilizado como carne de cañón y luego abandonado es común en los conflictos promovidos por las potencias imperialistas contemporáneas. Imagen de Acorralado (Kotcheff, 1982), película basada en una novela de diez años antes escrita por David Morrell.

El ludismo tuvo así mismo eco en el campo, donde apareció la figura mítica del capitan Swing, posiblemente haciendo referencia al movimiento circular (swing) con el que se maneja la hoz. Es un nombre que por cierto asumió con muy buen gusto una editorial, la “Capitán Swing”. Aquí en la fortaleza tenemos publicados por ellos El poder del mito de Joseph Campbell, antropólogo que ha influenciado enormemente como muchos sabéis, a creadores como George Lucas (y previamente, a Kubrick, algo no tan conocido), o un libro clave para comprender el tema que nos ocupa: La formación de la clase obrera en Gran Bretaña por E. P. Thompson. En Yorkshire jornaleros dedicados a la cosecha bautizaron un martillo con un nombre bíblico, "Enoch", con el que destrozaban cosechadoras mecánicas fabricadas por la empresa de Enoch Taylor. Así daban un doble sentido a sus acciones: como castigo bíblico y troleo. Se dice que gritaban al empuñar el martillo: Enoch las construyó, Enoch las destroza.


Representación de luditas destrozando telares mecánicos a martillazos (fecha sin atribuir). Abajo: La formación de la clase obrera en Inglaterra, editado en castellano por la editorial "Capitán Swing".



Todo ello en un marco en el que hay un retroceso de los bienes comunales. No os creáis una cosa que también se escucha mucho: ¡qué gran avance fue el código civil de Napoleón! Éste y otros similares, adoptados por muchos países, fueron instrumentos creados por la alta burguesía para incrementar y sacralizar su propiedad privada. Es uno de los motivos por los que aún hoy la vivienda sea considerada un activo de negocio antes que un derecho inalienable. Aún recuerdo la sorpresa que muchos alumnos de Historia contemporánea universal tuvimos en la universidad, cuando un profesor nos explicó que los códigos civiles actuales seguían estando basados (cuando no eran los mismos) en los decimonónicos. Cosas que no nos cuenta la tele. Lo que pensaron muchos veteranos de la época fue: vuelvo de la guerra, me dan un trabajo con el que no puedo vivir y aún menos mantener a una familia y encima no puedo acogerme a salvaguardas comunales porque los caciques han comprado los bienes de todos, ya que las leyes ahora se lo permiten. A tomar por saco, quemo la trilladora mecánica del cacique, que estoy hasta las napias. Gideon Mantell, médico especializado en obstetricia, viendo en aquella época a tanta gente que —literalmente— se moría de hambre, incluidos niños, dijo textualmente que las leyes estaban "hechas para proteger al rico y perjudicar al pobre". Y no estamos hablando de las leyes medievales, sino de las nuevas realizadas supuestamente a la luz de la transición entre el Antiguo Régimen y la época contemporánea. Menudos siglos de las luces estaban quedando. A resultas del cartismo, como sucedió antes con el ludismo, de nuevo se juzgaron a miles de personas solo en Gran Bretaña y la mayoría fueron condenados, incluyendo ejecuciones y exilio forzoso a colonias penitenciarias de lugares como Australia.


Carta de 1830, firmada por "los Cuarteles Generales de Swing" en la que se amenaza con quemar el Corpus Christie College de Cambridge. Calvin está contento.

El fenómeno no fue exclusivo de Gran Bretaña, sino común a los países que conocieron revolución industrial en el XIX. En 1831 en torno a 150-200 sastres destruyen diversas máquinas de coser del taller de la rue de Sèvres de París y propiedad de Thimmonier, quien recordemos fue pionero de esta tecnología. En realidad la suya era una de las primera fábricas de ropa, que era de uniformes para el ejército. De ahí al Inditex actual y sus prácticas un tanto dudosas solo hay un paso. De hecho España conoció también el fenómeno. Entre los sucesos más importantes relacionados, está el de Alcoy (Alicante) donde se produjo la destrucción de máquinas para el cardado e hilado de tejidos. Tan solo en esta localidad hubo enfrentamientos al respecto en 1821 y 1822. E incluso en 1825 se decidió que hubiera una fuerza militar permanente en la ciudad. Se llegó a detener a tantas personas que la prisión tuvo que ser ampliada. Recomiendo el pódcast que le dediqué a las prisiones AQUÍ.


El médico Gideon Mantell, quien denunció las malas condiciones de los trabajadores de la industria y de las clases populares. Retrato por James Masquerier, 1837. Abajo: Imagen que se adjudica a la representación de mujeres empleadas en la industria textil en la provincia de Alicante, España (fecha sin atribuir). 


De la misma forma que hubo una segunda guerra mundial, que en definitiva deriva de la primera, también hubo una segunda revolución industrial. A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX hay grandes avances técnicos en relación con el acero, la química, la electricidad y algo que revolucionó el mundo en gran medida para mal, entre otras cosas por generar un modelo urbanístico altamente contaminante y estresante: los vehículos de motor de explosión, como los coches. Pero el de los coches y sus mitos es algo tan importante que algún día le dedicaré algo específico. Simplificando mucho podemos decir que la segunda revolución industrial permite la creación de empresas gigantescas, de miles de trabajadores, a una escala global. Ese mundo es ya completamente el que estamos viviendo con poderosos grupos de presión económico y una geopolítica íntimamente relacionada con el petróleo.


Así se nos ha quedado la cara por el coche de combustión y ni nos hemos dado cuenta. La imagen es de la RECOMENDABILÍSIMA película La carrera de la muerte del año 2000 (Bartel, 1975). 

El avance tecnológico sin un acompañamiento de justicia social y garantías laborales, que era lo demandado por los luditas, solo podía conducir a enormes tensiones sociales, como así fue. Al ser un problema irresuelto, se llegó al neoludismo, que incorpora preocupaciones ecológicas y psicológicas relacionadas con la tecnología. Una figura clave al respecto ha sido la doctora en psicología por Columbia Chellis Glendinning, quien publicó Apuntes para un manifiesto neoludita en los años 90. Dijo: 

"La mayoría de estudiosos de la historia europea desechan a los luditas ingleses del s.XIX, tachándolos de ignorantes destroza máquinas y vándalos, haciendo referencia solo a sus atrevidas tácticas. Sin embargo, yendo más allá de esta interpretación encontramos un complejo, profundo y poco comprendido movimiento social cuyas raíces se sitúan en la lucha entre dos visiones del mundo.

La visión del mundo que los luditas del siglo XIX desafiaron era la del laissez-faire capitalista con su progresiva acaparación de poder, recursos y riqueza, racionalizada a través del énfasis en el progreso.

La visión del mundo que apoyaban era una más antigua, más descentralizada, una que se ligaba a la conexión entre trabajo, comunidad y familia mediante gremios, redes en las poblaciones y municipalidades. Vieron que las nuevas máquinas que los propietarios introducían en los lugares de trabajo eran amenazas no solo a sus trabajos sino también a la calidad de sus vidas y a las estructura de las comunidades que amaban. Al final, destruir esas máquinas era un último esfuerzo desesperado por gente desesperada cuyo mundo estaba al borde de la destrucción".


Chellis Glendinning (Imagen CC por Pixal Images vía Wikicommons).

Las conclusiones del tema de este capítulo, al estar en relación directa con el mundo presente, son de un enorme valor:

—Algunos sectores ideológicos se quejan de los desmanes, que han existido y graves, de muchos regímenes comunistas. Pero hay que tener en cuenta que sin los desmanes del capitalismo desaforado derivado de la revolución industrial muy posiblemente no habría habido un comunismo como lo entendió Marx y sus intérpretes. La respuesta a las demandas de los pobres fue la represión, lo que llevó a mucha gente a plantearse nuevas ideologías.

—La gran lección ludita sigue vigente hoy, como señalaba Chellis Lendinning: sin justicia social ni equilibrio ecológico, la tecnología va a servir en numerosas ocasiones para ponernos en peligro como especie y oprimirnos como individuos. Como con tantas otras alertas, podemos hacer caso… o no.

Este artículo se adscribe a la licencia Creative Commons (atribución-compartir igual).

La historia explicada. El ludismo (s. XIX): relevancia, análisis histórico y legado político-cultural © 2026 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0





¿QUIERE SABER MÁS?


—Las obras del historiador Eric Hobsbawn, quien fue especialista en el siglo XIX son recomendables. Entre los ejemplos está La era de las revoluciones o La era del imperio.

—Como se señala en el artículo, La formación de la clase obrera en Gran Bretaña es canónica.

—Artículo sobre la colección de cómic "Grandes héroes. El descubrimiento del mundo":


—Artículo sobre el cómic Puta fábrica:


—Artículo sobre el modernismo:


—Pódcast sobre Walter Benjamin y su filosofía:


—Pódcast sobre el modernismo:



—Pódcast sobre la IA en la Ciencia ficción: 



—Pódcast sobre el ludismo:



—Pódcast sobre las prisiones: