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martes, 31 de marzo de 2026

UN RELATO CRUCIAL PARA LA CIENCIA FICCIÓN DURANTE MÁS DE MEDIO SIGLO: "THE ROLLERBALL MURDER" (HARRISON, 1973)

Imagen de cabecera: CC en rheaven.blogspot.com

Hace más de cincuenta años la revista “Esquire” publicaba un breve relato del escritor William Harrison: The Rollerball Murder (1973). Inédito en castellano, supuso un punto de inflexión relevante para la Ciencia ficción ―en estética y fondo― de todo el mundo, en gran medida por su conversión a una película de culto dos años después, que guionizó el propio escritor. El texto es pionero dentro de un subgénero, el Ciberpunk, que formalmente se fundaría una década después con Blade Runner (1982) y Neuromante (1984). Sin embargo algunos de los elementos nucleares del movimiento se encontraban ya en el trabajo de Harrison (1). Pasemos a analizarlo y contextualizarlo brevemente.


El texto se editaría posteriormente en colecciones de relatos. CC en isfbd.org

El arte no es indiferente de su época histórica y mucho menos la narrativa de Ciencia ficción, gran espejo proyectado hacia el futuro pero cuya imagen devuelve el presente. 1973 es el año de la llamada crisis del petróleo. En general los años 70 constituyen la ruptura social del orden establecido tras la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente al gran conflicto bélico, el llamado mundo occidental había vivido unas décadas de estabilidad basadas en el fortalecimiento del estado de bienestar, en aras de reducir el recorrido de movimientos populistas y por el miedo al bloque “enemigo”. Este lo representaba fundamentalmente el comunismo pasado por el tamiz leninista (posteriormente nacional-stalinista) de la Unión Soviética. Ambos contendientes, rectores de la mayor parte de la dinámica política global, poseían sin embargo una serie de contradicciones internas que les llevaron a serios problemas, los cuales desembocaron en el pesimismo y crítica política que orbitó la cultura de los 70. Como este artículo versa sobre una obra estadounidense, podemos decir que en el caso de este país las fallas sistémicas venían dadas por una contradicción entre el fortalecimiento de la sociedad civil interna y una geopolítica exterior neocolonialista (en Vietnam o América latina, por citar algunos ámbitos). También por la progresiva asunción por parte de las élites de los postulados turbocapitalistas de la Escuela de Chicago, lo que cristalizará en los gobiernos de los 80 de Reagan o ―en el caso británico― de Thatcher.

Las investigaciones del prestigioso historiador Tony Judt son claves para comprender la crisis de los 70. CC en unmundoparacurra.es

La música fue reflejo de esta cuestión, con el desarrollo del movimiento punk, de profunda carga nihilista y atacado duramente por el conservadurismo. Su estética ―que permeará en la Ciencia ficción― tenía un claro significado apocalíptico, algo demostrado en obras imprescindibles sobre esta corriente como Por favor mátame. Una historia oral del punk. (McNeil, McCain, 1999). Será el formalismo que adoptarán obras icónicas del tipo de Mad Max (Miller, 1979) e incluso anteriores como Un muchacho y su perro (Jones, 1975, basada en un relato de Harlan Ellison). También Rollerball.

Fotograma de la curiosa "Un muchacho y su perro". Mad Max antes de Mad Max. CC en universodecienciaficcion.blogspot.com

No voy a adentrarme en la película, mucho más conocida. Valga decir que apoyada en el texto publicado en "Esquire", supuso otro ladrillo más en la construcción de la Ciencia ficción setentera. Ésta inmersa con pleno derecho en el cine del llamado “Nuevo Hollywood”, comprometido socialmente y catalizador de las fallas sociales anteriormente señaladas. El género fílmico de grandes salas estuvo ahí hasta el cambio de paradigma que marcó el estreno de Star Wars en el 77. Posteriormente vamos a hallar casos de este tipo de cine social a través del Ciberpunk (la mencionada Blade Runner puede ser un gran ejemplo) pero cada vez más aislados dentro del mainstream. Es significativo que la película de Scott fuera un fracaso en una taquilla atraída hacia otras perspectivas. Anteriormente el cine comprometido tuvo grandes hitos con obras de la talla de Taxi Driver (Scorsese, 1976) o El cazador (Cimino, 1978). La anticipación no se quedó atrás desde 2001 (Kubrick, 1969), en gran medida una obra sobre la deshumanización, hasta la ecológica Naves misteriosas (Trumbull, 1972) pasando por muchas otras más desconocidas, del tipo de la divertida parodia La carrera de la muerte del año 2000 (Bartel, 1975). Esta última pretendió subirse a la ola impulsada por Rollerball, pero constituye así mismo una disfrutable obra con méritos y personalidad propia. Tanto es así que se introdujo en la cultura popular e inspiró a famosos productos como el videojuego Carmaggedon (Stainless Games, 1997), que dio mucho que hablar.

Por lo que respecta a la literatura, podemos afirmar que dentro de estas corrientes tendió a ir un paso por delante del cine. Si la crisis de los 70 fue recogida por las obras fílmicas, sus inquietantes preludios encontraron eco en los libros. La generación Beat de Kerouac o Burroughs anticipó la desesperanza punk. Bukowski empezaba a ser cronista ―sin paños calientes moralistas― de los desposeídos, mientras que en la Ciencia ficción, la conocida como “nueva ola” se introducía sin temor en temas políticos desde los 60, aunque pudiéndose encontrar rastros de ella incluso en la década anterior (2).


La carrera de la muerte del año 2000, nacida en la factoría de Roger Corman. Un placer nada culpable: Rambo se encuentra con Kung Fu. CC en cinedelos80.blogspot.com

No es de extrañar que en los 70 aparecieran textos eminentemente sociales como el de Harrison, y que el campo estuviera abonado para adaptaciones importantes en cine. Fue el caso de Rollerball. Otro parecido lo encontramos en Robert Sheckley, quien con sus textos La séptima víctima (1953) y The Prize of Peril (1958) inspiró películas posteriores. Fundamentalmente de las representadas por el “deporte de caza al hombre”, que tiene uno de sus ejemplos más conocidos en Perseguido (Glaser, 1987). (3)

En The Rollerball Murder, pese a su brevedad, se profundiza más en la sociedad distópica que en la película. Sabemos que el mundo está dirigido por megacorporaciones. Cada una de ellas gestiona algún servicio básico privatizado, de modo que nos encontramos que controlan energía, transporte, comida, vivienda, aparte de lo que se denomina "Servicios y Bienes generales de consumo". El descontento social se canaliza mediante un deporte violento llamado Rollerball. Las reglas son modificadas constantemente para hacerlo más sanguinario y por tanto más atractivo a unas masas adormecidas políticamente. En este contexto, Jonathan, jugador principal del equipo en la órbita de la empresa de energía, encuentra cada vez más preguntas respecto a una sociedad que no le satisface pese a poseer lo máximo que ésta puede ofrecer.

La película de Rollerball posee ciertas virtudes estéticas, como las usadas para describir la vacuidad de la élite dominante. Impagable la escena en la que, para pasar el rato, se dedican a pegar cañonazos aleatorios con un pistolón láser.

Es un relato valiente, que crítica el sistema propio, algo fundamental en la ética política, como puso de manifiesto el imprescindible filósofo Baltasar Gracián. Es fácil ver fallos en la ideología ajena, no tanto en la que rodea al cronista, pero habitualmente se consigue la más valiosa denuncia cuando se habla de los “míos” y no de los “otros”. Aunque denunciado en su momento el carácter alienante del régimen soviético por numerosas obras, Harrison pone de manifiesto con su narración que los profetas del mercado capitalista, es decir las grandes empresas y sus voceros, suponen un peligro real para el individuo. En su relato describe cómo los ejecutivos hacen todo lo posible para la desaparición de los libros, buscando que la población vire hacia entretenimientos más inofensivos con respecto al sistema (4) y cómo el saber es entendido desde una perspectiva meramente utilitarista. “El conocimiento ha de servir para el poder o simplemente te hace caer en la melancolía” dice el dueño de una de las grandes compañías. Filosofía que nos hace recordar que en el “mundo real”, amplios sectores de la política califican a las humanidades de inútiles.

En definitiva, un texto que ejemplifica muy bien una corriente cultural que, medio siglo después, describe nuestro mundo y algunos de los peligros que nos acechan. Viva la Ciencia ficción.


A Harrison le intentaron comprar los derechos de las normas “deportivas” del Rollerball. El hombre se indignó, claro.


NOTAS

(1) Entre otros autores, como el posteriormente mencionado Sheckley desde una perspectiva de sociedad distópica. En la órbita de una tecnología deshumanizadora, el Ciberpunk tiene precedentes en la película Welt am Draht (Werner Fassbinder, 1973) y en el relato en que se basa, Simulacron-3 (Galouye, 1964).

(2)Por ejemplo con el relato El tunel bajo el mundo (1955) de Pohl, o con la novela Mercaderes del espacio (1953) del mismo autor junto a Cyril Cornbluth.

(3) Perseguido es adaptación de una obra de Stephen King, bajo seudónimo de Richard Bachman. El autor puede considerarse (entre otras muchas cosas) un escritor social, e inscrito en corrientes como la Ciencia ficción surgida de la “nueva ola”. Una descripción de sociedad distópica con juegos sádicos puede encontrarse en otra de sus novelas, La larga marcha (1979). Algunos exponentes del cine de acción de los 80, como en la propia Perseguido (1987) poseen cierta denuncia social, proveniente de la literatura y cine de la década anterior. Por su parte Sheckley innova dentro de una tradición rastreable al menos desde el relato El juego más peligroso (Connell, 1924). Lo hemos traducido con licencia Creative Commons (v. sección ¿Quiere saber más?). 

(4) Las grandes novelas distópicas ya alertaron sobre ello. Y desde luego con respecto al tema de los libros el modelo es Fahrenheit 451 (Bradbury, 1953) otra de las obras que anticipa el Ciberpunk.


¿QUIERE SABER MÁS?

—Artículo sobre Das Millionenspiel, crucial película alemana que versiona el relato The Prize of Peril. DECKARD, V. (2015). Ciencia ficción alemana e influyente: "Das Millionenspiel" (Toelle, 1970):


—Pódcast sobre el subgénero de la "caza al hombre" en ámbitos televisivos o de espectáculo público:


—Pódcast sobre Mercaderes del espacio:



—Artículo sobre Frederik Pohl. DECKARD, V. (2025). Figuras clave de la Ciencia ficción. Frederik Pohl (1919-2013):


—Relato de Connell El juego más peligroso (The Most Dangerous Game, 1924). Traducción Creative Commons y análisis. En formato texto y audio:


—Pódcast sobre Baltasar Gracián:




 


MÁS MEDIO SIGLO DE UN RELATO CRUCIAL PARA LA CIENCIA FICCIÓN: THE ROLLERBALL MURDER (1973) © 2026 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0

domingo, 3 de mayo de 2015

Una distopía pionera: "Nosotros", de Yevgueni Zamiatin (1920)

Multitud de obras contemporáneas están inspiradas en las distopías Un mundo feliz (Huxley, 1932), 1984 (Orwell, 1948) o Fahrenheit 451 (Bradbury, 1953). Es mucho menos conocida la que se considera como una de las primeras del género: Мы (Nosotros, 1920? 1ª ed. 1924) (1) que escribió el escritor ruso Yevgueni Zamiatin y que puede considerarse pionera en la temática, algo que reconoció el propio George Orwell al menos en su caso (2).


En el texto se nos describe un estado futuro y totalitario, regido por "El Benefactor", claro predecesor de "El Gran Hermano" orwelliano. Las personas no tienen rasgos de identidad personal como nombres tradicionales, siendo el protagonista de la novela D-503. Es el principal responsable de la construcción de "La Integral", cohete con el que el gobierno pretende expandir sus ideas políticas por el resto del cosmos. Todo está regido por patrones matemáticos, desde las horas de trabajo y comida hasta las relaciones sexuales. La arquitectura se diseña cuidadosamente para el control, con las viviendas construidas con paredes transparentes para poderse observar su interior en todo momento. La mayoría de las características literarias de las narraciones de estas características se pueden encontrar aquí: la equiparación, por parte del poder, de la libertad con la delincuencia; la puesta en valor, por parte de ese mismo poder y sin matices, de la masa sobre la individualidad; la defensa del autor de emociones como el amor, contrapuestas a la burocracia deshumanizada. Historias que hablan de la necesidad de la diversidad o de la fantasía frente a la homogeneidad y el pensamiento único. 

La vida de Zamiatin influyó en la elaboración de este libro. Ingeniero naval, participó de los movimientos revolucionarios rusos que desembocaron en los procesos políticos de 1905 (entre entre ellos la famosa sublevación del acorazado Potemkin) y de 1917. Desencantado posteriormente con la burocratización y violencia del proceso bolchevique, manifestó cada vez más su descontento, hasta que en 1932 logra exiliarse en Francia por mediación de Gorki. La desilusión de este periplo se refleja en Nosotros, que no pudo publicarse en la Unión Soviética hasta muchos años después de su redacción. No solamente sus experiencias personales marcaron su obra, sino que se imbuyó de la literatura de grandes como H. G. Wells, a quien Zamiatin conoció en una estancia en Inglaterra para supervisar la construcción de buques encargados por el gobierno ruso.


Zamiatin. Dominio Público. Abajo: 1. primera edición de la obra (1924), en inglés a partir de la traducción del manuscrito del autor. 2. primera edición publicada en ruso (1952). No hubo edición en Rusia hasta 1988.




El valor de esta obra es indudable. Literariamente y como punto de inflexión que hizo surgir un nuevo género, el distópico, con características propias. Éste tiene una fuerza tal que encuentra ecos en manifestaciones artísticas más allá de la literatura: el cine (THX 1138. Lucas, 1971; Metrópolis. Lang, 1927), el teatro (La sodomáquina. Frabetti, 1970), los videojuegos (Half Life 2. Valve, 2004) o el rol (Paranoia. Costikian et al. 1984). 

Fotograma de THX 1138. En el mundo descrito por la película, los "nombres" de las personas son una mezcla de letras aleatorias y números, de manera muy similar a Nosotros.

Es importante señalar que, desde el aparato propagandístico del ámbito neoliberal, se suele poner el énfasis en el hecho de que las novelas primigenias distópicas tienen su razón de ser en la crítica al comunismo. Esto es cierto solo en parte. En primer lugar hay muchos tipos de comunismo, siendo el representado por la Unión Soviética (en efecto tremendamente represor, como señaló Bertrand Russell) tan solo una de sus variantes. Las obras como Nosotros nos avisan de que muchos de los elementos de un sistema totalitario están presentes en las denominadas democracias liberales. Pongamos como ejemplo la alienación del trabajador. El gobierno en la novela tiene al taylorismo u "organización científica del trabajo", que contribuye a identificar a la persona con una máquina, como uno de sus referentes, al igual que lo es para los sistemas capitalistas. Por otro lado El Gran Benefactor critica las alternativas políticas como utópicas o irrealizables, como escuchamos habitualmente en los medios de comunicación. Elementos perjudiciales en sí mismos, pero que además pueden contribuir a la instauración de dictaduras si la población se desentiende de ellos.


Esta es la prueba de que el género distópico llegó al mundo del rol. De momento baste decir que el ordenador, que es el "Gran Hermano" de este libro, es... ESTÁS EN UN ERROR. NO HAY NADIE GRITANDO AQUÍ. GRACIAS POR TU COLABORACIÓN

Todos los interesados en la política encontrarán esta novela interesante y les hará más atractiva —si cabe — la Ciencia ficción. Para el recuerdo las palabras que Ziamiatin escribió a Stalin, recordándonos como desde diferentes perspectivas ideológicas, cuando caen en el dogmatismo, se persigue al ciudadano de espíritu crítico:

Sé que aquí, debido a mi costumbre de escribir según mi conciencia y no por mandato alguno, se me considera un escritor de derechas; mientras que allí, por esa misma causa, tarde o temprano me tildarán probablemente de bolchevique. Pero incluso bajo esas condiciones, allí no me condenarán a guardar silencio, tendré la posibilidad de escribir y de publicar, aunque no sea en ruso.


 
NOTAS

(1) Se cita la introducción de Clarence Brown a la edición Penguin (1993) como fuente de las fechas de creación de la novela: 1919 para el primer borrador y posibles correcciones hasta 1921. Dejo 1920 como año de creación de Nosotros por ser el más referenciado, pero no he podido acceder a los argumentos de Brown de primera mano. Lo mismo 

 (2) Se puede consultar el testimonio de Orwell, quien señaló Nosotros como "modelo para mi nueva novela" (1984) en Inside George Orwell. Bowker, G. (2003). Se puede consultar en línea (p.340):

 
¿QUIERE SABER MÁS?

—Referencias a las ediciones españolas vía la recomendable base de datos "Tercera Fundación":



—El libro El fantasma del ingeniero ejecutado es muy clarificador del lastre que supuso para la Unión Soviética la represión interna que ejerció su gobierno, que hizo perder por exilio, prisión o muerte, a gran cantidad de personas de la valía de Zamiatin (Graham, L. 2001):





Una distopía pionera: "Nosotros", de Yevgueni Zamiatin (1920) © 2026 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0