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jueves, 9 de octubre de 2025

FIGURAS CLAVE DE LA CIENCIA FICCIÓN: FREDERIK POHL (1919-2013)

“He dedicado mi vida a la Ciencia ficción. Es justo preguntar el motivo. Quiero decir, soy suficientemente inteligente. Podría haber desarrollado otras carreras, y algunas de ellas, al menos en su momento, parecían más atractivas en término de dólares y reconocimiento. Cuando desciendes a ello, ¿es contar mentiras sobre cosas que nunca han sucedido un modo responsable para un adulto de ocupar sus días? (…) La pregunta es bastante racional, pero tiene sólo una respuesta irracional: amor. Lo hago porque estoy enamorado. Hace mucho tiempo, quizás cuando tenía doce años, quizás más joven, me enamoré de la ciencia ficción (…) Tan sólo amé y soñé”  F. Pohl, The Way The Future Was. (1978), p.311


Arriba: Frederik Pohl escribió sus memorias con 59 años. Le quedaban otros 34 de vida y algunas de sus mejores obras por escribir. Abajo: La "Isaac Asimov Magazine" en su edición española, especialmente la etapa editada por Forum (1985-1986) contirbuyó a acercar el género a nuestro país. Contamos su historia en otro artículo (v. Bibliografía).



Frederik Pohl nos dejó hace unos años. Y entiendo perfectamente lo que decía en su autobiografía, porque yo también estoy enamorado de la Ciencia ficción, y fue precisamente él quien me concertó una cita con ella. Cuando era niño, tal vez de la edad que nuestro amigo cita, mi padre me regalo una Asimov Magazine que todavía, sin tapa y amarilleada, guardo como uno de esos pequeños regalos que ofrece la vida. Mis ojos de niño recorrieron ávidos las páginas, impactados por los mundos y las aventuras que allí se sucedían. Y, entre todos los relatos, enseguida elegí como favorito uno titulado La Paradoja de Fermi. ¿Su autor?, claro que ya sabéis la respuesta: Frederik Pohl. Esa historia ganó un prestigioso premio Hugo, pero ni conocía este dato ni me hubiera importado de tener constancia de él. Lo que realmente fue trascendental para mí, es que ahí se contaban cosas impactantes y había acción. ¿Qué más podía pedir?

Esta anécdota sirve como introducción al análisis de la obra de Pohl. A día de hoy, más de veinte años después, sus historias aún me parecen impactantes, y eso es porque abordan los temas que describen la sociedad en la que vivimos, su funcionamiento, sus peligros, sus aspiraciones, sus problemas, sus posibles soluciones. No es casual que a nuestro amigo le interesara la política, mucho. Ya en su adolescencia fue miembro del Partido Comunista de los Estados Unidos. Hay mucha gente que cuando piensa en comunismo, lo identifica de forma inevitable y equívoca con gulags y tanques soviéticos en Praga. Pero como el propio autor nos cuenta, sus compañeros en Estados Unidos estaban más alerta sobre las necesidades reales de la gente, como el trabajo, los derechos civiles, la paz o la democracia, que otros muchos grupos de la época. Ni siquiera pedían algo parecido a la dictadura del proletariado, sino que en la reivindicación más inmediata abogaban por promover una acción tan inocente como la reelección de Franklin D. Roosevelt (Ibid, p.61).  Otro gran autor de ciencia ficción, Kim Stanley Robinson, nos demuestra en Marte Rojo, que hay muchos comunismos, y algunos de ellos, compaginados con otras ideologías (incluida la del humanismo liberal) nos pueden interesar para construir algo bueno en el futuro. Al fin y al cabo, a Pohl y a otros como él, les movía un fin tan loable como la lucha contra el totalitarismo, e incluso llegó a alistarse en la Brigada Lincoln para luchar en España al lado del legítimo gobierno de la República. Fue rechazado por su juventud, pero poco le faltó para estar, tal vez, en Teruel combatiendo al lado de Miguel Hernández. Por desgracia, el aparato director del comunismo internacional fue siendo fagocitado por la dirección soviética. La crítica interna se hizo cada vez más difícil y las opiniones personales eran anuladas en favor, en muchas ocasiones, de los intereses puramente nacionalistas rusos. Esto no resulto indiferente a un amante de la libertad como Pohl, y el pacto germano-soviético de 1938 fue el principio del fin de su militancia. Cuando una camarada del partido le propuso brindar dos años después por la toma de París por parte de las tropas nazis, abandonó la organización. Sin embargo, la política nunca le dejó, ni él a ella, y leer sus libros es entender la sociedad contemporánea. El caso más representativo es Mercaderes del espacio (1953) escrito en colaboración con C. M. Kornbluth. La sociedad vacía y deshumanizada que muchas veces nos rodea está descrita con brillantez en una obra en la que el consumo fatuo se eleva a la categoría de religión, y en la que —metáfora que nos invita a reflexionar acerca de nuestro mundo a crédito— el protagonista cae preso en un lugar en el que cuanto más trabaja más deuda contrae. En la misma línea política se puede incluir la tardía —pero recomendable— secuela La guerra de los mercaderes (1984) o el maravilloso relato El túnel debajo del mundo, incluido en la colección “Corrientes Alternas” (1956), que describe —a través de los extraños eventos que se suceden en una pequeña localidad— como los individuos somos alienados hasta reducirnos a la mera categoría de consumidores sin mente. De hecho esta obra puede considerarse un muy temprano referente de productos como El Show de Truman (Weir, 1998), y contó con una muy correcta traslación a la pantalla, producida por la BBC en el marco de la serie Out of the Unknown (1966), aparte de una película italiana de 1969, Il tunnel sotto il mondo (Cozzi).



Arriba: Luigi Cozzi realizó, muy joven, la película experimental "Il tunnel sotto il Mondo" basándose (libremente) en el relato de Pohl. Abajo: Sus derroteros por la Ciencia ficción le llevaron posteriormente a universos muy diferentes, como el representado por "Starcrash, choque de galaxias" (1978, firmando como Lewis Coates), una de las primeras copias de "Star Wars" (Lucas, 1977) con David Hasselhoff y Christopher Plummer pasándoselo pipa. Img vía cultandexploitation.blogspot.com





La comprensión de nuestra sociedad, qué nos hace débiles como grupo e individuos, qué nos hace fuertes, cuáles son nuestros anhelos, cómo conseguirlos. Esto hace grande a la Ciencia ficción, esto hace grande a Pohl. Pero, y aquí voy con la segunda característica de su obra, temas tan profundos los aborda con un ritmo trepidante, sazonado con algo de humor socarrón marca de la casa, un tanto irónico, un tanto ácido, del que mete el dedo en la llaga. En definitiva ya con 19 años editó dos revistas pulp: "Astonishing Stories" y "Super Science Stories" y él sabía que los lectores de estos productos lo que querían era aventuras (Pohl, 1978, p. 107). Así que, puestos a contar cosas importantes, ¿por qué no hacerlo de forma divertida?. En la carrera de Historia muchos de los textos que hay que leer son imprescindibles para entender la sociedad, pero pocos divertidos. De ahí el valor que tienen los escritores que, como Pohl, conjugan las dos cosas. Incluso en obras menores como Terror (1986) o La trilogía del reverendo Hake (2003 a partir de relatos de 1979), el ritmo es alegre y el trasfondo interesante, lo que recomienda la lectura.



Análisis político y ritmo, sería bastante para escribir buenas novelas, pero Pohl no se quedó aquí. Otro de sus rasgos fue una curiosidad científica que le permitió proyectarse con éxito hacia el futuro, aportando ideas de cómo nuestro mundo puede llegar a ser técnicamente y como eso puede mejorarlo... o empeorarlo: “El aprendizaje, todo tipo de aprendizaje (…) pero sobre todo ciencia, es para mí el mejor deporte espectáculo (…) creo que de algún modo tengo una religión básica, cuyo propósito es comprender el mundo y todo lo que contiene. No necesito hacer los descubrimientos, pero necesito saber acerca de ellos” (Pohl,1978, pp. 221-222).

Así, recorrer las páginas de novelas tan aclamadas como Homo Plus (1976) o Pórtico (1977) y sus secuelas, es deleitarse con los rasgos políticos y de estilo señalados anteriormente, pero también con los elementos técnicos que las completan: un mundo posible de exploración espacial, de bioingeniería, de inteligencia artificial, entre otros campos desplegados ante nosotros de forma rigurosa para explorarlos junto al autor, en una especulación posible, en ocasiones deseable, en ocasiones temible, pero sujeta al debate filosófico al que su obra también invita.



La Ciencia ficción es un género propenso a las sagas, como le ha sucedido a "Pórtico" y la serie de los Heechee, en las que es habitual que la fuerza narrativa se vaya diluyendo. También ocurre aquí, aunque es de agradecer que Pohl introduce ideas potentes en todos los tomos. No es muy conocida en España, donde no se tradujo, la última obra de esta historia, "The Boy Who Would Live Forever" (2004). La historia se ha trasladado a dos videojuegos: "Frederik's Pohl Gateway" (1992) y "Gateway 2: Homeworld" (1993) bastante buenos en su género (gráfico conversacional mediante menús) y así mismo inéditos en nuestro país. Siempre he querido ir a un bar que se llame "Infierno azul".




Por tanto, con la suma de características señaladas, la inmersión en la obra de Pohl resulta recomendable para todo amante del género, en definitiva para todo aquel que guste de entenderse mejor a sí mismo y a lo que le rodea. Sin embargo, su labor en este campo no se redujo a la escritura, y a través de otros ámbitos contribuyó enormemente al crecimiento de la Ciencia ficción como género. Me refiero a su labor como editor y, en menor medida, como agente literario. Señalaba anteriormente como, con 19 años, poco antes de la Segunda Guerra Mundial, llegó a esta esfera a través de dos revistas pulp, además de representar los intereses comerciales de algunos de sus compañeros futurianos, grupo de amantes del género que Pohl contribuyó a fundar —en su mayoría también incipientes escritores como Asimov o el ya señalado Kornbluth—, facetas que le ayudaron a establecer sus primeras relaciones y actividades en el mundo editorial. Tras el parón por el conflicto bélico, en el que participó directamente, volvió a introducirse activamente en su labor previa de representante y logró la publicación de obras tan importantes como El día de los Trífidos de John Wyndham (1951) o la primera novela de Isaac Asimov, Un guijarro en el cielo (1950), por lo que este llegó a decir: “en resumen, Fred, más que cualquier otra persona, dejando aparte a John W. Campbell (…) hizo posible que me convirtiera en escritor” (Asimov, I. Asimov, memorias. 1994, p.61). En 1953 dejó su tarea como agente para centrarse en escribir, tras haber ayudado a más figuras que llegarían a ser importantes como Robert Sheckley, pero su labor editorial estaba lejos de estar concluida. En 1960 y hasta 1969 fue el editor de las importantes revistas "Galaxy" e "If" (esta última con la que ganó tres premios Hugo como mejor editor) aparte de otras como "Worlds of Tomorrow". Describió su labor en los siguientes términos: “la paga era miserable, el trabajo interminable. Fue el mejor empleo que he tenido en mi vida” (Pohl 1978 p. 237). En definitiva, al margen de las peculiaridades que iban con el cargo, como tener que relacionarse y competir con el ya mencionado John Campbell —quien entre otras rarezas gustaba de tener un bote de ketchup privado— o recibir a todo tipo de gente insólita que decidía visitarlo sólo por editar Ciencia ficción, como una mujer que irrumpió en su despacho afirmando ser espiada a través de implantes cerebrales, sabía que su papel a la hora de dar el empujón a escritores valiosos fue realmente importante. En definitiva, publicó trabajos de gente  crucial del tipo de —y aparte de los ya mencionados— Robert Heinlein, Poul Anderson, Jack Vance, Robert Silverberg, Larry Niven, Harlan Ellison, o Philip K. Dick entre otros.



Por norma general, los buenos autores no son más que buenos autores —y benditos sean, ya es más que lo que somos el común de los mortales— y los buenos editores no son más que buenos editores —y benditos sean, gracias a su trabajo podemos disfrutar de los buenos autores—. Frederik Pohl compaginó ambas tareas y con brillantez. Como escritor de Ciencia ficción creó obras que, por sus características, engrandecieron el género. Por otro lado, en su labor editorial publicó libros de personas que, a su vez, hicieron crecer este campo. Por ello merece ser doblemente enaltecido y recordado. No creo en el paraíso, pero a veces pienso en cómo sería este, caso de existir. Imagino un lugar, como una gran mansión —con su bar y con su sala de cine— en el que poder reunirte con gente que ha sido importante en tu vida. Si ese lugar tiene cabida en alguna dimensión, seguro que Pohl está tomándose ahora unas copas con mucha gente que ha contribuido a una mejor sociedad. En definitiva si ese lugar es real, confío en que tras cruzar el incierto horizonte pueda pasarme por allí para que el amigo Fred me cuente algunas anécdotas con su particular estilo socarrón. Por mi parte, yo le diría, para comenzar, unas pocas palabras: “gracias por todo, señor Pohl”.







 BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA (Y RECOMENDADA)


—ASIMOV, I. Asimov, memorias. Barcelona: Ediciones B, 1994.


—DECKARD, V. Publicaciones "de antaño": La Isaac Asimov Magazine España (Etapa Forum, 1985-1986) en Blogcaliptus (30 de junio de 2025). Disponible en el siguiente enlace:

https://blogcaliptusbonbon.blogspot.com/2025/06/publicaciones-de-antano-la-isaac-asimov.html


—DECKARD, V. La revista "Nueva Dimensión" (1968-1983): Un hito de la Ciencia ficción en España. En Blogcaliptus (2 de mayo de 2025). Disponible en el siguiente enlace:

https://blogcaliptusbonbon.blogspot.com/2025/05/la-revista-nueva-dimension-1968-1983-un.html 


—KORNBLUTH, C y POHL, F. Mercaderes del Espacio. Barcelona: Minotauro, 1994.


—POHL, F. Alternating Currents. London: Penguin, 1966.


—POHL, F. Homo Plus. Barcelona: Ediciones B, 2000.



—POHL, F. La Paradoja de Fermi en "Asimov Magazine". Barcelona: Planeta-De Agostini, 1987, PP. 157-174.



—POHL, F. Terror. Barcelona: Ultramar, 1988.



—POHL, F. The Merchants’ War. London: Futura Publications, 1986.



—POHL, F. The Way The Future Was. A Memoir. New York: A Del Rey Book, 1978.



—POHL, F. Trilogía del Reverendo Hake. Madrid: Pulp Ediciones, 2003.



—POHL, F. Pórtico. Barcelona: Bruguera, 1985.


 

FILMOGRAFÍA CONSULTADA (Y RECOMENDADA)


—Starcrash Dir. Luigi Cozzi como Lewis Coates, 1978. Disponible en castellano en el siguiente enlace:



—Tunnel Under the World en "Out of the Unknown" (2ª temporada, episodio 8). Dir. Alan Cooke. BBC, Reino Unido, 1966. Disponible en el siguiente enlace (en inglés):



—Il tunnel sotto il mondo. Dir. Luigi Cozzi. 1969. Disponible en el siguiente enlace (en italiano):


https://www.youtube.com/watch?v=kswojvrFmNI



PÓDCAST RECOMENDADOS


—Sobre Mercaderes del espacio:





Artículo acogido a licencia Creative Commons: libre de distribuir con atribución y sin modificaciones.
Figuras clave de la Ciencia ficción: Frederik Pohl (1919-2013) © 2025 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0

lunes, 30 de junio de 2025

PUBLICACIONES "DE ANTAÑO": LA "ISAAC ASIMOV MAGAZINE ESPAÑA" (ETAPA FORUM, 1985-1986)

 

El bibliófilo puede encontrar en España, en los mercadillos o librerías de segunda mano, la “Asimov Magazine”. Habitualmente su licencia más famosa, que llegó a través de Planeta, editorial que con su sello Forum entre 1986 y 1987 publicó quince ejemplares. Para conocer la historia de la cabecera estadounidense lo mejor es recurrir directamente a las memorias de Isaac Asimov. Ahí nos cuenta que, en 1976, uno de los ejecutivos de Davis Publications salió impresionado de una convención de Star Trek tras acompañar a sus hijos. Era el surgimiento del “frikismo de masas” como lo conocemos. Con tanta gente deseosa de consumir Ciencia ficción por obra y gracia de Roddenberry, Nimoy, Shatner y companía, al buen ejecutivo se le transformó el iris de los ojos —cual Tio Gilito— en símbolos de dólar, al pensar en las potencialidades del género. Por no extenderme mucho, diré que la Davis acabó proponiendo al Doctor una revista titulada con su nombre, siguiéndo el ejemplo de Ellery Queen’s Magazine y Alfred Hitchcock’s Mistery Magazine. Al respecto Asimov respondió con tres problemas: en primer lugar, no quería trabajar mucho para que el resto de su producción no se viera afectada; por otro lado, dos amigos dirigían revistas similares y, finalmente, en una de estas publicaciones, en concreto en The Magazine of Fantasy and Science Fiction, él ya escribía una columna de ciencia. Todo se resolvió con la promesa de no tener que hacer nada más que prestar su nombre, escribir la editorial y contestar algunas cartas de lectores, sin restricciones para publicar en más sitios. Tras consultar a sus amigos de la competencia y que le dieran permiso, con el argumento de que se atraerían más lectores para este tipo de literatura, la Isaac Asimov’s Science Fiction Magazine veía la luz a mediados de diciembre de 1976. Desde entonces ha cambiado de dueños varias veces (Bantan Doubleday Bell la adquirió en 1992, Crosstown Pub. en 1996 y Penny Pub. en 2012), pero su llegada al mercado ha sido ininterrumpida. Suma además varios premios —tal vez el más famoso el Hugo, otorgado 19 veces— a la edición.

En su habitual tono socarrón, Asimov habló de la competencia que, a raíz del surgimiento de la revista con su nombre, hubo entre las tres principales cabeceras del género, especialmente con Analog, editada por su amigo Ben Bova:

Analog y su predecesor Astounding, llevan en circulación dentro del campo de la ciencia-ficción más de un tercio de siglo, y mi revista Isaac Asimov's intenta emularla y aún superarla; cosa a la que naturalmente se opone Analog. (1) 
 
 
En comparación con el éxito de la publicación en Estados Unidos, en nuestro país se puede decir que pasó, por sus diversas reencarnaciones, sin pena ni gloria. Con todo la segunda licencia fue la más aceptada, con el buen recuerdo para algunos de que fue uno de nuestros primeros acercamientos a la Ciencia ficción. De ella se pueden encontrar por la red un puñado de artículos, y personas que dejan algún comentario de sus experiencias cuando la descubrieron. De las demás versiones españolas es poco menos que imposible encontrar información. Se habla de hasta cinco editoriales, pero seguras conocemos a día de hoy tres.  La primera  Picazo, entre 1979-1981 y la última Robel entre 2003-2005, estando Forum entre ambas. De la inicial hay quien ha criticado ferozmente la traducción, poniéndose como ejemplo el pasar de “Tarzan of the Apes” a “Tarzán de los Alpes” (Díez, 2020). Se ha dudado de si esto era cierto o no, pero lo he podido comprobar de primera mano (p. 62, n. 11, v. infra). Con todo, en mi opinión, no podemos descartar una errata de edición no atribuible al traductor (Giménez Sales, con una larguísima trayectoria).
 

Portadas de la edición Picazo. Aunque ya comentaremos que la etapa Forum tuvo brillantes ilustradores, las de Picazo son también bonitas. Contaron con artistas como Rubinat, Prieto, Maroto, Segrelles, o Miralles, influenciados por la psicodélica corriente de la "Nueva Ola" y por la fantasía heroica.


Abajo: créditos de Picazo con la licencia de Davis Publications, vía Scott Meredeith (presumiblemente para las negociaciones internacionales)  y comienzo de una de las editoriales, que eran algunas de las de la versión original por Asimov. Última imagen: fragmento con "Tarzán de los Alpes" en el capítulo de ensayo "En el camino de la Ciencia ficción: de Wells a Heinlein" por James Gunn.





 
Por lo que respecta a Forum, era parte de Planeta, de modo que nos podemos encontrar en la mancheta como Presidente a José Manuel Lara, uno de los hacedores y “deshacecedores” principales en el mundo editorial español. Forum se conoce sobre todo en el mundo del cómic, pues contó en exclusiva con los derechos de Marvel desde 1985. El mercado de publicaciones estaba en efervescencia en ese momento y Planeta entró en competencia directa con otras compañías como Bruguera, Zinco (poseedora de los derechos de DC), y en el ámbito de Ciencia ficción con Martínez Roca, Minotauro o Ultramar. Los dos primeros fagocitados posteriormente por la propia Planeta. La lucha estaba en todo lo alto y en la pugna Forum consiguió la licencia de la revista Asimov.
 

Arriba: varias de las portadas Forum, con ilustraciones de Segrelles (ya en Picazo) y Luís Royo (el número 3). Abajo: en las contraportadas de Picazo aparecía una foto de Asimov o, desde el 6, la ilustración de la siguiente portada (2). En las de Forum los retratos dibujados del escritor estadounidense (que ya habíamos visto en las editoriales de la primera) y, a partir del número 10, publicidad de la versión española de "Alfred Hitchcock's Mistery Magazine".
 

 

 
Las diferencias entre ediciones de las revistas, más allá del nombre, son notables. Si decíamos que el trabajo de Asimov en la cabecera estadounidense era escasa (aunque, ¿quien no hubiera deseado que le respondiera una carta?) en la Forum española era nula, aparte del título y algunos dibujos del Doctor. No había sección de correo y la editorial estuvo firmada por los directores literarios, quienes además hacían la selección de relatos (como en Picazo, no se dio paso en esta ocasión a autores en castellano, a diferencia de lo que ocurrirá en Robel). Fueron Carlo Frabetti durante once números y el recordado editor, escritor, así como traductor, Pedro Domingo Mutiñó (más conocido por uno de sus seudónimos, Domingo Santos) en los restantes y con las dudas del número 11, que no tiene firma. Las selecciones fueron irregulares y se suelen valorar más las del segundo, aunque en cualquier caso las decisiones de ambos nos permitieron a algunos, leer por primera vez a titanes de la talla de Frederik Pohl, Roger Zelazny, Larry Niven, Robert Silverberg o Brian Aldiss, entre otros. El contenido de las editoriales también me parecen loables y destilan constantemente un canto de amor hacia la Ciencia ficción. En una de ellas, por ejemplo, Frabretti argumenta que el género no debería de calificarse de pesimista, sino de «alarmante», ya que nos avisa de peligros por nuestras conductas sociales. En otra ensalza el papel del humor porque nuestras contradicciones como especie son cómicas, mientras que Domingo Santos saluda un “sano eclecticismo” del campo, ya que en definitiva como demostraba la revista, cabían relatos con reflexiones sobre temas tan dispares como el totalitarismo, la realidad de nuestras percepciones, el problema de la identidad o las relaciones del ser humano con un entorno ecológico en el que el equilibrio es indispensable.
 
 

 

 

 
 
Mención aparte merecen las portadas. En un momento de la juventud en el que los nombres de los escritores presentados decían poco o nada para mucha gente, la maestría de los ilustradores era crucial para atrapar la atención. En ese sentido tuvimos suerte con figuras como Fernando Fernández (número 1), Vicente Segrelles (2, 4, 5, 10, 13), Luís Royo (3, 6, 7, 8, 12, 14, 15), Jordi Longarón (9) y Manuel Sanjulián (11). Nos hicieron soñar con otros mundos, y sus dibujos de portada eran la invitación a conocerlos. Revistas míticas como “Cimoc”o “Zona 84” han conocido trabajos de algunos de ellos y en el extranjero se han valorado obras suyas. Mención especial me gustaría hacer para Luís Royo por motivos emocionales, ya que por un lado pude asistir a una impresionante exposición con sus originales y además fue uno de los gigantes, junto al imprescindible Alfonso Azpiri, de la ilustración en el mundo de los videojuegos españoles. La historia de la censura que le hicieron en la portada de la versión británica del juego «Game Over», debido a que la protagonista femenina dejaba entrever un pezón, es ya legendaria.



Abajo: pantalla de carga del "Game Over" (Dinamic, 1987) siguiendo la portada de Luís Royo. Img. CC vía amstrad.es



Tras el número 15 y como era habitual en la época, la revista desapareció sin previo aviso. Es de suponer que el mercado español no encontraba en ese momento la fuerza para sostener una revista de género (la longeva “Nueva Dimensión” también dirigida por Santos se tuvo que rendir unos años antes). Asimov vendía bien sus libros más representativos en nuestro país, pero ni de lejos tenía la trascendencia de la que gozaba en Estados Unidos. Pero con todo, pese a su breve periplo, es una de esas publicaciones que nos gusta traer por Podcaliptus. ¿Antigua? Sí. ¿Trae recuerdos que apelan a la nostalgia? También. Pero, ¿sigue permitiendo disfrutar de autores que han sido imprescindibles para el género, con relatos por otro lado no muy fáciles de encontrar en más lugares? Definitivamente, y además están las portadas y las editoriales de Frabetti o Santos, así que si se la encuentran por ahí —seguramente baratita— y no la conocen, prueben a echarle un ojo.
 


Martínez Roca también publicó alguna licencia que llevaba el nombre de Asimov, este ejemplar de 1988. En la dirección de la colección "Gran Super Ficción" estuvo Alejo Cuervo, enamorado del géneroy fundador de la editorial (y tienda) Gigamesh. Podemos encontrar en la traducción a Giménez Sales, quien trabajó en Picazo.

(1) El testimonio se puede leer en la editorial en la licencia de Picazo, en el número 5.
 
¿QUIERE SABER MÁS? 

—Asimov, I. Memorias. (Ediciones B, 1994).
 
 —Deckard, V. (2025). «La revista "Nueva Dimensión", un hito de la Ciencia ficción en España». Blogcaliptus Bonbon.
 
—Díez, J. (2020): «Fracasando por placer (XVIII): Isaac Asimov Magazine nº 11. Forum, 1986» en ccyberdark.net
 
  
—Pestarini, L. (2020): «Las revistas de ciencia ficción (VI): la "Asimov" de Picazo» en "Cuasar. Ciencia ficción y literatura fantástica":
 
 
—Podcaliptus Bonbon (2024): «11X01: La Ciencia ficción en la revista "Nueva Dimensión"» [Pódcast]:
 
 
 —Podcaliptus Bonbon (2021): «Interesantes publicaciones de antaño»
 
https://www.ivoox.com/podcaliptus-8-x-06-interesantes-publicaciones-antano-audios-mp3_rf_75696888_1.html 
 
Este artículo se acoge a la licencia Creative Commons 4.0. (Atribución-Compartir igual).

Publicaciones "de antaño": La "Isaac Asimov Magazine España" (Etapa Forum, 1985-1986) © 2025 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0  


LIBRO RECOMENDADO POR PODCALIPTUS PORQUE "MOLA ARMA DE CLÉRIGO". ES DECIR, "MAZO"