domingo, 3 de mayo de 2015

Una distopía pionera: "Nosotros", de Yevgueni Zamiatin (1920)

Multitud de obras contemporáneas están inspiradas en las distopías Un mundo feliz (Huxley, 1932), 1984 (Orwell, 1948) o Fahrenheit 451 (Bradbury, 1953). Es mucho menos conocida la que se considera como una de las primeras del género: Мы (Nosotros, 1920? 1ª ed. 1924) (1) que escribió el escritor ruso Yevgueni Zamiatin y que puede considerarse pionera en la temática, algo que reconoció el propio George Orwell al menos en su caso (2).


En el texto se nos describe un estado futuro y totalitario, regido por "El Benefactor", claro predecesor de "El Gran Hermano" orwelliano. Las personas no tienen rasgos de identidad personal como nombres tradicionales, siendo el protagonista de la novela D-503. Es el principal responsable de la construcción de "La Integral", cohete con el que el gobierno pretende expandir sus ideas políticas por el resto del cosmos. Todo está regido por patrones matemáticos, desde las horas de trabajo y comida hasta las relaciones sexuales. La arquitectura se diseña cuidadosamente para el control, con las viviendas construidas con paredes transparentes para poderse observar su interior en todo momento. La mayoría de las características literarias de las narraciones de estas características se pueden encontrar aquí: la equiparación, por parte del poder, de la libertad con la delincuencia; la puesta en valor, por parte de ese mismo poder y sin matices, de la masa sobre la individualidad; la defensa del autor de emociones como el amor, contrapuestas a la burocracia deshumanizada. Historias que hablan de la necesidad de la diversidad o de la fantasía frente a la homogeneidad y el pensamiento único. 

La vida de Zamiatin influyó en la elaboración de este libro. Ingeniero naval, participó de los movimientos revolucionarios rusos que desembocaron en los procesos políticos de 1905 (entre entre ellos la famosa sublevación del acorazado Potemkin) y de 1917. Desencantado posteriormente con la burocratización y violencia del proceso bolchevique, manifestó cada vez más su descontento, hasta que en 1932 logra exiliarse en Francia por mediación de Gorki. La desilusión de este periplo se refleja en Nosotros, que no pudo publicarse en la Unión Soviética hasta muchos años después de su redacción. No solamente sus experiencias personales marcaron su obra, sino que se imbuyó de la literatura de grandes como H. G. Wells, a quien Zamiatin conoció en una estancia en Inglaterra para supervisar la construcción de buques encargados por el gobierno ruso.


Zamiatin. Dominio Público. Abajo: 1. primera edición de la obra (1924), en inglés a partir de la traducción del manuscrito del autor. 2. primera edición publicada en ruso (1952). No hubo edición en Rusia hasta 1988.




El valor de esta obra es indudable. Literariamente y como punto de inflexión que hizo surgir un nuevo género, el distópico, con características propias. Éste tiene una fuerza tal que encuentra ecos en manifestaciones artísticas más allá de la literatura: el cine (THX 1138. Lucas, 1971; Metrópolis. Lang, 1927), el teatro (La sodomáquina. Frabetti, 1970), los videojuegos (Half Life 2. Valve, 2004) o el rol (Paranoia. Costikian et al. 1984). 

Fotograma de THX 1138. En el mundo descrito por la película, los "nombres" de las personas son una mezcla de letras aleatorias y números, de manera muy similar a Nosotros.

Es importante señalar que, desde el aparato propagandístico del ámbito neoliberal, se suele poner el énfasis en el hecho de que las novelas primigenias distópicas tienen su razón de ser en la crítica al comunismo. Esto es cierto solo en parte. En primer lugar hay muchos tipos de comunismo, siendo el representado por la Unión Soviética (en efecto tremendamente represor, como señaló Bertrand Russell) tan solo una de sus variantes. Las obras como Nosotros nos avisan de que muchos de los elementos de un sistema totalitario están presentes en las denominadas democracias liberales. Pongamos como ejemplo la alienación del trabajador. El gobierno en la novela tiene al taylorismo u "organización científica del trabajo", que contribuye a identificar a la persona con una máquina, como uno de sus referentes, al igual que lo es para los sistemas capitalistas. Por otro lado El Gran Benefactor critica las alternativas políticas como utópicas o irrealizables, como escuchamos habitualmente en los medios de comunicación. Elementos perjudiciales en sí mismos, pero que además pueden contribuir a la instauración de dictaduras si la población se desentiende de ellos.


Esta es la prueba de que el género distópico llegó al mundo del rol. De momento baste decir que el ordenador, que es el "Gran Hermano" de este libro, es... ESTÁS EN UN ERROR. NO HAY NADIE GRITANDO AQUÍ. GRACIAS POR TU COLABORACIÓN

Todos los interesados en la política encontrarán esta novela interesante y les hará más atractiva —si cabe — la Ciencia ficción. Para el recuerdo las palabras que Ziamiatin escribió a Stalin, recordándonos como desde diferentes perspectivas ideológicas, cuando caen en el dogmatismo, se persigue al ciudadano de espíritu crítico:

Sé que aquí, debido a mi costumbre de escribir según mi conciencia y no por mandato alguno, se me considera un escritor de derechas; mientras que allí, por esa misma causa, tarde o temprano me tildarán probablemente de bolchevique. Pero incluso bajo esas condiciones, allí no me condenarán a guardar silencio, tendré la posibilidad de escribir y de publicar, aunque no sea en ruso.


 
NOTAS

(1) Se cita la introducción de Clarence Brown a la edición Penguin (1993) como fuente de las fechas de creación de la novela: 1919 para el primer borrador y posibles correcciones hasta 1921. Dejo 1920 como año de creación de Nosotros por ser el más referenciado, pero no he podido acceder a los argumentos de Brown de primera mano. Lo mismo 

 (2) Se puede consultar el testimonio de Orwell, quien señaló Nosotros como "modelo para mi nueva novela" (1984) en Inside George Orwell. Bowker, G. (2003). Se puede consultar en línea (p.340):

 
¿QUIERE SABER MÁS?

—Referencias a las ediciones españolas vía la recomendable base de datos "Tercera Fundación":



—El libro El fantasma del ingeniero ejecutado es muy clarificador del lastre que supuso para la Unión Soviética la represión interna que ejerció su gobierno, que hizo perder por exilio, prisión o muerte, a gran cantidad de personas de la valía de Zamiatin (Graham, L. 2001):





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sábado, 28 de marzo de 2015

Ciencia ficción para aprender historia: La "Trilogía marciana" (Stanley Robinson, 1992-1996) y el materialismo histórico

—¡Ustedes no harán más que repetir la catástrofe socialista!

—No juzgues tan a la ligera ese periodo —replico Vlad—. Los países socialistas estaban amenazados por el capitalismo exterior y la corrupción interior, y no hay sistema capaz de sobrevivir a eso. No hay que tirar al bebé socialista con el agua del baño estalinista, o perderemos muchos conceptos que necesitamos. La Tierra está en manos del poder que derrotó al socialismo, y ese poder es una jerarquía irracional y destructiva. ¿Cómo podemos tratar con él sin que nos aplaste? Tenemos que buscar la solución donde sea, incluso en los sistemas que el presente orden de cosas derrotó.

Kim Stanley Robinson, Marte Verde (1994).


En este fragmento de la "Trilogía marciana", en concreto de su segundo volumen, se pone de manifiesto lo que propugna Kim Stanley Robinson a través de su personaje Vlad Taneev: no se puede desdeñar las alternativas políticas disidentes, ni todo su corpus ideológico, sólo porque el aparato ideológico de la doctrina dominante las anule. A lo largo de estos libros el autor explora la posibilidad de colonizar Marte. La trama, que comienza en 2026, atiende no solamente a los complejos aspectos técnicos de la expedición, sino también y sobre todo a reflexionar sobre la posibilidad de la instauración de un sistema político lo más justo posible. Kim Stanley Robinson, doctor en literatura inglesa, juega en la liga de los mejores autores de Ciencia ficción: los que se sirven del género para comprender mejor nuestro presente, en aras de plantear soluciones a los peligros que nos acechan como especie. En este doble objetivo bebe de diversas fuentes, desde el cantonalismo suizo al anarquismo, pasando por las concepciones transnacionales de Kant. En el artículo me voy a centrar sin embargo en el concepto de "materialismo histórico", cuyo principal teorizador se considera fue Karl Marx.

 
Típicas barbas de teórico del XIX. Abajo: Kim Stanley Robinson realizó su tesis doctoral sobre Philip K. Dick. Los temas que aborda en sus novelas son similares a los de este último, pero desde una perspectiva tecnológica verosímil. Lo que se conoce como Ciencia ficción "dura" o "hard" (2017. Imagen Creative Commons por Gage Skidmore vía Wikicommons).


Hay figuras históricas que no suelen plantear incomodidad ante su nombre. Winston Churchill es una de ellas, habitualmente citada con admiración —hace pocos días de este artículo por la política española Rosa Díez—, porque se suele desconocer, o se obvia, que es una persona que defendió la posibilidad de gasear a los indígenas en las colonias británicas (1). Por contra Marx es con frecuencia visto con desconfianza. Es posible que la mayoría de la gente al oír su nombre, evoque desfiles militares de la Unión Soviética, gulags, tanques en Praga o cosas peores. Ésta es en gran medida una imagen construida por el aparato ideológico de los dos bloques principales de la Guerra fría. Los soviéticos trataron de propugnar ser los únicos y verdaderos herederos de Marx, mientras que los teóricos del bloque occidental, al unir su nombre al de la política de la URSS de aquellos años, han contribuido a desprestigiar la validez de su obra como elemento útil para encontrar alternativas al statu quo actual.

En realidad, hay muchos tópicos falsos alrededor del autor alemán. Fallecido en 1883, nunca conoció la Unión Soviética, de cuyos orígenes le separaron prácticamente 35 años. Ni siquiera fue el inventor del comunismo, como se piensa generalmente, pues era un movimiento que ya había nacido cuando se adscribió a él (2). Por otro lado hay dos ámbitos fundamentales en su obra, el de teoría política y el de investigador social, los cuales, aunque estén relacionados en su obra —y desde algunos ámbitos ideológicos se buscan unir indisolublemente—, constituyen elementos diferenciados que han dejado un legado teórico separado. El primero tiene como núcleo la lucha de clases y el advenimiento del comunismo como sistema político, mientras que el segundo trata de describir el funcionamiento de la sociedad. Este meta es la que se sirve del "materialismo histórico" —término que es el que se ha asentado, aunque él no lo bautizó de esta manera— como instrumento de análisis. Dejando de lado en este artículo la primera esfera marxista, la de acción política, me gustaría plantear la siguiente pregunta: ¿es el materialismo histórico una herramienta útil para interpretar la sociedad?

El ámbito de la teoría política marxista en aras del advenimiento del comunismo ha sido criticado, con buenos argumentos, por filósofos como Bertrand Russell. Consideró que conceptos como el de "dictadura del proletariado" son propensos al mesianismo y a la asunción de la ideología marxista en un plano similar al religioso. Este tipo de teorías han llevado a ciertos movimientos progresistas a volverse hacia pensadores como Baruch Spinoza, en busca de alternativas con una concepción revolucionaria menos elitista y vertical. 

El marco teórico del concepto se estableció por Marx, en colaboración con el en general obviado Friedrich Engels, principalmente en dos obras: La Ideología Alemana (1846) y el prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política (1859). Apoyándose en autores previos como Feuerbach, llega a la conclusión de que son los medios materiales de la sociedad (actividad económica, sistemas de producción) los que determinan los aspectos ideológicos de la misma —conocidos como "superestructura"— (engranaje político, sistema judicial, ámbito cultural). En el texto de 1859 lo expresaba así: "El conjunto de estas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base real, sobre la cual se eleva una superestructura jurídica y política y a la que corresponden formas sociales determinadas de conciencia (...) No es la conciencia de los hombres la que determina la realidad; por el contrario, la realidad social es la que determina su conciencia".

Esta herramienta de conocimiento social no parece absurda teniendo en cuenta el mundo que nos rodea. En las sociedades denominadas equivocadamente como "desarrolladas", nos encontramos con una estructura capitalista basada en la producción y demanda masiva de productos elaborados. Los objetos de consumo en un gran porcentaje no son indispensables para la vida, sino que se basan en parámetros de prestigio social. Éste a su vez es un constructo armado por medios publicitarios y propagandísticos. Basta ver unos cuantos anuncios televisivos o expuestos en las marquesinas urbanas para ser conscientes de ello, lo que es explicado correctamente por el materialismo histórico. La herramienta no tiene nada que ver con la búsqueda del advenimiento del comunismo o la dictadura del proletariado: es un elemento de investigación político-social —no la única— que funciona. Por ello historiadores de prestigio utilizaron o utilizan este instrumento "marxista" para realizar su trabajo. Como los surgidos a la sombra de la revista británica "Past and Present", entre otros Eric Hobsbawn o el arqueólogo Gordon Childe, mencionado este último —en un detalle gracioso— como defensor de nuevas teorías en la película Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (Spielberg, 2008). Se pueden sumar a este corriente ciertas escuelas historiográficas francesas, con autores como Albert Soboul o Pierre Vilar.

Hobsbawn ha utilizado el materialismo histórico como forma válida de interpretación del pasado. Entre otros factores la publicidad, dictada por motivos económicos, transforma la forma de pensar de los seres humanos. Aunque tampoco debemos obviar que el papel de la cultura puede influir en la economía. De modo que es un camino bidireccional, algo a tener en cuenta para comprender correctamente el funcionamiento social.

Bebe Coca-Cola y se guay. Ahora necesitas Coca-Cola.

En conclusión, gran parte de la obra de Marx es válida como sistema de análisis social. Su uso no tiene nada que ver per se con la persecución de fines políticos represivos como los que instauró la Unión Soviética, pero a su vez puede ayudarnos a construir un mundo mejor como el teorizado en la "Trilogía marciana". Al respecto sirve —junto con otros elementos de análisis social— a encontrar los problemas que afectan al sistema en el que estamos imbuidos y que trata de anular cualquier alternativa.


NOTAS

(1) Glancey (2003).

(2) Antes de la fundación del Comunista por Correspondencia (1846) por Marx y Engels y su famoso Manifiesto de dos años después, el término en una concepción móderna ya circulaba al menos desde el siglo XVIII, con obras como el Projet de commounaté philosophe (1777).


¿QUIERE SABER MÁS?

—Uno de los documentos en los que Churchill defendió el uso de armas químicas, en este caso contra "tribus sin civilizar" (sic) en Mesopotamia (actual Irak), es el memorando que dictó el 12 de mayo de 1912. Aunque no lo he encontrado escaneado en línea, hace referencia a él Jonathan Glancey en "The Guardian" (Our last occupation, 19 de abril de 2003. Disponible aquí). La cita completa aparece así mismo en la web del America's National Churchill Museum (Disponible aquí).


—Pódcast sobre Spinoza:


—Pódcast sobre Marte, en el que se habla de la "Trilogía marciana" (dos partes):




—Pódcast sobre Bertrand Russell:

 
 
Ciencia ficción para aprender historia: La "Trilogía marciana" (Stanley Robinson, 1992-1996) y el materialismo histórico © 2026 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0

lunes, 16 de marzo de 2015

¡Perseguido en los recreativos! Smash T.V. (William Electronincs, 1990) y Nitro Ball (Data East, 1992)

En uno de nuestros "Podcaliptus Bonbón" (enlace aquí) que le dedicamos a Stephen King, oiríais como hablamos de ciertos títulos videojueguiles relacionados en mayor o menor medida con la obra del autor estadounidense. Hay dos que se desarrollaron exclusivamente para máquina arcade y que os pueden resultar curiosos. Su punto en contacto con King es indirecto, pero no deja de estar ahí, pues parecen estar inspirados en la película de The Running Man (Glaser, 1987), protagonizada por el (ex)Gobernator y que, a su vez, está basada en el libro homónimo del famoso escritor, aunque firmado con su seudónimo Richard Bachman. Al igual que en la peli, en ambos juegos nos encontramos con un programa de televisión consistente en un concursante que se defiende de enemigos que tratan de acabar con su vida, intentando llegar al final para ganar mucha, mucha pasta. El primero, Smash T.V. fue desarrollado por la empresa estadounidense Williams Electronics en 1990 y aparte de la premisa los puntos en común con el film son evidentes, más allá de tomar así mismo inspiración en otros videojuegos anteriores, como el excelente Robotron: 2084 del mismo programador, Eugene Jarvis. Por ejemplo tenemos un locutor guasón, en la más clara línea del Killian de la peli, alentando a la masa con unas exclamaciones con una intensidad en proporción directa con la destrucción provocada en pantalla. El sistema de juego es simple pero efectivo, propio de las recreativas de la época, pues desde una visión superior se han de destruir hordas y hordas de enemigos que tratan de alcanzarnos para acabar con nosotros. Al final de cada fase un jefe ciclado nos hará frente. De hecho, como comentamos en el pódcast, la propia película tiene una estructura muy videojueguil, con unos gigantones (Sub-Zero, Dynamo, Fireball y compañía) que de tanto en cuanto se ponen en el camino del Chuache. No lo probé en su época, pero en la actualidad aunque tiene una dinámica divertida es difícilmente jugable, pues se desarrolló para disparar con un segundo mando que permitía manejar la dirección del tiro independientemente del movimiento del personaje. Una dinámica de juego conocida como Twin-stick shooter no muy frecuente pero rastreable al menos hasta 1975 con Gun Fight de Taito y que tenía el ya mencionado Robotron. Si no se usa un segundo joystick en emulador, los botones provocan un lío tremendo para dirigir al proyectil, lo que lo lastra para pasar alguna tarde divertida con colegones. Lo que no le falta es gore: desmenbramientos y sangre a paletadas van a adornar nuestras pantallas, así que los fans del Peter Jackson pre-Señor de los Anillos están de enhorabuena.

¡Mejor que el Precio Justo, oigan!
¡A jugar!
Es de esos casos casos en los que dialogar no parece una opción

Nitro Ball es a día de hoy en mi opinión más divertido. Apareció dos años después de la mano de la japonesa Data East. Claramente sigue la línea de The Running Man, o por lo menos de Smash T.V. el cual tuvo cierto éxito en la época. Nos encontramos de nuevo un concurso con protagonista perseguido al que quieren asesinar y un locutor-animador con grititos (en esta ocasión sólo presentando las fases). Por otro lado en un giro extraño habitual en programas japoneses, mezclan la dinámica de acción shooter con el pinball. Los escenarios tienen elementos de este tipo de juegos, como fichas que se pueden derribar formando letras, círculos que suenan cuando se les acierta, pero —lo más "ido de olla" de todo— la posibilidad al coger ciertos objetos de que nuestro personaje se convierta en la clásica bola de acero de las máquinas de millón y, rebotando por aquí y por allá, les de candela a nuestros enemigos. Este sí que lo jugué en el momento de su aparición, gastándome dinerico con otro amiguete. Ya por aquellos años noventa nos gustaba bastante, pero ha sido un placer retomarlo ahora. Es divertido, corto, no excesivamente difícil y, a diferencia de Smash T.V. no da problemas a la hora de jugar con un mando estándar, así que puede ser una buena idea para un ratillo en casa —mejor con dos jugadores, desde luego— vía emulador.

La lista de premios de Nitro-Ball. La casa imagino que será en Torrevieja
¿Pinball y The Running Man? Claro, ¿"pa" qué elegir? 

Con estos dos juegos completamos el análisis de programas relacionados, en mayor o menor medida como decíamos, con la obra de Stephen King. En este caso concreto en el formato máquina de arcade. Esperamos que haya resultado de interés y que, en caso de oírlo, os gustara el podcast. ¡Hasta pronto!


ENLACES RELACIONADOS

—Sobre el sistema de juego Twin-stick shooter:


—Sobre Das Millionenspiel, película alemana de narrativa muy similar a Perseguido:


—Sobre The Most Dangerous Game, el relato que inaugura el subgénero de "caza al hombre":






¡Perseguido en los recreativos! Smash T.V. (William Electronincs, 1990) y Nitro Ball (Data East, 1992) © 2015 by Víctor Deckard is licensed under CC BY-ND 4.0

sábado, 7 de marzo de 2015

Ciencia ficción alemana e influyente: "Das Millionenspiel" (Toelle, 1970)

Das Millionenspiel (Toelle, 1970) es una de las películas más interesantes dentro del subgénero de "caza al hombre" y está emparentada con obras posteriores como la franco-yugoslava Le prix du danger (Boisset, 1983) o la famosa Perseguido protagonizada por Schwarzenneger (Glaser, 1987). En este artículo voy a contextualizarla y  ofrecer posibilidades para su visionado. 


En la época en que se realizó el film Europa era uno de los escenarios de la guerra Fría, lo que tenía plasmación física dentro de Alemania, dividida entre la RDA y la RFA. Es en esta última donde se decidió adaptar The Prize of Peril ("El premio del peligro") (1), relato que el escritor Robert Sheckley había publicado en 1958, al formato televisivo con el título Das Millionenspiel ("El concurso de los millones"). Si el texto tiene paralelismos con The Running Man de Stephen King (1982), la película homónima del Gobernator Schwarzenegger recuerda al producto alemán, por lo que todos los fans del libro de King o de su versión fílmica pueden acercarse a Das Millionenspiel con interés.


"La séptima víctima" de Sheckley es otro relato que ha sido trasladado al cine de Ciencia ficción, como en la magnífica "La decima Vittima" (Petri, 1965)

Visualmente la película es heredera de su época, algo comprensible. Trajes con solapas imposibles, patillas, discretos complementos masculinos del tipo de anillacos o collares dorados, peinados de volúmenes imposibles para las féminas están a la orden del día. Evidentemente todo quisque (hombre) le da pero bien a la nicotina. Sin embargo no se hace pesada de ver en este aspecto, e incluso habrá cosas que pueden hacer gracia a un público actual, por ejemplo los bailes que salen en el plató del concurso televisivo y que recordarán —a los que ya vamos peinando alguna cana— al estilo que dominaba en España en los primeros años de Tele 5.


El punto fuerte de la película es el mismo que en el relato de Sheckley o en el libro de Stephen King: la crítica a una sociedad superficial e idiotizada que es capaz, por el simple entretenimiento, de asistir y jalear espectáculos tan absurdos como brutales. Por ejemplo la persecución a un hombre para asesinarlo. La premisa de la película es la misma que en la obra de Sheckley y se puede rastrear al menos hasta El juego más peligroso (1924) de Richard Connell (2). La cinta es muy fiel al texto original, con pequeños cambios —por ejemplo el escenario final— que no afectan al resultado o a la conclusión. En definitiva, un hombre arriesga su vida para ganar dinero, mientras otros tratan de acabar con él a tiro limpio. Así queda perfectamente plasmado el hecho de cómo los medios de comunicación dejan de lado todo condicionante moral para sacar beneficio. ¿Exagerado? Sólo hay que darse una vuelta por determinadas parrillas televisivas para ver que no tanto, por no mencionar el hecho de que espectáculos brutales y detestables, que implican sangre y tortura, como las corridas de toros o los encierros siguen siendo espectáculos en España promovidos por la administración pública y seguidos por una parte de la población. Tampoco es ajeno al mundo actual el pago que algunos gobiernos, como el estadounidense o el ruso, hacen a ciudadanos para ser contratados como mercenarios (Black Water, Wagner) o para alimentar tropas regulares con sectores sociales pauperizados. 


En la película se introducen anuncios. Recurso utilizado por otros artistas como Frank Miller o Paul Verhoeven

Es interesante que en el relato, aunque no en la película, uno de los concursos a los que se presenta el protagonista se llama "Matador!", consistente en sacrificar un toro a cambio de parné. Prácticas brutales como las que se denuncian en The Prize of Peril y en Das Millionenspiel no están tan alejadas de nosotros como podemos pensar y, mientras nos "entretenemos" con lo ofrecido por el sistema, no criticamos las carencias del mismo.


Jörg Pleva interpretó al perseguido Bernhard Lotz, mientras que Dieter Hallevorden actúa como Köhler, uno de los cazadores.


Por lo que respecta al ritmo y a las actuaciones, resultan solventes. La película no se hace pesada en ningún momento y los actores cumplen sobradamente (mención especial para Dieter Thomas Heck, el maestro de ceremonias del show televisivo y  presentador real en la televisión alemana). Las escenas de acción están bien resueltas para la época y los medios disponibles, de modo que tampoco se sale de la película por este aspecto. No olvidemos que la Alemania de aquellos tiempos era capaz de ofrecer productos televisivos de una enorme solvencia, como la que tuvo Welt am Draht (Fassbinder, 1973) miniserie que influyó claramente a The Matrix (Wachowsky, 1999).


Nos encontramos ante una pequeña curiosidad, entretenida y en general bien valorada por los que la conocen, relacionada con otros productos artísticos, así como con autores como King y que aborda temáticas sociales propias de la Ciencia ficción muy actuales. Para terminar, señalar que en Alemania mucha gente se pensó que el espectáculo que describe la película era real y hubo unas cuantas personas que escribieron ofreciéndose como concursantes o como cazadores (3), lo cual nos lleva a la pregunta que nos arrojan a la cara todos estos productos: ¿vivimos en una sociedad enferma?


Curro disfrutando de Sheckley
y relamiéndose de gusto ante los temas abordados


El guion lo realizó Wolfgang Menge, artista de larga trayectoria. Ha abordado temas relevantes como el de la contaminación con "Smog" (1973) en colaboración con Wolfgang Petersen .


(1) En las pocas ocasiones en las que ha habido traducción al castellano, el título ha sido "El precio del peligro". Pero prize en inglés es "premio" o "recompensa" y es el término que se usa para los beneficios conseguidos en un concurso. La traslación al inglés de "premio" es "price".Véase:


(2)DECKARD (2025).

(3)Incluso una mujer quiso inscribir a su marido en el concurso porque "necesitaban el dinero" (Maack, 2010).

ENLACES DE INTERÉS:

—Película (en alemán con posibilidad de subtítulos en el mismo idioma):


—Película (con subtítulos en inglés pero con peor calidad de imagen):



—El relato El juego más peligroso (Connell, 1924) es seminal en la narrativa de "caza al hombre". Lo ofrecemos, así como su análisis, en formato audiolibro y texto. DECKARD, V. "Uno de los más influyentes relatos para la Ciencia ficción: The Most Dangerous Game. Connell, 1924. (Traducción completa al castellano y contexto histórico)". En Podcaliptus-Blogcaliptus (11 de septiembre de 2025):



—Das Millionenspiel en IMDb: 


—Bibliografía en castellano de Sheckley en la maravillosa Tercera Fundación:



—Sobre la historia de los espectadores que creyeron que la película era una emisión real,   MAACK, B. "Das Millionenspiel. TV Brutal" en "Der Spiegel" (7 de mayo de 2010). Disponible en línea:


—Sobre la influencia de la trama en los videojuegos:


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